Rachel Nyirabu

Diálogo con la esposa del embajador de Tanzania en los Estados Unidos

Rachel Nyirabu es más que la esposa del embajador de Tanzania en los Estados Unidos. Ella viaja por todo el mundo, es una mujer de carrera, una ciudadana respetada en su país, madre abnegada, anfitriona amable y una humilde cristiana.

Cuando entré en su casa, en las afueras de Washington, D.C., la Sra. Nyirabu, llevaba un kitenge --vestido nacional africano-- y un turbante en la cabeza. Me saludó con un cariñoso abrazo y me invitó a la sala donde grandes plantas, cuadros y esculturas africanas contrastaban con las paredes claras y alfombras y muebles coloridos.

Rachel es la mayor de tres hijas nacidas en una familia adventista en Tanzania. Mientras estudiaba en el colegio superior conoció a su futuro esposo, Charles M. Nyirabu. Completan la familia una hija, Rehema, de 21 años; y dos hijos, Philip de 18 e Isaac de 15. Todos asisten a la Iglesia Adventista de Takoma Park en Maryland. La Sra. Nyirabu es presidenta de la Asociación de Esposas de Embajadores Africanos en Washington, D.C., Estados Unidos.

¿Por qué su país es tan especial para usted?

Tanzania es mi país. Allí nací y crecí. Es mi hogar. Allí crié a mis hijos.

Como ciudadana de Tanzania, sé que sólo soy una visita en los Estados Unidos y que algún día regresaré a mi país. Como cristiana, también sé que este mundo es una morada temporaria, donde sirvo a otros y me preparo para vivir con Dios en la tierra nueva por la eternidad.

Cuando era jovencita, ¿pensó alguna vez que sería la esposa de un embajador?

No. Cuando era jovencita tenía que mantenerme cerca de mis padres. Mi padre era un hombre de negocios y agricultor. Pero mi madre sufría de asma, por lo tanto tuvimos que trasladarnos a una ciudad más grande donde los médicos podían ayudarla. El traslado causó dificultades económicas en la familia. Cuando fui al colegio superior oré por un buen esposo que me aceptara tal cual soy y que aceptara a mi familia también.

Cuando Charles y yo nos casamos no teníamos nada, pero trabajamos arduamente. Mientras yo trabajaba de secretaria, y más adelante como supervisora de una compañía de ferrocarriles, mi esposo, que se había graduado como economista, trabajó en varios puestos importantes para el gobierno nacional. Después fue el presidente del Banco Central de Tanzania, el cual controla todos los otros bancos del país. Este puesto generalmente dura un período de cinco años. Pero él sirvió más de tres períodos, hasta que lo invitaron a ser embajador en los Estados Unidos.

Díganos acerca de la Iglesia Adventista en Tanzania.

Tanzania tiene una población de 26 millones. De estos, más de un tercio son cristianos; otro tercio musulmanes; y el resto sigue creencias tradicionales.

En 1903, dos misioneros alemanes, W. Ehlers y A. C. Enns, introdujeron el mensaje adventista. Pasaron toda su vida en mi país, y están sepultados allí. Hoy la población adventista es de aproximadamente 150.000 miembros. Además hay unos 300.000 seguidores y amigos de nuestra iglesia, o sea un total de unas 450.000 personas. Pero esto es menos del 2 por ciento del total de la población. Aunque el adventismo está aumentando en Tanzania nos enfrentamos a una misión desafiante. Son pocos los pastores entrenados y trabajan bajo circunstancias muy difíciles. Afortunadamente, casi todos los miembros están dedicados a esparcir el mensaje de salvación y esperanza que Dios ofrece. Laicos, Sociedades de Dorcas, Conquistadores y coros son parte integral de las actividades evangelísticas. Como resultado de su trabajo mucha gente se bautiza, pocos dejan la iglesia, y algunos que se habían apartado están volviendo. Pero, nuestros edificios son pocos y pequeños. Los niños se sientan en el piso, y no hay libros o materiales de enseñanza, como carteles o ilustraciones para las clases de escuela sabática.

Para usted, ¿quién es Jesús?

Jesús murió por mis pecados. El es mi Salvador. El es la única razón por la cual existo. Como Hijo de Dios, él es la única puerta al cielo. Cualquiera que tenga fe en él tendrá vida eterna. Agradezco a mis padres por haberme guiado al descubrimiento de Jesús cuando era aún joven, y lo he seguido desde entonces.

¿Su esposo es adventista?

Durante su juventud mi esposo asistió a la Iglesia Adventista. Después fue pupilo en una escuela donde fue bautizado en la Iglesia Anglicana. Al concluir su educación volvió a la Iglesia Adventista, pero aún no se ha bautizado. Viene conmigo a la iglesia los sábados y estudia y lee mucho. Todos nuestros hijos se han bautizados, y creo que uno de estos días mi esposo también se unirá a la Iglesia Adventista formalmente.

Me da la impresión de que la oración es muy importante para usted.

