Harrington Fitz Henry: Diálogo con un ingeniero-evangelista en Jamaica

Su mente es aguda. Sus manos son fuertes. Su corazón, tierno. Con sus manos puede arreglar cosas, diseñar grandes edificios comerciales o construir casas suburbanas atrayentes. Con su mente puede ver hacia arriba, hacia abajo y a su alrededor. Con una visión tan bien enfocada, también se extiende para atraer al reino de Dios a miles de personas cada año. Les presento a Harrington Fitz Henry, uno de los predicadores laicos más destacados de la Iglesia Adventista.

Nacido en el seno de un hogar adventista de la capital de Jamaica, Fitz estudió en el Colegio Kingston. Era el orgullo de su familia, no sólo porque ser el mayor de seis hijos, sino porque desde su infancia fue muy promisorio. Su abuela, la hermana Druss, que cumple 101 años este año, fue para él un modelo de lo que debe ser un adventista. Pero a los 17 años, Fitz, para gran desilusión de su familia, se desvió de la iglesia para “correr mundo”. Le llevó a Dios otros 17 años para hacerlo volver y transformarlo en uno de los mayores ganadores de conversos en Jamaica. La evangelización es su sangre, su aliento. Le dedica todo su tiempo entre dos a cuatro meses cada año, y la realiza por todo el mundo. Hasta ahora, su ministerio ha llevado a unas 17.000 personas a la verdad.

Fitz se graduó del Instituto Técnico Voorhees, en Manhattan, Nueva York, y es ingeniero mecánico de profesión. Se especializa en la construcción de grandes edificios y galerías comerciales, hoteles, depósitos, hospitales, escuelas y casas particulares. En 1996, una de sus empresas, Global Construction, ganó un premio internacional en Madrid por la mejor galería comercial en el Caribe. Sus edificios son notables por la excelencia de su estética, la calidad de su construcción, y por completarlos dentro de los plazos establecidos.

Su pasión por la evangelización no es menor. Da liberalmente de su tiempo y sus recursos para las campañas de evangelización que lo llevan por todo el mundo. Así como es un constructor de edificios, también es un edificador de personas. Esta combinación de una vida profesional caracterizada por la excelencia con una gran dedicación a la evangelización pública lo convierte en una inspiración y un modelo para muchos jóvenes adventistas.

Fitz y su esposa, Ivy, tienen cinco hijos ya independientes: Denise, Quinton, Colleen, Douglas y Simone.

Hermano Henry, ¿qué lo motivó para llegar a ser un evangelista?

La evangelización es una vocación espiritual que viene de Dios. Diecisiete años después que dejé la iglesia, fui encarcelado por algo acerca de lo cual yo sabía la verdad, pero no podía decirla, pues si lo hacía, sería un hombre muerto. Le prometí a Dios que si me libraba de las manos de los hombres, le serviría por el resto de mi vida. Dios no sólo me libró de la cárcel, sino que también me dio este don que ahora uso para su gloria.

¿A qué atribuye el notable éxito de sus campañas evangelizadoras?

Al poder de la oración. A través de toda mi carrera de predicador, siempre he tenido un sólido equipo de oración. Aunque la preparación académica y la elocuencia son importantes, el verdadero éxito depende de la oración.

Cuéntenos de los años de su niñez y juventud.

Mis padres son adventistas y yo soy el mayor de seis hijos. Uno de mis hermanos fue primer anciano de la iglesia adventista de Penwood durante más de veinte años, y mi abuela, la hermana Druss, de 101 años de edad, todavía camina cinco kilómetros para ir a la iglesia.

Desafortunadamente, después de mi graduación de la escuela secundaria, me relacioné con profesionales mayores que me animaron a continuar con mi educación, pero insistían que la iglesia me limitaba y que no llegaría a ninguna parte. Poco a poco, abandoné la iglesia.

¿Cómo encontró el camino de regreso?

Mientras estaba en la cárcel, recordé las palabras de mi madre de que cuando me viera en problemas buscaría a Dios. Pedí una Biblia y tres libros de Elena White. Spirit of Prophecy, tomos 1 y 2, y El conflicto de los siglos. Los leí, los estudié, y comencé a escribir sermones. En dos ocasiones me reprendieron por hacerlo y la tercera vez el oficial de la prisión me advirtió que sería puesto en un lugar de máxima seguridad, pero nunca lo hizo. Más tarde, me dieron permiso para predicar y llevé a tres personas a Cristo: un oficial, y dos compañeros de cárcel.

En su experiencia, ¿le resulta difícil administrar dos grandes compañías y a la vez dedicar tiempo a la iglesia?

Realmente, no. Lo que más me interesa en la vida son los negocios del Señor. Cuando nuestras prioridades son correctas, el Señor nos da fuerzas para las otras cosas. Dios es grande y espera que nosotros tengamos una mente amplia. Cuando lo colocamos a él primero, él hace el resto.

Como evangelista, ¿cómo mantiene el equilibrio entre la familia, la profesión y su vida espiritual?

