Milton S. Afonso

Diálogo con un filántropo adventista en Brasil

El Dr. Milton Soldani Afonso es un abogado adventista y un hombre de negocios enteramente comprometido con el avance de la misión de la iglesia en el mundo. Junto con su familia es dueño de más de 20 empresas en el Brasil, de las cuales la más importante es la Golden Cross, que es considerada la compañía de seguros de salud más grande en Latinoamérica y la cuarta en tamaño en el mundo.

El grupo de la Golden Cross emplea a más de 70.000 personas, entre ellas 18.000 médicos y 5.000 representantes de seguros de salud, y provee atención a más de dos millones de asegurados.

Durante los dos últimos años, el Dr. Afonso y su familia han contribuido con US$100.000.000 a la educación adventista, al bienestar y al evangelismo. En 1994 ha donado a la Iglesia Adventista en Sudamérica 11 estaciones de radio.

En medio de sus compromisos de negocios y viajes, el Dr. Afonso ha aceptado responder algunas preguntas para Diálogo.

Por favor, cuéntenos de sus raíces.

Nací en el pueblo de Nova Lima, cerca de la ciudad de Belo Horizonte, en el sudeste de Brasil. Nuestro hogar era extremadamente pobre. Crecí en una humilde casa, pequeña y húmeda, en medio de un ambiente contaminado, al fondo de un aserradero. Desde el punto de vista humano no tenía futuro y muy poca esperanza durante mi niñez. Sin embargo, recientemente celebré mi 73º cumpleaños, agradeciendo a Dios por su extraordinaria bondad para conmigo.

¿Nació en un hogar adventista?

No. Mi madre estaba relacionada con el espiritismo, y mi padre, que decía ser católico, nunca fue a la iglesia.

¿Cómo conoció la Iglesia Adventista?

¡De la manera más providencial! Mi padre solía gastar el poco dinero que ganaba en juegos de azar, bebidas y cigarrillos. Todos los sábados de mañana compraba un número de la lotería con la esperanza de llegar a ser rico. Un sábado, el hombre que vendía los números de lotería en nuestro barrio le ofreció uno a un miembro adventista que iba a la iglesia. Su respuesta fue: "No gasto dinero en esas cosas, pero aquí tengo una invitación para que asista a una serie de conferencias religiosas". El vendedor de lotería le dio la invitación a mi padre. Mi madre la vio y una noche me llevó a la reunión evangelística adventista que se realizaba en una sala de conferencias.

¿Cuándo comenzó su educación adventista?

Después de unirse a la iglesia adventista mi madre se dio cuenta que la única manera de ayudarme a vencer las influencias del ambiente y de que hiciera algo útil con mi vida era enviarme a una escuela adventista como pupilo. Trabajó mucho para pagar mi educación. Sin embargo, después de un tiempo mi madre no pudo seguir pagando mis gastos escolares y la administración de la escuela me dijo que si no podía pagar lo que debía a la escuela iba a ser suspendido de clases y no podría rendir mis exámenes finales. En la desesperación me fui como colportor estudiante cuando tenía 14 años.

¿Cómo fue su experiencia como vendedor de publicaciones adventistas?

Cuando era niño había vendido caramelos y galletitas en las calles. Eso me había dado una buena base en las ventas. Con gran dedicación vendí libros y revistas adventistas durante 5 años, mientras continuaba con mis estudios. Con la bendición del Señor tuve mucho éxito. Tanto es así que en 1941 fui el campeón nacional de ventas de publicaciones en el Brasil.

¿Qué hizo entonces?

Mis años como alumno en la escuela secundaria de San Pablo, Brasil, me hicieron considerar las grandes posibilidades que me daba la vida. Después de completar mis estudios secundarios, pasé el ingreso a la facultad de derecho. Durante mis estudios universitarios comencé a ayudar a otros nueve alumnos que necesitaban ayuda.

¿Continúa ayudando a jóvenes y señoritas en sus estudios?

