Heber Pintos: Diálogo con un ilustrador adventista del Uruguay

Nacido en Montevideo, Uruguay, en 1942, Heber Pintos ha dedicado su vida al dibujo, la pintura y la ilustración gráfica. Después de asistir a la Escuela de Bellas Artes en su ciudad natal, cursó estudios de teología en la Universidad Adventista del Plata (Argentina) y en el Instituto Adventista de Ensino (Brasil). En 1969 inició su carrera profesional como artista independiente realizando diversos proyectos para empresas comerciales y editoriales cristianas. Durante 1978-1979, Pintos dictó clases en la Escuela Panamericana de Arte de Sao Paulo y en 1980-1981 en el Instituto Adventista del Uruguay, donde él mismo había sido estudiante.

Quizá su mayor aporte al arte cristiano fue la labor que realizó al ilustrar en detalle 179 episodios de la historia del evangelio en La vida de Jesús, una colección de tres tomos publicada en español y en inglés por Pacific Press en 1983-1984. Desde 1986 se desempeña como subdirector del Departamento de Arte de la Casa Publicadora Brasileña en Tatui, Sao Paulo. A lo largo de los años ha recibido varias distinciones profesionales en reconocimiento a su talento.

Heber y su esposa, Ingrid, tienen dos hijos: Fabio, un ingeniero de informática que trabaja para Microsoft, y Patricia, que estudia matemáticas en la Universidad de Sao Paulo-Campinas.

¿Cuándo sentiste despertar tu vocación artística?

Desde que era niño, en Montevideo. Recuerdo que le arrancaba hojas a un cuaderno que tenía mi hermana y dibujaba en ellas lo que se me ocurría. Después, en la escuela primaria, comencé a hacer caricaturas del maestro y mis compañeros. Muchas veces, aunque no siempre, las encontraban divertidas.

¿Quiénes te animaron en tu vocación durante los años formativos?

Una maestra le dijo a mi madre que yo tenía un concepto bien desarrollado de la perspectiva, lo que era poco común para un chico de seis o siete años. Me fascinaban las revistas de historietas ilustradas. Y como a mi madre no le gustaba que gastara dinero en ellas, tenía que pedirlas prestadas de mis amigos. Así comencé a imitar los diferentes estilos de los ilustradores. Alex Raymond era mi artista favorito. En el colegio secundario estudié con Ornar Seco, un profesor que se entusiasmaba con mis dibujos y que me dio mucho apoyo.

Cuando tenía 17 años ocurrió algo importante en mi formación. La directora de la escuela sabática de la iglesia a la que asistía en Montevideo me pidió que realizara retratos artísticos para identificar a 13 mujeres de la Biblia, que eran el tema de las lecciones de ese trimestre. El proyecto me obligó a estudiar la personalidad de cada personaje y a completar cada retrato a tiempo para exhibirlo en la iglesia.

¿Por qué te atrae la ilustración tipo caricatura, como para historietas?

Aunque estudié dibujo clásico en la escuela de arte y me siento cómodo en diversos estilos, me gusta la caricatura. Mediante el dibujo realista o la fotografía uno puede expresar una gama limitada de emociones. Pero al caricaturizar un personaje, exagerando los gestos y movimientos, es posible comunicar emociones fuertes —alegría, sorpresa, enojo— lo que causa mayor impacto sobre el lector-observador.

¿De qué manera te pusiste en contacto con la Iglesia Adventista?

Mi madre era una católica estricta, activa en la vida de la parroquia. Teníamos como vecina a una dama adventista de buen corazón, que durante 17 años compartió con nosotros las enseñanzas de la Biblia. Los viernes de noche venía a casa para contarnos historias bíblicas a mí y a mis amigos del barrio. A veces yo la ayudaba con el proyector a mostrar diapositivas a colores que ilustraban las narraciones. Cuando llegó el momento de comenzar mis estudios primarios, esta dama generosa insistió en que yo asistiera a la escuela adventista y hasta le ayudó a mi madre a pagar por mis estudios.

¿Qué factores te animaron a abrazar el adventismo?

Fueron los maestros adventistas los que abrieron para mí y mi familia una manera diferente y atractiva de ver la vida y el mundo. En noviembre de 1955, mientras cursaba mi primer año de la escuela secundaria en el Instituto Adventista del Uruguay, decidí bautizarme. Como adolescente de 13 años, no entendía demasiado de las doctrinas adventistas, pero admiraba mucho la bondad y el estilo de vida de mis profesores.

¿Cómo fue profundizándose tu experiencia cristiana?

Durante mi juventud lo que más me interesaba era divertirme con mis amigos, pero al estudiar teología bíblica en mis estudios superiores mi fe y mi comprensión fueron madurando. Llegué a conocer a Cristo como una Persona única. Cuando comprendí que Dios había bajado del cielo para aceptar nuestra condición y morir por cada uno de nosotros, me sentí hondamente conmovido y agradecido.

¿Qué efecto tuvo esta maduración en tu expresión artística?

Comencé a realizar más ilustraciones sobre temas bíblicos y personajes cristianos. El arte de Harry Anderson influyó mucho sobre mí. Su estilo, que evita el hiperrealismo fotográfico pero comunica fuertes emociones, me resultó muy atractivo. Decidí imitarlo, combinando su estilo suelto con un sentido dinámico de movimiento y acción.

