Víctor Issa: Diálogo con un escultor adventista y su visión de lo bello

Una sonrisa perpetua ilumina su rostro. ¿Es ella símbolo de descubrimiento o de realización? Difícil de decir, porque Víctor Issa es un hombre que combina el desafío del descubrimiento y la satisfacción de la realización en cualquier cosa que emprenda; sea en su casa, la iglesia o el trabajo. Después de todo, es un artista que se mantiene en constante búsqueda, incluso cuando intenta dar vida a sus ideas y forma a su visión.

Issa nació en Siria y se crió en el Líbano. La influencia de esas antiguas tierras dejó su marca en esa mente joven. Cuando niño creció en medio de una civilización de siglos y adquirió una vislumbre especial de lo bello y creativo. De manera que no fue sorpresa que eligiera concentrarse en las artes plásticas y en la música cuando llegó a la etapa de realizar estudios superiores. Se graduó en 1980 en el Union College de Lincoln, Nebraska.

Víctor Issa sabe cómo modelar la arcilla para moldear el bronce, convertir el metal en figuras de serena belleza y obras de arte perdurables. Emplea el antiguo método denominado proceso de “cera perdida”. Aplicando arcilla modeladora especial, crea exactamente el aspecto y la intención que desea para que permanezca en la obra una vez terminada. Entonces traslada la escultura de arcilla a la fundición donde hace un molde de goma y luego moldea una copia de cera. La cera se sumerge en cerámica que luego va deslizándose por dentro y fuera. Hornea la cerámica, la cera se mezcla (de ahí, “cera perdida”) y la cerámica se endurece. Entonces vierte el bronce fundido dentro del molde. Cuando éste se enfría, el molde de cerámica es destruido. Y entonces aparece la escultura en bronce exhibiendo cada una de las características y detalles del modelo original de barro.

Víctor está casado con Candy, una enfermera universitaria. Viven en Loveland, Colorado y tienen cuatro hijas de entre nueve y quince años, todas bajo la enseñanza de Candy en su doble función de madre y maestra.

Algunos escultores ven la figura completa antes de comenzar a trabajar y “liberarla”. Otros ven desarrollarse la pieza escultórica a medida que la van trabajando. ¿Cómo describiría usted su estilo?

Frecuentemente este es un proceso de descubrimiento. Cada pieza es diferente de la otra y cada una se afina con el modelo individual sobre el que estoy trabajando en ese momento. He probado ese ejercicio varias veces: pongo modelos humanos repitiendo posturas de esculturas que he hecho, y es asombroso ver cuán diferente resulta la escultura según los modelos. El resultado final es ni de cerca tan afortunado en mi mente como lo es en relación de la idea con el modelo que escogí para reproducirla.

¿Qué es lo que hace que su escultura se distinga de las demás?

Mi metodología y terminación reflejan el estilo clásico. El modo en que llego al gesto y cómo capto la vida en una pieza escultórica pueden también ser causa de la diferencia. Hago todo lo posible por trabajar con modelos vivientes en lugar de usar fotografías, lo que le proporciona una semejanza vital mayor a mi obra.

¿Podría explicar un poco más en detalle ese punto?

Cuando arribo a un concepto, deseo mantenerlo vivo a través de todo el proceso desde el comienzo hasta el final. Quiero que la persona que está siendo modelada emerja del bronce. He visto muchísimas esculturas que aparecen como demasiado posadas, sin vida y mortecinas. Eso se debe en gran parte al uso de modelos fotografiados. Las fotos son poses. Los escultores que usan fotos son fieles a lo que ven en la figura, pero el resultado final es una escultura posada, artificial, inanimada. No permito que mis modelos permanezcan en una pose determinada por más de unos pocos segundos. Constantemente asumen y abandonan una pose. Les digo “manténganla fresca”. Quiero evitar que mis modelos se cansen.

¿Cuántas de sus esculturas –especialmente de tamaño monumental– están influidas por su ambiente?

La mayoría de las esculturas de tamaño real que realizo comienzan como una maqueta. No siempre pienso que la pieza va a llegar a ser de tamaño natural. De vez en cuando una obra me toca y me dice: “Quiero ser de tamaño natural”. En ocasiones observo la pieza y ésta me grita que quiere ser una fuente.

¿Afectan sus antecedentes culturales y étnicos su obra?