En este momento ayudo a 8.000 alumnos de todos los niveles en Brasil, desde el nivel preescolar hasta el universitario. Muchos de ellos están en los hogares de nuestros 12 hijos.

Parece que tiene un corazón tierno para los huérfanos.

Es el resultado de mi propia experiencia de pobreza y soledad durante mi niñez. Aunque no era un huérfano, mis padres tenían muy poco tiempo para mí en mi casa. Mi padre era alcohólico y mi madre tenía que hacer enormes sacrificios para mantenernos. Aún llegó a hipotecar su máquina de coser para ayudarme a pagar parte de mis estudios primarios.

¿Tiene usted otros intereses?

Además de la educación adventista, estoy preocupado por la condición sanitaria de muchas personas de la sociedad. Habiendo visto los efectos devastadores del cigarrillo, la bebida y de otras drogas adictivas, considero la salud como un componente de gran valor en el mensaje adventista. Dios nos ha dado instrucciones específicas sobre cómo vivir saludablemente y vivir vidas útiles. Personalmente y a través de nuestras compañías busco compartir estos consejos prácticos sobre salud con aquellos que no son miembros de la iglesia.

¿Cuál es el secreto de su éxito?

La fe en Dios y la disposición a ir a la batalla con su sabiduría. Mantener la integridad en todas las transacciones. He aprendido a confiar en la providencia de Dios y a ir hacia adelante con confianza. Muchas veces ignoro los números del presupuesto y no sé cuánto dinero tengo en mano. Si Dios me inspira a hacer una donación, la hago independientemente de cualquier otra situación. Dios es el proveedor. No retengo, pero siempre recibo más. Mirando hacia atrás, veo cómo Dios me ha sostenido y guiado en cada paso.

¿Tiene tiempo un hombre de negocios para estar en comunión con Dios?

Un hombre de negocios puede estar en comunión con Dios dondequiera esté, en medio de cualquier actividad. Por supuesto, cualquier hombre de negocios que tiene éxito y que es cristiano enfrenta muchas tentaciones. Uno se puede convertir en orgulloso y centrado en sí mismo como resultado de recibir alabanzas en público, tener informes favorables en las columnas de los diarios y ser entrevistado por la radio y la televisión. Pero si uno es consciente de su dependencia diaria de Dios --que todo lo que es y posee pertenece a Dios-- va a permanecer humilde y en contacto con él.

¿Qué lo motivó a decidirse a comprar y donar varias estaciones de radio para la iglesia?

Soy miembro de la Comisión de Radio Mundial y me maravillo de los milagros que Dios está realizando por medio de este ministerio en zonas del mundo no alcanzadas por el evangelio aún. Por esa razón, decidí apoyar el evangelismo radial en la División Sudamericana.

¿Cuál considera que es la bendición más grande de su vida?

Ser adventista, ser miembro de este maravilloso pueblo remanente y tener una parte en dar el último mensaje de salvación al mundo.

¿Alguna alegría especial?

Tener un hogar, una esposa amante, cuatro hijos, nueve nietos . . . todos sanos. Poseer un grupo de empresas que hacen posible que ayude a la iglesia en su misión.

¿Algo para lamentar?

No tener suficiente tiempo para hacer todo lo que me gustaría. ¡Por eso siempre estoy apurado!

¿Algún sueño?

Estar algún día en el reino de los cielos y tener allí a mis hijos, mis hermanos, mi familia y mis amigos.

¿Una filosofía de vida?

Estar en conversación constante con Dios. Pedir por una fe más sólida. Nutrir esta fe de tal modo que pueda vencer los problemas y obstáculos que enfrento, sabiendo que Dios está de mi lado y que algún día me voy a encontrar con él cara a cara.

¿Un versículo favorito de la Biblia?

"Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (2 Tim. 1:12).

Entrevista por Assad Bechara. Assad Bechara (Doctor en Ministerio, Andrews University) sirve como director de comunicaciones, relaciones públicas y libertad religiosa en la División Sudamericana, en Brasilia, Brasil.