Elfred Lee: Diálogo con un pintor adventista en México

Elfred Lee es un renombrado ilustrador y pintor adventista que actualmente enseña cursos de arte en la Universidad de Montemorelos, México. Elfred nació en 1940 en Seul, Corea, en el seno de una familia de misioneros. Cuando todavía era niño, él y sus padres fueron prisioneros de guerra de los japoneses durante tres años en las Filipinas. Rescatados por paracaidistas cuando iban a ser ejecutados, los Lee regresaron a Corea, de donde otra vez tuvieron que huir en 1950 por causa de la invasión comunista.

Al completar sus estudios básicos en Japón y Singapur, Elfred ingresó en Pacific Union College, donde obtuvo su título de artista comercial. Mientras desempeñaba una misión durante la guerra de Vietnam, el helicóptero en que viajaba fue derribado por el fuego enemigo. Al regresar a Estados Unidos, completó la maestría en arte en la Universidad de Siracusa. Lee ha dictado cursos de arte en Columbia Union College, en Weimar Institute y en Oakwood College; además, se ha desempeñado como director de arte en la editorial Review and Herald.

Aunque Lee ha experimentado el sufrimiento y observado de cerca el dolor humano, sus obras comunican un sentimiento de belleza y serenidad. El ha preferido representar en su arte la paz y el gozo que caracterizan la vida del cristiano.

¿Cuándo se interesó por primera vez en el arte?

Cuando tenía cuatro años, en un campo de concentración en las Filipinas. Había allí un prisionero portugués llamado Pedro, que solía hacer retratos con lápices de colores. Yo comencé a imitarlo lo mejor que podía, retratando a los guardias japoneses y dibujando escenas del presidio. Esto me ayudó a sobrevivir en medio de condiciones terribles, casi muriéndonos de hambre.

¿Quiénes lo ayudaron a desarrollar su talento?

Agradezco a Dios el haberme concedido padres que siempre me apoyaron y me animaron en mi formación. Cuando era muchacho, tomé clases de pintura al óleo y acuarela con un pintor renombrado en el Japón. Luego Vernon Nye, mi principal profesor de arte en Pacific Union College, guió y amplió mi desarrollo artístico. También tuve el privilegio de trabajar con Harry Anderson, un pintor adventista cuyas obras han sido una inspiración para miles de personas. Como director de arte en la Review and Herald, pude contar con su talento para ilustrar Las bellas historias de la Biblia. Además publicamos un libro como tributo a este hombre realmente extraordinario. Por otra parte, varios pintores clásicos, impresionistas y surrealistas han ejercido una influencia sobre mi obra.

¿Qué circunstancias lo llevaron a Vietnam?

Mientras cursaba estudios de posgrado, fui conscripto por el ejército de los Estados Unidos. Se me entrenó como ilustrador y camarógrafo en el Centro Médico Walter Reed, en la ciudad de Washington. De allí me enviaron a fotografiar y filmar los aspectos médicos de la guerra. Esto me colocó en situaciones de bastante peligro, detrás de las tropas enemigas. Aunque más de una vez vi la muerte de cerca y la sangre humana salpicó mi equipo fotográfico, Dios me protegió. Muchas de las fotografías que tomé y de las escenas que filmé en Vietnam se han usado en películas y documentales sobre ese conflicto.

¿Recuerda alguna otra experiencia especial en su vida?

En 1969 se me invitó a participar como ilustrador y camarógrafo en una expedición que intentaba localizar el arca de Noé en el monte Ararat, en Turquía. Ascendimos a esa montaña y encontramos madera antigua trabajada con herramientas. Desde entonces he seguido con mucho interés todo lo relacionado con esa búsqueda y a la vez se me ha consultado en la preparación de libros y películas sobre el tema.

Usted ha tenido una vida llena de aventuras...

Es cierto. Y a pesar de mis viajes y cambios de domicilio, nunca he dejado mi vocación de artista. Cada experiencia ha ampliado mi conocimiento y ha contribuido a mi desarrollo. Además del placer que siento al diseñar y pintar, he tenido la satisfacción de contribuir a la formación artística de decenas de jóvenes adventistas que hoy se destacan en diversas partes del mundo.

¿Se considera usted más un artista comercial o un artista puro?

Yo me siento a gusto en las dos áreas. Aunque me inclino hacia el arte puro, creo que el trabajo de ilustrador se relaciona con ambas dimensiones. Un buen ilustrador debe ser también un buen artista, con la disciplina técnica de un diseñador comercial.

¿Cuáles son sus temas favoritos?

Dios me ha dado la capacidad de pintar rostros y personas de un modo realista, a menudo sobre un fondo natural. He retratado al primer ministro de Bermuda --Sir John Swan--, al presidente Ronald Reagan, y a otras personalidades. A pedido del actor Burt Reynolds, he pintado un retrato de Loni Anderson. Martha, mi esposa, es mi modelo favorito, además de ser mi apoyo e inspiración. También he retratado varias veces a mis hijos. Pero el personaje al que vuelvo siempre es Jesús. Me gusta pintarlo con diversos trasfondos.

¿Tiene preferencia por alguna técnica en especial?

Me gustan todas --lápiz, acuarela, óleo--, pero últimamente estoy pintando más con acrílico. Es un buen recurso del arte comercial, que está siendo cada vez más aceptado en círculos de arte. El acrílico es flexible, se seca con rapidez y no se resquebraja con los años. Si los artistas clásicos hubieran podido utilizar el acrílico, sus trabajos estarían hoy mucho mejor conservados.