¿Cómo surgen en tu mente ideas para ilustrar un tema o motivo específico?

Si tengo que ilustrar algún artículo o un libro, leo el texto cuidadosamente para comprender la intención del autor. A veces investigo el contexto cultural e histórico de un personaje o acontecimiento. Entonces comienzo a dibujar a lápiz hasta que comienza a surgir un diseño. Otras veces me paso horas dibujando sin poder plasmar sobre el papel lo que tengo en mente. La única evidencia de ese esfuerzo es un montón de hojas arrugadas y descartadas. Luego, después de un corto recreo, vuelvo a la mesa de trabajo y en unos pocos minutos la idea se convierte en ilustración.

¿Tratas de manera diferente los temas religiosos de los seculares?

En los proyectos comerciales, uno busca satisfacer al cliente y lograr un buen honorario. Al realizar ilustraciones religiosas, procuro comunicar un mensaje espiritual con la intención de acercar al lector a Dios y a su verdad. Los estudios de teología me han sido muy útiles en la aproximación a estos temas. Me ayudaron a descartar la caricatura popular de un Dios cruel, listo a castigarnos por la falta más pequeña, y a experimentar en mi vida la realidad de su inmenso amor.

En La vida de Jesús, tu proyecto más importante, presentas al Hijo de Dios de una manera poco común. ¿Por qué?

No me atraen las representaciones de un Jesús lánguido y místico que se han popularizado en algunos círculos cristianos. Durante la mayor parte de su vida terrenal Jesús fue un carpintero y constructor, un hombre joven de manos fuertes y cuerpo musculoso. Los evangelios nos lo presentan como una Persona divino-humana dotada de una fuerte personalidad, capaz de confrontar el mal con valentía y a la vez de atraer magnéticamente a los niños y a los rechazados por la sociedad.

Hay quienes piensan que esta representación realista de los personajes bíblicos vulgariza el mensaje divino de las Escrituras. Yo no lo creo. Jesús mismo fue acusado de no respetar las tradiciones religiosas y de relacionarse con la gente común. Más de una vez utilizó ilustraciones de la vida diaria para comunicar hondas verdades espirituales. Sobre todo, le gustaba presentar a Dios como un Padre cariñoso, siempre dispuesto a perdonar, recibir y abrazar a sus hijos e hijas descarriados que decidían volver al hogar.

¿Qué tipo de lectores tienes en mente al realizar tus ilustraciones?

En mi carrera me he identificado con los niños, adolescentes y jóvenes. Me encanta su espontaneidad, humor e imaginación. Habiendo criado con mi esposa a dos hijos y habiendo trabajado por años con los Conquistadores y como maestro de escuela sabática para jóvenes, comprendo bien sus inquietudes y emociones.

¿Cómo definirías tu estilo como ilustrador y artista?

Me resulta difícil definirlo. Un maestro de arte me dijo una vez, "No te preocupes por el estilo. Dibuja lo que imaginas y sientes". Quien repasa los trabajos que he hecho a lo largo de los años encuentra una gran diversidad de estilos, del clásico al caricaturesco. Cuando dibujo o pinto, me siento libre de adaptar mi estilo a la intención del texto que ilustro y al lector al que va dirigido.

¿Te ha costado adaptarte a las innovaciones técnicas en el campo de la ilustración gráfica?

Los programas de computación han traído cambios dramáticos en los últimos años. Son una fabulosa herramienta profesional. Sin embargo, siempre es ventajoso saber dibujar a mano. Esto ayuda a que las ilustraciones sean frescas y novedosas.

¿Qué es lo que te da satisfacción y qué es lo que te frustra en tu vocación?

Me siento muy satisfecho cuando completo un proyecto. Después de luchar por días o semanas con el concepto y su realización, me causa felicidad el poder entregar al cliente el trabajo terminado. Mi mayor frustración es darme cuenta de que no soy un ilustrador muy detallista y preciso. A veces, cuando veo uno de mis trabajos impreso, pienso que podría haberlo elaborado un poco más. Pero ya estoy embarcado en el siguiente proyecto...

¿Qué consejo le darías a un lector joven que siente inclinación artística y quisiera llegar a ser ilustrador gráfico?

La capacidad de dibujar e ilustrar bien es un don especial. No se trata de estudiar arte por algunos años y de convertirse repentinamente en artista. Además del talento, el futuro ilustrador debe estar dispuesto a dibujar, dibujar y dibujar hasta que con la práctica alcance cierto nivel de destreza. También le aconsejaría que imitara buenos modelos, experimentara con técnicas diversas y escuchara el consejo de artistas de experiencia.

¿Cómo nutres tu vida espiritual?

Me gusta leer sobre una variedad de temas. Pero siempre vuelvo a la Biblia, que es para mí una fuente permanente de inspiración en mi labor artística y en mi crecimiento como cristiano.

Entrevista de Humberto M. Rasi. Humberto M. Rasi (Ph.D., Stanford University) es director de educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y redactor en jefe de Diálogo Universitario. La dirección postal de Heber Pintos: Casa Publicadora Brasileña; Caixa Postal 34; 18270000 Tatui, S.P.; Brasil. Email:

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