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Jaime Jorge: Diálogo con un violinista adventista de renombre internacional Nicole Batten
Sabemos que su padre fue pastor adventista en Cuba. ¿Qué situaciones tuvo que enfrentar usted bajo un régimen comunista? Todos los cristianos practicantes en Cuba han tenido que hacer frente a situaciones difíciles y se han sentido marginados. En la escuela, hemos sido objeto de burlas por parte de nuestros compañeros de clase y también de los profesores. Sin embargo, esto ayuda a afirmar nuestras convicciones religiosas y a permanecer fieles a Dios a pesar de los obstáculos. La música ha sido importante para su familia y su madre es una música consumada. ¿Qué lo atrajo a usted al violín? ¿Y qué lo llevó a esforzarse para lograr la maestría que ahora posee? Lo que me atrajo al violín es la capacidad comunicativa que dicho instrumento posee: ofrece un amplio espacio para la pasión profunda, permitiendo expresar emociones fuertes y a la vez delicadeza y dulzura. Lo que me hizo trabajar arduamente fue el compromiso de mi madre con Dios para que yo pudiese desarrollar el talento que él me otorgó. Me encantaba ejecutar las piezas, pero detestaba el tener que practicar. Aunque la música me resultaba fácil, mi madre me obligaba a practicar. Con el transcurrir del tiempo pude adquirir el deseo ardiente de perfeccionar todo aquello que tocaba e interpretaba. ¿Quien ha ejercido la mayor influencia espiritual en su vida? Mi padre. El ha mantenido siempre una relación especial con Dios y una dedicación absoluta a comunicar las verdades del evangelio. (El fue pastor hasta hace unos años, cuando se retiró.) El vive lo que cree y lo que predica. Jaime, en cierta ocasión usted declaró: “Al contemplar hacia atrás la ruta de mi vida, veo que los momentos más difíciles y más desanimadores fueron aquellos en que me encontraba más lejos de Jesús. Sin embargo, él nunca me abandonó”. ¿Qué hace usted hoy día para nutrir su relación personal con Dios? La única manera de poder mantener una relación genuina con Dios es a través del estudio de su Palabra y de la oración. Si quiero ser una fuente de aliento e instrucción para otros, necesito alimentar ese manantial dentro de mí mediante una amistad personal con Jesús, diariamente. Ese es mi blanco, mi objetivo. Es cierto que a veces no soy consistente con el ideal que me he propuesto, pero es la única forma en que yo puedo animar y ayudar a otros. Usted ha tenido el privilegio de estudiar bajo la tutela de dos de los mejores violinistas del mundo. ¿Quiénes más han influido sobre su formación y talento musical? Mi madre, Paul y Stephen Tucker (mis arreglistas y productores), y otros artistas a quienes admiro —seculares y religiosos— tales como Itzhak Perlman, David Oistrakh, Yo-Yo Ma, Plácido Domingo, Herbert Von Karajan, Oscar Peterson, Van Cliburn, Quincy Jones, David Foster y Larnelle Harris. Esos son solo algunos. También admiro y respeto a compositores de talento superior como Beethoven, Mozart, Chopin, Rachmaninoff y Tchaikovsky. Todos ellos se han exigido al máximo para alcanzar el nivel de perfección en todo lo que musicalmente han logrado. Eso es lo que yo también trato de hacer. Admiro especialmente a aquellos que han dejado a un lado la gloria del mundo para ofrecer sus talentos al servicio, la causa y la gloria de Dios. No obstante su amor y pasión por la música, sabemos que usted comenzó a estudiar medicina. ¿Fue acaso difícil dejar a un lado su sueño de llegar a ser médico? ¿Se siente usted satisfecho hoy de haber tomado esa decisión? ¿Cuándo sintió que Dios lo llamaba al ministerio musical y a dedicarse a él por completo? Nunca pensé ni deseaba dedicarme totalmente a la música. Reconocía muy bien el sacrificio que se requiere y la incertidumbre que experimenta un músico, particularmente un músico cristiano. Tuve que cubrir con mis recursos las primeras grabaciones y también mis estudios superiores, incluyendo la carrera de medicina, y lo hice ofreciendo recitales y conciertos. Sin embrago, después de transcurrido mi primer año en la escuela de medicina sentí que el Señor estaba tratando de llamar mi atención. De modo que empecé a orar sobre esto, aunque sin la intención de escuchar lo que Dios en realidad quería decirme. Finalmente, luego de estar orando por espacio de ocho meses —con bastante temor— le pedí a Dios que me diese una señal para conocer su voluntad. La señal vino, y aún así le pedí a Dios una segunda señal. También recibí la segunda señal. Fue entonces que decidí hacer lo que el Señor me estaba indicando. Esto sucedió durante el año 1996, y no me fue difícil dejar a un lado mi sueño de ser médico ya que deseaba sinceramente hacer la voluntad de Dios. Yo había pensado que el Señor quería que yo fuese médico. Sin embargo, cuando comprendí con claridad cuál era su voluntad para mi vida, nunca miré hacia atrás, ni me he lamentado mi decisión, ni lo he pensado otra vez. Usted ha realizado varias grabaciones y ha producido dos videos. Me imagino que los desafíos que uno enfrenta en este tipo de proyectos son considerables; pero Dios siempre proveyó para su realización. ¿Qué aconsejaría a los músicos cristianos jóvenes que sueñan con hacer su primera grabación? Desde 1987 hasta hoy hemos producido 10 grabaciones. Las primeras fueron humildes, simples y relativamente poco costosas. El mejor consejo que puedo dar a quien desea hacer su primera grabación es que, primero, escoja cuidadosamente las piezas o las canciones que el Señor desea que usted incluya en su álbum. Para conocer la voluntad de Dios es necesaria la oración ferviente. En segundo lugar, escoja melodías que la gente reconozca y pueda apreciar. Hay tantos artistas hoy día que graban sus propias composiciones, pero como la gente no las reconoce, aun cuando sean bonitas, no compra el álbum. Y en tercer lugar, comprométase a producir el mejor álbum que usted pueda grabar. No tome decisiones que pongan en riesgo la calidad de la ejecución o la grabación. Sea exigente consigo mismo. Fíjese metas altas tanto en su carrera como músico cristiano como en la realización de cada álbum, y no se detenga hasta alcanzar esas metas. Manténgase siempre de parte de Dios en calidad profesional y en repertorio musical “aunque se desplomen los cielos”. Nicole Batten es directora de publicidad para la Pacific Press Publishing Association localizada en Nampa, Idaho. La dirección postal de Jaime Jorge es 9536 Mountain Lake Drive, Ooltewah, Tennessee 37363, EE.UU. Si desea usted saber más de la vida y ministerio de Jaime Jorge, obtenga un ejemplar del libro biográfico No More Broken Strings (Pacific Press, 2002). El libro y los álbumes musicales están a su disposición si visita la página electrónica: http://www.AdventistBookCenter.com. |
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