Mi familia sabe de mi compromiso con el Señor, ha aceptado mis ausencias y me apoya. He tomado en forma muy literal el mandato de dejar madre, padre y familia por causa del Señor. En las empresas, mi filosofía es hacer la preparación y las provisiones adecuadas, dejar a los ingenieros y al personal de oficina a cargo de la operación, y poner a Jesús en mi silla; y él nunca me ha fallado.

¿Puede usted recordar alguna experiencia dramática que haya tenido como evangelista?

Sí. Una noche un hombre armado vino a la plataforma para matarme. Creyendo que Dios me protegería, dije: “En el nombre de Jesús, ¡retírate!”. El atacante se quedó como petrificado.

En otra ocasión, mientras estaba entrevistando a 300 candidatos para el bautismo, un hombre que no había estado asistiendo a las reuniones antes, pasó al frente y pidió ser bautizado. Le dije que la conversión significaba un cambio de corazón y también un cambio de apariencia exterior. El me contestó: “Eso quiere decir que tengo que cortarme el cabello largo que llevo”. Aceptó la idea, nos retiramos a una sala contigua, e hicimos eso mismo. Hoy es diácono y un baluarte en la iglesia.

Como empresario de éxito, ¿cuál es su forma de operar?

No hago nada en mis negocios sin presentarlo al Señor en oración, y espero que él me dé una indicación clara de la dirección que debo tomar. Esto no excluye el análisis del proyecto con mis asociados dentro y fuera de la iglesia, pero la respuesta final se encuentra en buscar y seguir la voluntad de Dios.

Además de sus negocios y sus actividades en la iglesia, ¿participa de alguna otra organización?

Actúo como juez de paz y como consejero del Ministro de Justicia en la rama de servicios correccionales. También soy presidente de la junta directiva de un colegio secundario y coordinador del ministerio a los presos de la Iglesia Adventista en Jamaica. Además ayudo como vicepresidente de la Comisión de Preparación para Catástrofes Regionales.

¿Cómo relaciona su fe con su profesión?

Con mi estilo de vida. Procuro mantener un nivel de ética y conducta cristianas en todos mis actos por lo cual mis colegas respetan y admiran. En realidad, cuando ellos se enfrentan con problemas, a menudo me piden consejo.

Aunque el estilo de vida es importante, siento que un hombre de negocios cristiano debiera también compartir su fe cada vez que surja la oportunidad. Siempre comienzo mis reuniones de negocios con una oración. No acepto invitaciones a ir a clubes sociales para tomar una copa ni nada parecido. No es que sea un antisocial; por el contrario, me gusta la sociabilidad, pero en una forma cristiana. Mis colegas se dan cuenta de que soy diferente y quieren saber por qué soy así, lo que me da la oportunidad de explicarles mis creencias.

¿Qué consejo les daría a los jóvenes adventistas que hacen planes de entrar en el mundo de los negocios?

Cualquiera sea el tamaño de los negocios, hagan planes sabios, y háganlos con el Señor. Dios quiere que su pueblo sea próspero. Sin embargo, si esos negocios absorben el tiempo del Señor o transgreden sus mandamientos, considérenlos como un intento del diablo para entramparlos. Busquen inmediatamente la ayuda de Dios y su guía.

Usted acaba de regresar de Sudáfrica después de completar los preparativos para Pentecostés ‘98. Cuéntenos acerca de este emocionante proyecto evangelizador.

Pentecostés ‘98 es un intento de alcanzar una audiencia internacional de millones con el evangelio eterno de Jesucristo. La serie de evangelización será presentada en la Universidad Vista, en Soweto. El tema de la campaña es: “El Rey viene”. Se concentrará en la salud, el bienestar, el crimen, y la salvación. Queremos que los habitantes de Sweto (que son unos tres millones), escuchen, sientan y se preparen para el Rey que viene. La Unión de la Iglesia Adventista en Sudáfrica, junto con un grupo de empresarios laicos interesados en el tema, han organizado esta campaña. Están ofreciendo sus talentos y sus medios en forma voluntaria para el progreso y la elevación de los hermanos y hermanas en Soweto. La campaña, que durará cinco semanas, comenzará el 28 de febrero de 1998, y será transmitida, vía satélite, a otros países del Africa, de Europa, el Medio Oriente y en las Américas.

Creo que el tiempo del fin está cercano. La gente debe saber esto. Se le debe dar la oportunidad de aceptar a Jesús como Salvador y a prepararse para su glorioso retorno. Cada adventista debiera compartir su fe mientras cumple con su propia vocación. La cosecha está lista, pero los obreros son pocos. Con la guía y el poder de Dios, este evangelio se esparcirá por todo el mundo.

Entrevista por Iris Henry. Iris Henry es la directora de Educación y de Ministerios de la Mujer en la Unión de las Indias Occidentales de la Iglesia Adventista en Mandeville, Jamaica. La dirección postal de Harrington Fitz Henry es: 22 Thant Place; Bridgeport, St. Catherine, Jamaica. Su dirección electrónica: fitznick@TOJ.