¿A qué desafíos hace usted frente como artista?

Tiempo, tener suficiente tiempo como para pintar todo lo que quisiera pintar. A veces, cuando estoy trabajando con entusiasmo en un proyecto, alguien me interrumpe. Existe una tensión inevitable en la vida de quien quiere ser fiel a su vocación artística y a la vez ayudar, como profesor, a artistas más jóvenes. Aunque sus consultas no pueden considerarse "interrupciones". En la universidad trato de combinar ambas actividades teniendo en mi oficina varios cuadros en los que estoy trabajando. Esto permite que los estudiantes puedan observarme en acción. Fue de esa manera como yo también aprendí: observando a mis maestros haciendo arte y tratando de imitarlos.

Por supuesto, también tengo que luchar con mis propias limitaciones como artista y con mis defectos personales como ser humano.

¿Qué papel juega su fe cristiana en su obra?

Yo oro para que cada cuadro que pinto sea una bendición para alguien. Creo que Dios me ha concedido un talento que debo desarrollar y utilizar para su gloria. No necesita ser un cuadro religioso o un retrato de Jesús. Un paisaje o el dibujo de un ser humano también puede honrar a Dios como Creador de todo lo bello, puro y elevador que existe.

¿En qué medida Dios es un factor en su vida?

Al mirar hacia atrás, siento que Dios me ha ido guiando paso a paso, generalmente en la dirección que yo habría escogido si hubiera conocido el fin desde el principio. Bajo su dirección, cada experiencia que he tenido--incluso las dolorosas--me han hecho avanzar en mi carrera como artista y como cristiano.

¿De qué manera alimenta usted su vida espiritual?

Las devociones personales son muy importantes porque me ayudan a mantenerme en diálogo con Dios. A mi esposa y a mí nos gusta estudiar juntos la Biblia y la lección de la escuela sabática. Mientras pinto, me agrada escuchar música clásica o religiosa y grabaciones con temas inspiradores, en cassette.

¿Tiene ocasión de compartir su fe con sus clientes no adventistas?

Sí, pero trato de hacerlo en forma natural. Por ejemplo, cuando Burt Reynolds me pidió que hiciera un retrato de Loni Anderson en su casa, noté que tenían un régimen casi totalmente vegetariano, de bajo colesterol. Esto me permitió hablarles de mis principios de salud y de mis convicciones religiosas. Loni es una persona sensible a temas espirituales. Hablamos por horas sobre estos asuntos. El arte abre puertas y corazones que a menudo permanecen cerrados ante los predicadores y evangelistas.

¿Cuáles son algunas de sus aficiones o hobbies?

Me gusta hacer caminatas, viajar y tomar fotografías. También me agrada observar la vida submarina. En mi adolescencia hice exploraciones subacuáticas en Singapur. Años más tarde participé en una expedición que buceó en el mar Rojo, buscando evidencias arqueológicas del Exodo. Encontramos ruedas de carruajes egipcios.

¿Qué le da más satisfacciones como artista?

Terminar bien un trabajo. Es un sentimiento humano parecido al que Dios mismo expresó cuando, al completar la obra de creación, exclamó: "¡Esto está muy bien!" Por supuesto, mi trabajo no es siempre de alta calidad. Rara vez es exactamente lo que me había propuesto o tan bueno como hubiera querido. Sin embargo, me encanta entregar un trabajo terminado y ver que los clientes se sienten felices con él. Saber que les gusta es mucho más importante para mí que el pago que recibo.

A su juicio, ¿la capacidad artística es heredada o adquirida?

Creo que, como el talento musical, la capacidad básica de dibujar y pintar bien es heredada. El arte no es fácil. Dios nos da los talentos y es nuestro deber cultivarlos.

¿Qué consejo le daría a un joven o a una joven adventista que han descubierto su talento artístico?

Les diría: Dibuja, dibuja y sigue dibujando. Desarrolla tu capacidad de ver y de coordinar lo que ves con lo que dibujas. También comienza a pintar, recordando que lo básico en todas las artes visuales es el dibujo. Toma clases de dibujo y pintura, estudia libros de arte, entabla amistad con algún buen artista. Dibuja lo que ves: objetos, paisajes, personas. Si aprendes a dibujar bien el cuerpo humano, podrás diseñar cualquier cosa.

Proyectándose al futuro, ¿qué recuerdo dejará usted como artista?

Esta es una pregunta difícil. Si es que se me recuerda, espero que se piense en mí como alguien que trató de hacer que el mundo fuera un lugar un poco más bello. También espero que mediante mis cuadros e ilustraciones haya inspirado a la gente a acercarse más a Dios, nuestro Creador y Salvador.

¿Se imagina usted dibujando y pintando en la Tierra Nueva?

Sin duda alguna. ¡Y hasta me atreveré a pedirle a Jesús que pose para hacerle un retrato!

Entrevista por Humberto M. Rasi. Humberto M. Rasi es director del Departamento de Educación de la Asociación General y director de Diálogo.

Direcciones de Elfred Lee: Universidad de Montemorelos; Apartado 16; Montemorelos, N.L. 67500; México. O también, 1101 E. Pecan #120; McAllen, TX 78501; EE. UU. de N. A.