Grace Adeoye: Diálogo con una catedrática e investigadora universitaria de Nigeria

Una madre devota. Una evangelista dedicada. Una docente universitaria en la especialidad de enfermedades tropicales. Esta es sólo una introducción a la vida y ministerio de la Dra. Grace Adeoye, una adventista de Nigeria.

Criada en un hogar adventista, la Dra. Adeoye conoció las fronteras de la ley y el abrazo de la gracia, y no percibió dicotomía alguna entre ambas. Como niña observó la estricta disciplina del adventismo. Pero junto con la disciplina, también experimentó el amor y la ternura de una madre cuya vida influyó en su propia carrera como madre, miembro de iglesia y profesional de éxito.

Cuando era una adolescente y estudiaba en la escuela secundaria, tuvo un sueño en el que Jesús le pedía que saliera y le dijera al mundo que vendría pronto. ¿Una mujer predicadora?¿En Africa? Eso era impensable, y desechó el sueño por irreal. Pero la impresión de urgencia del mismo nunca la abandonó. Entonces, en 1986, ya casada y una profesional, condujo su primera campaña evangelística al aire libre. La primera vez que una mujer adventista lo hacía en Nigeria. Y resultó todo un éxito. “Las gracias y la gloria sean dadas a Dios”, dijo la Dra. Adeoye, y desde entonces ha continuado predicando.

Grace Adeoye posee un doctorado en parasitología de la Universidad de Londres y enseña zoología en el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Lagos, Nigeria. Es casada y tiene cinco hijos de entre doce y veinte años. En su función de miembro de la Comisión Mundial sobre Sexualidad Humana de la Iglesia Adventista, vino a las oficinas centrales de la iglesia mundial en 1997 para participar en la primera reunión de dicha comisión. En esa oportunidad habló acerca de su vida y su fe.

¿A qué se debe que usted fuera nombrada para la Comisión sobre Sexualidad Humana?

Cosas del Señor. Sin embargo, probablemente la Unión Nigeriana también haya tenido algo que ver. Los dirigentes estaban familiarizados con mis actividades, tanto en la iglesia como en la comunidad, pues he participado en el ministerio femenino de mi congregación local durante mucho tiempo. Hace varios años, con la ayuda de algunos miembros de iglesia, iniciamos un programa de ejercicios para mujeres. La idea se extendió a otras iglesias de Lagos y actualmente el programa esta siendo llevado adelante en muchas partes.

También desempeñaba actividades en un programa de control del SIDA en Nigeria y serví como coordinadora del Consejo de Gobierno en la Comisión de Mujeres y en la de Control del SIDA. Auspiciamos varios talleres de trabajo a nivel nacional e introdujimos el programa en la Iglesia Adventista. Parte de mi objetivo era establecer en cada una de nuestras iglesias en Nigeria un plan de educación sobre sexualidad humana. Necesitamos hacerlo para luchar contra la plaga del SIDA que se ha diseminado a través del país y del mundo en general. Cuando la División de Africa-Océano Indico me propuso trabajar en esta comisión, yo lo consideré como un gran honor y un privilegio especial dado por Dios.

¿Le crea su trabajo por la iglesia conflictos con su profesión?

No. Por el contrario, ambos se complementan. Como cristiana comprometida con mi fe, tengo la oportunidad de implementar en mi profesión todos los valores y responsabilidades que exige mi fe.

¿Podría decirnos algo sobre su profesión?

Soy catedrática titular en la unidad de Zoología del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Lagos. Enseño cursos de parasitología, inmunología y protozoología en los niveles de pregraduados, graduados y posgraduados. Además, superviso seminarios y proyectos sobre diversos tópicos relacionados con la parasitología y a estudiantes que están trabajando en sus proyectos de maestría y doctorado. Por otra parte, llevo a cabo mi propia investigación bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de Lagos.

¿Por qué se interesó en la parasitología?

Mi primer título fue en educación y zoología. Mientras estaba estudiando para mi maestría, me interesé por las cosas que afectan a los seres humanos. Las enfermedades parasitológicas son bastante comunes y yo quería estudiar el control de ciertos parásitos. Creía que debía haber alguna manera de interrumpir los ciclos vitales para que la gente pudiera liberarse de esas enfermedades, y me dediqué a investigar sobre parásitos en mis estudios superiores.

Como una persona orientada hacia la familia ¿le resultó difícil culminar sus estudios?

Afortunadamente tengo un esposo comprensivo y unos hijos maravillosos. De hecho, cuatro de mis hijos fueron parte de mi programa de estudios pues nacieron mientras yo asistía a clase. Mi primer hijo nació dos días después de que yo tomara el examen final de mi especialidad. El segundo nació durante mi servicio en el Cuerpo Juvenil de Servicio Nacional. Mis dos hijas nacieron cuando estaba estudiando para la maestría y a la vez trabajaba tiempo completo como profesora. Me llevó cuatro años terminar el plan de estudios de maestría en lugar de los dos del plan normal. Y cuando mi quinto hijo tenía un año, lo dejé con mis otros hijos con mi esposo y me fui a Inglaterra para iniciar mi programa doctoral.

