La pena de muerte

Desde hace ya algún tiempo se viene debatiendo en mi país lo relativo a la pena de muerte. Como cristiano, estoy tratando de llegar a mis propias conclusiones sobre este tópico, pero cuando estudio la Biblia parece que existen contradicciones. Tengan la bondad de resumir la enseñanza bíblica sobre la pena de muerte. ¿Ha tomado nuestra iglesia una posición sobre este asunto?

La Iglesia Adventista no ha tomado una posición con respecto a la pena de muerte, aunque se le ha dado consideración por cuanto tiene relación con nuestra posición de no combatientes en el servicio militar. Algunos presentan el argumento de que nuestra oposición al uso de las armas dentro del servicio militar requiere por ende nuestra oposición a la pena de muerte. Sin embargo, la relación no es tan obvia.

De acuerdo con las Escrituras, un ser humano no tiene la libertad de quitar la vida a otro ser humano. Los conflictos personales, no importa cuán serios sean, no deben solucionarse de esta forma. Este concepto es claro en el Sermón del Monte y en otros lugares. Menos claro es el asunto de defensa propia en situaciones de violencia. El texto hebreo del sexto mandamiento literalmente dice: “No matarás” y se refiere a un acto causado por malicia.

Pero la pena de muerte es contingente en un proceso legal que ha examinado la evidencia y ha determinado si existe o no existe un culpable. El tratar con la violencia de otra persona o personas es el esfuerzo de una sociedad y no de un individuo. En las culturas democráticas, la muerte es reservada solamente para los actos más ofensivos, típicamente el asesinato o asesinato agravado por otras ofensas. La pena de muerte va más allá de una sencilla venganza con el fin de proteger a la sociedad de alguien que es extremadamente peligroso y que ha demostrado violencia en su carácter. Bíblicamente, no existe lugar para el vigilantismo.

Romanos 13:1-7 afirma la legitimidad de la comunidad para organizar y nombrar a personas específicas para actuar a favor de la seguridad del grupo. Este pasaje afirma la legitimidad del gobierno, advirtiendo que las amenazas a la seguridad del grupo conlleva graves consecuencias. Muchos entienden la declaración de Pablo en el versículo 4 como justificación aún en la ejecución de personas desafiantes. Dice así: “Porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que practica lo malo”. La palabra traducida aquí como siervo se aplica en otras secciones a los ministros cristianos. La mayoría de los estudiantes serios de la Biblia incluyen la pena capital dentro de este pasaje. Más allá de este punto surge la pregunta acerca de la participación de alguien en la acción de matar como agente autorizado en una acción militar. Pero esto va más allá de la pregunta inmediata que estamos considerando.

George W. Reid, Ph.D., director del Biblical Research Institute, Silver Spring, Maryland, EE.UU. de N.A.

Versiones de la Biblia

Sakae Kubo

En los últimos cinco años se han publicado nuevas versiones de la Biblia en mi idioma. ¿Es esto bueno o malo? Algunos adventistas prefieren la versión clásica, antigua, de la Biblia y a otros les gustan las nuevas. A veces hay discusiones en nuestra iglesia en cuanto a esto. ¿Cuál debe ser mi actitud con respecto a las nuevas versiones, algunas de las cuales, para mí, son más fáciles de entender? ¿Cómo puedo escoger la mejor?

Generalmente las nuevas versiones de la Biblia son buenas. Aunque no todas las versiones van dirigidas a todo el público que lee la Biblia, la mayoría de las versiones se circunscriben a un público específico, y si el lenguaje que emplean es más fácil de entender, puede ser de gran ayuda para el lector. La única vez que una versión de la Biblia podría resultar dañina es cuando se hace uso de interpretaciones que reflejan las propias inclinaciones del traductor que no se derivan del original.

En el mundo de habla hispana, algunos individuos bien intencionados —pero mal informados—, han dejado a un lado deliberadamente hechos históricos claros, alegando que únicamente puede usarse la antigua versión de Casiodoro de Reina, revisada por Cipriano de Valera, conocida como la versión de Reina-Valera. Esta ha tenido otras revisiones, siendo la última la de 1960, probablemente la de mayor uso en nuestros días. Algo semejante podría ocurrir en otros idiomas si una versión antigua ha dominado el ambiente por muchos años. Con respecto a las versiones antiguas existen dos problemas. Primero, cuando fueron traducidas, no siempre se tuvo acceso a los manuscritos más antiguos pues no estaban disponibles; por lo tanto, la traducción no refleja el texto más exacto de la Biblia. Segundo, los lectores más jóvenes podrían tener dificultad en entender algunas expresiones ya que el idioma es un tanto anticuado. Uno debiera escoger una Biblia patrocinada por todas o por la mayoría de las iglesias cristianas de su país (en todo caso una versión traducida por un grupo de iglesias y personas en lugar de una sola), una traducción cuya fuente sean los manuscritos más antiguos, que sea contemporánea, exacta, clara y que esté hermosamente traducida. Dios nos dio la Biblia para que entendamos su voluntad, de manera que es importante tener una Biblia que nos resulte clara y comprensible.

Sakae Kubo, Ph.D., erudito del Nuevo Testamento, Chico, California.