¡Mis antecedentes étnicos! Verdaderamente uno no puede huir de la influencia de su propia crianza. El arte egipcio siempre me ha intrigado. Y también está la subcultura del adventismo. ¿Cómo puede escapar uno a eso? Yo creo firmemente en la necesidad de elevar a la humanidad. He escuchado a otros artistas decir que ellos esculpían o pintaban lo que albergaban en sus corazones. Quiero evidenciar claramente que lo que hay en mi corazón está en sintonía con Dios y que lo que produzca elevará a la gente y le ayudará a apreciar la verdadera belleza.

En su concepto, ¿qué es el arte y por qué debemos interesarnos en él?

El arte está en todas partes. No concibo la vida sin arte. Por medio del arte se hacen muchas cosas que de otra manera no existirían. Personalmente me sentiría oprimido viviendo sin arte. No me imagino haciendo ninguna otra cosa. Es tan parte de mi vida que no puedo siquiera intentar ser objetivo en esto. La mayor parte de la gente no se da cuenta de que todo lo que toca fue creado de alguna manera por un artista o un escultor. Ese es el aspecto práctico del arte.

Un contador vería lo que usted hace más como un pasatiempo que como un trabajo. ¿Qué hace usted como pasatiempo? ¿Contabilidad?

No, (risas) me gusta la música. Formo parte de un grupo musical en la iglesia. La fotografía también. Realmente no necesito un pasatiempo. Mi trabajo satisface plenamente cada aspecto de mi vida.

¿Cómo balancea usted la ecuación trabajo-familia en su vida?

Mi estudio está a unos veinte metros de casa. Medí la distancia para poder decirle a la gente: “¡Tengo que andar veinte metros para llegar al trabajo cada mañana!” Esa estrecha proximidad con mi familia resulta en una gran bendición para mí. Mis hijas vienen seguido y pasan bastante tiempo conmigo en mi estudio. Siempre estoy en casa en por lo menos dos comidas al día.

¿Cuánto tiempo le toma hacer una pieza escultórica de tamaño natural?

Probablemente alrededor de 200 a 250 horas para el trabajo de arcilla. Entonces viene el trabajo de fundición y otros detalles relacionados. Sin considerar cuánto tiempo requiere todo esto y recordando que cada obra es diferente, lo que cuenta es el resultado final y la satisfacción que produce.

¿Cuánto cuesta un monumento de tamaño natural?

Algo similar a lo que hice para la comisión Jedediah hace varios años, (que es más de una vez y media del tamaño natural e incluye una maqueta de bronce), cuesta alrededor de cincuenta a sesenta mil dólares, incluyendo el trabajo de fundición e instalación.

¿En qué proyectos está trabajando ahora?

Uno incluye una escultura llamada “Edén Restaurado” para un sistema hospitalario en la zona de Denver, Colorado. Consiste de ocho figuras humanas de diferentes nacionalidades, de tamaño natural, además de una posible escena de la tierra nueva. Otro proyecto, es el que me ha sido encargado por la Asociación General de la Iglesia Adventista. La escena incluye diez figuras humanas de tamaño natural, la segunda venida de Cristo en relieve y un ángel volando sobre un costado. Será descubierto en la sesión del Congreso Mundial Adventista del 2000 en Toronto, Canadá, y su destino final serán las oficinas mundiales de la Iglesia Adventista en Silver Spring, Maryland. Además estoy trabajando en siete u ocho esculturas propias, que son de una tercera parte del tamaño natural.

Finalmente, ¿percibe usted una dicotomía entre el trabajo de temas espirituales y el de temas seculares?

No. Aunque mucha de mi labor figurativa es clásica e ideada como partícipe de la naturaleza secular, yo considero la belleza de la forma humana como espiritual. Es la belleza más acabada, al menos hasta donde alcanza mi experiencia. El nombre de mi empresa, Crowning Creation, refleja el tema que gobierna mi arte: el acto creador de Dios fue coronado por la creación de Adán y la gema en la corona era Eva. Encuentro la máxima gracia, belleza y espiritualidad en esa forma. Cuando hago una escultura de Jesús o de un tema celestial, quiero que esa obra de arte exprese de manera tangible la excelsa esperanza espiritual que como humanos poseemos.

Entrevista de Erik Stenbakken. Erik Stenbakken es escritor y fotógrafo. Reside en Lincoln, Nebraska, E.U.A. La dirección de Issa es: 3950 N. County Road 27, Loveland, CO 80538, E.U.A. Para conocer más de la obra de Issa, ver: http:// www.issav.com