Grafitos en Nuestros Corazones

La mayoría de nosotros hemos visto que dondequiera que existe una superficie limpia en un lugar público, casi siempre alguien terminará escribiendo sobre ella. En términos modernos nos referimos a este fenómeno como "grafitos" o "grafiti". Durante mi niñez en Los Angeles, California, percibí por primera vez unos grafitos en los muros exteriores de mi escuela primaria y también en los baños.

Parece que en esa comunidad todo el mundo tenía algo para expresar en las paredes públicas. Al crecer descubrí los grafitos de una banda callejera en diferentes sectores de la ciudad, los que definían los territorios de cada grupo. En los parques públicos, diferentes parejas, que probablemente no escribirían sus nombres en las paredes, habían tallado sus nombres y declaraciones de amor en las mesas de picnic.

Durante años me ha fascinado este tema y he llegado hasta el punto de estar siempre atento a los grafitos que veo en las paredes de los diferentes lugares del mundo que visito. Otras personas toman fotografías de palmeras, de playas y montañas. Yo disfruto y llego a conocer mejor las diferentes comunidades al leer sus grafitos. En realidad, los grafitos de la mayoría de las ciudades y las islas del mundo que he visitado se asemejan mucho en su apariencia y varían sólo por el idioma.

Los grafitos que la gente ve en la actualidad son mayormente obra de jóvenes. Los líderes de la ciudad de Los Angeles se quejan que los grafitos le producen a la ciudad una pérdida de más de $30 millones de dólares en daños a la propiedad pública y privada. Los dirigentes públicos han logrado que se defina a los grafitos como un crimen al que se castiga con multas, prisión o ambos. A pesar de todo, los artistas de grafitos continúan pintando las paredes de la ciudad para expresarse.

Buscando una solución al desafío de los grafitos, algunos líderes de la comunidad han encargado que se pinten hermosos murales en las paredes de muchas áreas urbanas del mundo. Estas formas de arte más organizado llegan a ser una expresión oficial de la comunidad y crean una sensación de gracia y encanto.

Sin embargo, la noción de escribir en las paredes para expresar algo en público, no es nueva. Don Diego de Vargas, del ejército español llegó, hace más de 400 años, al estado de Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica junto con ocho monjes franciscanos. Luego de haber plantado la bandera española y haber denominado al área "Nueva España", Don Diego y sus hombres se dirigieron hacia una roca prominente del lugar e inscribieron sus nombres, los que se conservan en la roca hasta hoy. Se la conoce como "la roca de la inscripción" y atrae a muchos turistas que vienen cada año a ver los nombres tallados. ¡Estos grafitos han llegado a tener un enorme valor!

Uno no necesita investigar mucho para notar que a través de la historia las diferentes civilizaciones utilizaron grafitos de tipo formal como registro oficial de sus logros. Los babilonios, egipcios y romanos preservaron cuidadosamente el registro de batallas, nombres de gobernantes, transacciones comerciales y muchos otros eventos considerados importantes para su reputación. Sus paredes, columnas y pinturas se consideran reliquias de valor inestimable porque nos ayudan a entender esas eras cruciales de la historia. Destruir cualquiera de las pocas muestras que se conservan de este arte informativo antiguo, sería considerado un crimen mayor, castigado en algunos lugares con la muerte.

Existen más personas que han participado escribiendo grafitos de lo que nos imaginamos. La Biblia nos presenta varios ejemplos en los cuales Dios mismo escribe para que el público vea. En el libro de Daniel encontramos un ejemplo de una fiesta descontrolada (Daniel 5:25-28). Belsasar, el rey, desafió directamente a Dios mientras bebía una bebida fuerte en los vasos de plata tomados del templo de Salomón durante la destrucción de Jerusalén. Repentinamente se vio una mano escribiendo sobre la pared. Como ocurre con la mayoría de los grafitos, nadie podía leer la escritura. Entonces trajeron al profeta Daniel para que leyera y explicara la escritura al rey. Dios estaba trayendo el reino de Belsasar a su fin. La escritura era una comunicación de lo que estaba por ocurrir como resultado del liderazgo de Belsasar. Esa misma noche Babilonia cayó en manos de los medos y persas.