He estado orando toda mi vida. Dios siempre nos ayuda si dependemos de él. Humíllate ante el Señor y él te levantará. Cuando me fui al colegio superior mi madre estaba muy enferma y pensé que podría morir en cualquier momento. Casi dejé de estudiar por esa razón. Oraba constantemente para que el Señor la mantuviera viva hasta que me graduara; después hasta que mi hermana se graduara. Más adelante oraba para que ella viviera hasta que todas nos hubiéramos casado; después hasta que todas tuviéramos nuestros hijos. Luego oraba para que por lo menos una de nosotras estuviera con ella al morir, ya que todas vivíamos en diferentes lugares. Cuando mi madre murió, todas estábamos allí, junto a ella. ¡Dios contesta las oraciones!

¿La ha ayudado Dios en otros aspectos de su vida?

He orado por fuerzas para ayudar y guiar a otros. Durante 20 años trabajé en una estación de trenes, supervisando un grupo de hombres toscos. Algunos pensaban que porque soy una persona tranquila y suave no podría soportar un trabajo tan difícil. Pero Dios contestó mis oraciones. También tuve la oportunidad de ayudar a personas que lo necesitaban. Durante esos años vendí libros cristianos a los pasajeros que venían a la estación de trenes y a los que visitaban mi casa. Con ese dinero nuestra Sociedad de Dorcas compraba comida y ropa para los pobres, además de uniformes para el coro de niños de mi iglesia. Por medio de la oración Dios me ha dado gracia para tratar con personas. Al amarlas y ayudarlas, ellas comienzan a sentir la presencia de Dios en sus vidas. Recientemente, dos amigas católicas vinieron a pedirme que orara por ellas. ¡Dios ha contestado tantas oraciones! ¡El puede contestar las tuyas también!

Usted tuvo que confrontarse con el cáncer.

Cuando supe que tenía cáncer de seno, dos médicos me dijeron que no podrían operarme porque el cáncer estaba muy avanzado. Comencé a orar sin cesar. Después de un año de tratamiento de quimoterapia, mi condición mejoró y he continuado el tratamiento los últimos cuatro años. A causa de mi fe en el Señor durante este período mi hermana menor ha vuelto a la iglesia.

¿Qué actividades la mantienen ocupada?

Me gusta trabajar con grupos femeninos. Soy miembro de la Asociación de Esposas de Embajadores, de la Embajada Cristiana, y la Asociación de Esposas de Embajadores Africanos, de la cual soy presidenta por el momento. Busco la dirección de Dios en todo lo que hago, para dar buen testimonio de él en el círculo diplomático. También estoy activa en la iglesia como anfitriona, diaconisa y secretaria de escuela sabática. Además, trato de pasar tiempo con mis tres hijos y dos sobrinos, de quienes soy tutora. Estudiamos la Biblia, cocinamos, trabajamos en la computadora, y hacemos tareas en la casa para asegurarnos de que todo se haga de manera ordenada. También estoy involucrada en una organización voluntaria privada originada en los Estados Unidos, que ayuda a aliviar la pobreza, la ignorancia y las enfermedades en Africa.

¿Es difícil ser adventista en la vida diplomática?

Al principio pensé que sería difícil mantenerme fiel a mis convicciones. Pero creo que cualquier cosa que recibimos después de orar sin cesar es lo que Dios quiere que tengamos. Por lo tanto he podido mantener mi estilo de vida adventista además de ser un apoyo como esposa de un embajador. La gente sabe que sirvo a Dios y conoce mis convicciones religiosas. Los que confían en el Señor no deberían esconder su luz, sino levantarla en alto para guiar a otros lejos de la oscuridad. Los animo a reflexionar en los consejos de Dios que encontramos en Proverbios 3, Mateo 18:4, Lucas 14:11 y 1 Pedro 5:1-11.

¿Cómo ven a los adventistas las personas con quienes usted se relaciona?

Algunos creen que tenemos muchas restricciones, que no podemos hacer o usar esto o aquello, sin darse cuenta del beneficio de la verdadera vida cristiana.

Cuando voy a reuniones sociales, a menudo me preguntan:"¿Estás segura que no quieres beber un poco de esto?". Me ven vestida de manera sencilla, sin joyas, y muchos creen que me debo vestir diferente en ciertas ocasiones. Pero cuando me conocen tal cual soy comprenden mi compromiso cristiano.

¿Tiene oportunidad de compartir su fe?

Me he propuesto a ser amable con toda la gente dondequiera que vaya. Oro para que Dios me ayude a reflejarlo en todas mis relaciones, en casa, el trabajo, mientras compro, en la iglesia y en la vida social. Me da ánimo cuando oigo decir: "Rachel es amable. Se interesa en los demás".

¿Cree usted que un joven cristiano puede lograr éxito sin comprometer sus creencias?

Para mí, tener una posición en este mundo significa poco. Todas las personas, en alta o baja posición, son importantes para Dios. El es más grande que nadie y que nada. El les dará a los jóvenes la capacidad que necesiten para ser útiles, ayudar a otros, y ser sus buenos embajadores ante el mundo.

Entrevista de Celeste Ryan. Celeste Ryan es directora de Adventist View, una publicación para jóvenes adultos en la División Norteamericana.