John Ap: Diálogo con un proyectista urbano y de turismo

John Ap, profesor asistente en el departamento de administración de hoteles y turismo de la Universidad Politécnica de Hong Kong, es un proyectista urbano de parques y espacios abiertos. Nacido en Sydney, Australia, de padres chinos, John cuenta con un grado doctoral otorgado por la Universidad A&M de Texas. Investiga el impacto del turismo desde el punto de vista de los residentes, dirige investigaciones para ayudar a los administradores de parques que enfatizan un tema central, dirige estudios académicos sobre la calidad de servicios en relación con la administración de hoteles, sobre la motivación para viajar desde el punto de vista del excursionista y sobre las barreras que impiden salir de vacaciones.

Metódico y organizado, Ap eligió su profesión en proyección de parques y lugares de recreación, porque no le agrada la rutina de una oficina y prefiere un trabajo que implique la variedad de las actividades al aire libre. Sin embargo, aunque ha terminado empleando la mayor parte de su tiempo en su oficina en la universidad, considera que vale la pena hacerlo, porque de esta manera puede transmitir su conocimiento y experiencia a los jóvenes. Cree que Dios nos ha creado para que disfrutemos de la existencia y que podemos añadirle sabor a nuestra vida haciendo cosas nuevas y diferentes de vez en cuando. Su concepto se hace manifiesto en su estilo de vida cristiano y su observancia del sábado. En su labor con los clubes de Conquistadores y Aventureros de su iglesia, organiza campamentos en islas distantes y estudios de la naturaleza en las playas. Sus cuidadosamente planificados proyectos han sido diseñados de manera que los jóvenes no puedan decir: “¡Oh, no hay nada que hacer el sábado. Es muy aburrido!”

¿Es el apellido Ap común en la China?

No, pero ese apellido me hace peculiar. Muchos chinos me han hecho comentarios al respecto. En realidad debe deletrearse Yip, o Ip, pero aparentemente, cuando las autoridades de inmigración registraron mi apellido paterno, lo escribieron mal y ha quedado así ya hace dos generaciones.

¿En qué forma el ser parte del negocio del turismo afecta sus vacaciones?

Por supuesto que para mi familia significa día feriado. Pero, al conocer el trabajo implicado en la creación del carácter y la atmósfera en un parque con un tema central, no puedo dejar de comparar los lugares y decirme a mí mismo: “Oh, esta es la manera como manejan esto, y esta es la forma como manejan esto otro”. Hay siempre detalles que despiertan mi interés en relación con mi trabajo. Siempre que visitamos un parque que se centra en un tema, o un hotel, establezco correspondencia con anticipación. Cuando los gerentes se dan cuenta que investigo su negocio, generalmente desean acompañarme en la visita, de manera que tengo oportunidad de hablar con ellos con respecto a su filosofía. Ellos desean escuchar cualquier sugerencia que desee darles. El turismo es el negocio que crece más rápidamente en la actualidad; de manera que con tanta competencia, los administradores toman muy en serio su negocio de diversión. Calculan cuidadosamente la potencialidad de los parques de diversiones que se centran en un tema y de otras atracciones turísticas. No es nada sencilla la administración de un parque de diversiones.

Hablemos de su trasfondo religioso.

En mis primeros años, no me crié dentro del cristianismo. Cuando tenía ocho años de edad, mis padres me llevaron a la iglesia anglicana de la localidad. No fue sino hasta más tarde, cuando visitamos a mi tía abuela Hong, en Tenterfield, Australia, que nos encontramos con los adventistas del séptimo día. En Tenterfield, había dos familias chinas. Una era la familia de mi tía abuela (los Hong) y la otra era la familia Hon. Los Hon eran adventistas y a través de su amistad e influencia, mi tía abuela se unió a los adventistas. Después nos llevaba a la iglesia cada vez que la visitábamos.

¿Cómo se hizo adventista su familia?

Después de que mi madre recibió estudios bíblicos y asistió a la iglesia, decidió convertirse en adventista. Mi padre trabajaba seis días a la semana en un restaurante. Durante el día libre de mi padre, el pastor solía venir a darle estudios bíblicos. Entonces mi padre tuvo que tomar una decisión. Si quería llegar a ser un cristiano adventista, tenía que abandonar su trabajo. Eligió hacerlo y estableció un negocio preparando tallarines de arroz.

Cuéntenos cómo eligió darle importancia al sábado.

Cuando era niño no me gustaba la idea de ir a la iglesia el sábado, porque me parecía un día lleno de prohibiciones. No podíamos jugar al fútbol, ver televisión ni hacer nada. Pero durante mis años de adolescencia, leí varios libros importantes sobre el sábado (The Forgotten Day, por Desmond Ford y obras de Samuel Bacchiocchi) que cambiaron el rumbo de mi vida. Me di cuenta que el sábado no es simplemente un día. Es un memorial de la creación, una oportunidad para descansar de la rutina secular diaria y pasar un tiempo con Dios y la familia y para meditar en las cosas espirituales. Cuando comprendí y acepté eso, comencé a guardar el sábado y a gozarlo.

Entiendo que también el ejemplo de su padre lo ayudó a tomar esa decisión.