En una ocasión anterior, Dios había escrito en unas piedras y las había entregado a Moisés. Era una poderosa definición de amor. Los primeros cuatro mandamientos se refieren al amor a Dios, mientras que los últimos seis, al amor al prójimo. Dios escribió estos mandamientos sobre unas piedras, como símbolo de una relación eterna y perdurable con él. Lo escribió con su propio dedo para que nadie dudase de su origen.

En otra instancia, en contraste con la naturaleza firme e inamovible de las tablas de piedra, Jesús escribió en la arena en respuesta a los sacerdotes que exigían que juzgara a una mujer delante de la gente de Jerusalén (Juan 8:1-12). Jesús podría haber escrito en la pared delante de todas las personas, desacreditando completamente a los líderes de Israel. Sin embargo, escribió comunicaciones privadas en la arena para que sólo aquellos a quienes concernía las leyesen y vieran su propia necesidad de Dios. Jesús borró fácilmente todo lo escrito ese día por el bien de aquellos a quienes había logrado alcanzar.

Yo creo que Dios se goza escribiendo, porque existen indicaciones claras que su escritura siempre ha tenido una importancia clave para la vida humana. Pero hay una última experiencia de escritura que Dios desea realizar. El apóstol en Hebreos 8:10 hace alusión a la antigua declaración hecha por Dios: "Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo".

Dios quiere inscribir dentro de las profundidades de nuestras vidas la mayor expresión de amor. Su ley no es simplemente una lista de deberes. A medida que crecemos en el gozo de amar a Dios y a nuestro prójimo, descubrimos que es una forma de vida. ¡Este sí que es un grafito que cambia toda la vida!

José Vicente Rojas es el nuevo director de los Ministerios para los Jóvenes y un representante de Diálogo para la División Norteamericana.

La Lección

Entonces Jesús llevó a sus discípulos a la montaña y reuniéndolos a su alrededor, les enseñaba diciendo:

“¡Dichosos los que reconocen su necesidad espiritual, pues el reino de Dios les pertenece!”

“¡Dichosos los que están tristes, pues Dios les dará consuelo!”

“¡Dichosos los de corazón humilde, pues recibirán la tierra que Dios les ha prometido!”

“¡Dichosos los que tienen hambre y sed de hacer lo que Dios exige, pues él hará que se cumplan sus deseos!”

“¡Dichosos los que tienen compasión de otros, pues Dios tendrá compasión de ellos!”

“¡Dichosos los de corazón limpio, pues ellos verán a Dios!”

“¡Dichosos los que procuran la paz, pues Dios los llamará hijos suyos!

“¡Dichosos los que sufren persecución por hacer lo que Dios les exige, pues el reino de Dios les pertenece!”

Entonces Simón Pedro dijo: “¿Tenemos que tomar nota de esto?”

Y Andrés dijo: “¿Tenemos que aprenderlo de memoria?”

Y Tomás dijo: “¿Vamos a tener un examen de esto?”

Y Felipe dijo: “¿Y qué pasa si no lo recordamos?”

Y Bartolomé dijo: “¿Tenemos que escribir una composición sobre este tema?”

Y Juan dijo que sólo él y su hermano Santiago debían aprender esto.

Y Mateo dijo: “¿Cuándo va a terminar esta clase?”

Y Judas dijo: “¿Qué tiene que ver esto con la vida real?”

Uno de los fariseos presentes le pidió a Jesús que le mostrara el plan de la lección del día. Luego los maestros de la ley le interrogaron sobre sus objetivos globales en las áreas cognitivas y afectivas.

Y Jesús lloró...

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