¿No fue una decisión un tanto, o tal vez bastante, precipitada?

Supongo que lo fue, pero no tenía otra alternativa, considerando las circunstancias. En ese tiempo, de los cerca de dos mil solicitantes en Nigeria para obtener la Beca de la Comunidad de Naciones, yo fui una de los 29 seleccionados. Tuve que hacer una decisión difícil: continuar con mis estudios graduados o permanecer con mi familia. Oré mucho. Sabía que Dios iba a mostrarme el camino. En consecuencia, incluso antes de que yo hiciera mi decisión, mi esposo me animó a que continuara adelante. Era posible que nunca más volviese a tener una oportunidad semejante nuevamente en la vida. Así que fui a Londres y estuve separada de mi familia por casi tres años.

¿Cuál fue la especialidad de sus estudios doctorales?

Inmunología de esquistosomiasis y parasitología médica. Quería elegir una especialidad que fuera de valor práctico para el pueblo de Nigeria, el cual está afectado por dos enfermedades principales de parásitos: malaria y esquistosomiasis. Decidí concentrarme en la segunda, que es causada por un parásito que se transmite a través de los caracoles o sus larvas en el agua.

Cuando la gente va a lavar o a sacar agua, la larva penetra la piel y se traslada hasta el bazo y el hígado. La enfermedad provoca sangre en la orina y en las deposiciones, y frecuentemente es fatal. De manera que escogí el estudio de este parásito y con ello he podido ayudar a la comunidad por medio de mi investigación.

Como persona joven ¿quién influyó más en usted?

Sin duda alguna, mi madre. Ella era una persona amorosa, muy dedicada a la fe y la vida adventistas. Siempre estuvo muy activa en la iglesia. Fue un modelo tanto en educación como en trabajo para la iglesia y trató de que mi hermano y yo tomáramos parte activa en la iglesia tan pronto como lo permitiera nuestra edad. Ella quería que compartiéramos la fe. Y junto a mi madre, mi hermano, Hezekiah O. Adesina. El era y todavía es un modelo para mí como profesional y como miembro de iglesia. El también cuenta con un doctorado, pero lo que más admiro en él es su decisión de dar testimonio de su fe. Es un pastor laico.

¿Esa fue la razón por la que usted se involucró en el evangelismo?

En cierto modo, sí. Pero el sueño que tuve cuando era una adolescente nunca me abandonó realmente. Dios me dio la valentía necesaria para llevar adelante una serie de reuniones evangelísticas. Recuerde que aquello ocurrió en la década del ochenta. Nunca una mujer había conducido reuniones públicas en nuestra iglesia en Nigeria. Pero la Sociedad Dorcas me dio una buena oportunidad para iniciar mi primera serie de reuniones. Esas damas me ayudaron mucho. Aunque la iglesia local consideraba que debíamos trabajar dentro de la iglesia y no fuera de ella, nos sentíamos llamadas a hacerlo. Las primeras series de 1986 fueron muy exitosas y pudimos alcanzar a mucha gente con el mensaje. Durante la noche de apertura, cuando mi traductora y yo finalizamos el sermón, reinaba tal entusiasmo que las mujeres no nos dejaban bajar de la plataforma. Literalmente, nos sacaron en andas. Más adelante, los ancianos de la iglesia vieron lo que se podía lograr por medio de las mujeres.

¿Cuál es la situación actual?

La opinión ha cambiado tanto dentro de la iglesia como en la comunidad en general. Ahora es algo común que las mujeres prediquen en la iglesia y que dirijan reuniones de evangelización.

¿Tiene usted oportunidad de compartir su experiencia cristiana entre sus colegas?

Comparto mi cristianismo cada día. Los que tienen alguna dificultad, como ser un problema de familia, saben que estoy dispuesta a escucharlos. Además, en ocasiones he conducido seminarios sobre el Apocalipsis para algunos de ellos. Varios me han acompañado al culto en nuestra iglesia. Todos mis colegas universitarios conocen mi fe y mi observancia del sábado y respetan mis convicciones; lo mismo mis alumnos.

¿Cómo nutre usted su vida espiritual?

Oro y medito mucho. Leo la Biblia y permito que Dios me hable. Además me agrada leer otros libros sobre diferentes aspectos de la vida espiritual. Hago numerosas presentaciones públicas y mientras las preparo, crezco junto con mis oyentes.

¿Qué le gustaría decir a los estudiantes y jóvenes profesionales adventistas?

Primeramente, que siempre pongan a Dios ante todo; él da la capacidad y la seguridad que necesitamos. Segundo, no permitan que nada ni nadie les quite la fe. Tercero, dondequiera que estén, compartan su fe.

Entrevista de Mark Driskill. Mark Driskill es director de desarrollo de Radio Mundial Adventista. Se lo puede contactar en <mdris@compuserve.com> La dirección de la Dra. Adeoye: Zoology Unit, Department of Biological Sciences, University of Lagos, Akoka, Yaba, Lagos, Nigeria. E-mail: <matdeplg@infoweb.abs. net>