Sí, por supuesto. Un día tuve la impresión de que si la observancia del sábado era buena para mi padre, lo era también para mí. Él tuvo que tomar una gran decisión con respecto al sábado. Aun dentro del negocio de los tallarines, enfrentó dificultades, porque los tenderos y dueños de restaurantes querían recibir diariamente las entregas de tallarines frescos. Al principio dijeron: “No.Tiene que traerlos diariamente”. Pero mi padre les respondió: “Les haré una entrega dos veces el viernes. Una en la mañana y una en la tarde. Lo siento mucho, pero no puedo entregarlos el sábado”. Su ejemplo demostró que si la persona se mantiene firme con respecto al sábado, los demás respetarán su creencia y Dios la bendecirá.

¿Cómo resuelve el problema del sábado en un lugar en que se requiere que los profesores trabajen cinco días y medio por semana?

Cuando me incorporé a la universidad, le mencioné al administrador que yo era un adventista del séptimo día y que, como observaba el sábado como mi día de adoración a Dios, me gustaría que me excusaran de atender mis deberes oficiales durante las horas de ese día. La administración ha respetado siempre mi petición. Por supuesto, tengo que ser cuidadoso, completando mis horas de trabajo. Trabajo los domingos. Cuando debo cumplir funciones especiales durante las horas del sábado, solicito específicamente ser eximido del deber. Mis colegas aprecian mi actitud y cubren mi puesto. Por mi parte cubro el de ellos cuando necesitan quedar libres el domingo o durante alguna noche de la semana.

He notado que tiene un boletinero especial fuera de su oficina.

Así es. Cada semana coloco en ese boletinero algún pensamiento tomado de El pequeño manual de instrucciones de Dios, o de El pequeño manual de instrucciones de Dios para los estudiantes. De esta manera, cuando los alumnos y colegas vienen a mi oficina, puedo compartir algo con ellos. Juntamente con ese pensamiento particular, hay también un versículo de la Biblia. Deseo que mis alumnos y colegas sepan que soy un cristiano activo y que estoy listo para contestar, desde una perspectiva cristiana, sus interrogantes acerca de los dilemas de la existencia.

¿En qué forma le afectarán los cambios políticos ocurridos en Hong Kong?

El hecho de que he cambiado mi condición de profesor empleado por contrato a profesor regular en la universidad, indica que tengo confianza en el futuro de Hong Kong. Soy una de las pocas personas que tuvo la oportunidad de leer tanto la Declaración Conjunta, firmada en 1948, en la que se aceptaba el acuerdo de que Hong Kong fuese entregada y la Ley Básica que servirá de miniconstitución para Hong Kong. Lo que me sorprendió cuando la leí es que la autonomía de Hong Kong está bien asegurada.

¿Cómo prosperará la religión ahora que se han alejado los ingleses?

El año pasado ocurrió una situación crítica en los tratos del gobierno de la China con respecto a Hong Kong. Tuvo que ver con el Concilio Mundial Luterano que se celebra cada siete años en un lugar diferente del mundo. En 1995, la iglesia luterana decidió celebrar su Congreso de 1997 en Hong Kong, Un oficial local en la Agencia de Noticias Xinhua (que sirvió como embajada china de facto en Hong Kong) criticó a los británicos por permitir la celebración de la conferencia que habría de iniciarse una o dos semanas después del cambio de poder en Hong Kong. El oficial local indicó a los dirigentes luteranos que no iban a poder celebrar su Concilio Mundial en Hong Kong, lo cual fue causa de una gran preocupación por parte de la comunidad cristiana local que se preguntaba qué tipo de libertad religiosa podía esperarse bajo el nuevo gobierno.

Después de ese incidente, las autoridades aseguraron que los cristianos continuarían gozando de la libertad religiosa que tenían antes. Más tarde, Beijing anunció que cualquier decisión en relación con Hong Kong debía ser autorizada desde Beijing. Desde entonces he observado que no ha surgido nada de carácter controversial entre los oficiales locales chinos apostados aquí.

En su opinión, ¿cuáles son los desafíos que se presentan ante los cristianos en general y los adventistas en particular con el cambio de poder?

Las buenas noticias son que se aplicará el concepto anterior de “un país, dos sistemas”. Por lo tanto, creemos que en la China misma continuará ese control de la religión, pero esto es Hong Kong. Aun así, pienso que como cristianos residentes en Hong Kong, debemos estar conscientes de nuestras responsabilidades. Al predicar el evangelio y compartir la salvación de Cristo, debemos tener cuidado de no poner en peligro la así llamada seguridad de la Región Administrativa Especial de Hong Kong. Nuestra confianza en la dirección divina permanece firme.

Entrevista hecha por Stanley Maxwell. Stanley Maxwell, que reside en Hong Kong, es autor de dos libros: The Man Who Couldn’t Be Killed (1995) y The Man Who Lived Twice (1997). Cuando no escribe, enseña inglés y cuenta relatos a los niños. Está casado con una mujer oriunda de Hong Kong y es el padre feliz de Roxanna. La dirección del Dr. Ap es: A 4, 2 Lok Kwai Path; Fo Tan, Shatin, NT; Hong Kong. E-mail: hmjohnap@polyu.edu.hk.