Michael A. Comberiate: Diálogo con un científico espacial adventista

Michael A. Comberiate, es supervisor de sistemas de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos, (NASA) en Greenbelt, Maryland, y ha trabajado en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard desde 1969. Obtuvo una maestría en ingeniería electrónica en la Universidad de Maryland. Como ingeniero especializado ha diseñado los sistemas electrónicos de numerosos proyectos satelitales. Algunas de esas misiones han ido hasta la Luna y aún más allá. Desde 1984, Comberiate ha iniciado más de 50 proyectos especiales (visitar http://coolspace.gsfc.nasa.gov), incluyendo la organización de cooperación entre las diversas agencias para producir resultados de respuesta rápida con muy limitados recursos. En las recomendaciones de la Fundación Nacional de las Ciencias, el Estudio Geológico de los Estados Unidos nombró un glaciar con el nombre de nuestro científico, en homenaje a una de sus contribuciones en la exploración moderna de la Antártica y otras remotas regiones del globo.

Respetado internacionalmente por sus ideas innovadoras, es reconocido por su programa de alta tecnología de aplicaciones educativas únicas, llamado“You Be the Scientist”, auspiciado por el EOS /Proyecto de Agua, dependiente de la NASA. Desde 1995, su contribución a la comunidad académica en general ha logrado el desarrollo de un medio muy práctico de distribución económica de productos de información sofisticada a través de los Estados Unidos, con las herramientas y técnicas necesarias para procesar las diversas bases de datos a fin de que se puedan adecuar a las actividades curriculares en marcha.

Otros intereses de Comberiate incluyen la construcción de edificios y la práctica de las artes marciales, las cuales ha enseñado desde 1968, alcanzando el 5to. grado del cinturón negro. El participar en campeonatos nacionales y dedicarse a la construcción de casas han sido dos actividades que han contribuido a generar en él un fuerte espíritu de acción. Además, nuestro entrevistado es un ávido viajero que ha dado la vuelta al mundo en 17 oportunidades, incluyendo el polo sur en siete ocasiones y el norte en otras tres.

Comberiate nació en el seno de una familia de ascendencia católica que mantiene rastros genealógicos que se remontan hasta más allá del primer milenio de nuestra era. Nunca satisfecho con explicaciones elementales sobre su fe, lo cuestionó todo y finalmente halló que la Biblia tiene más respuestas en sí misma de lo que la mayoría de los cristianos saben. Aplicando sus antecedentes científicos a la comprensión de este antiguo libro, ha sido capaz de explicar algunos misterios sin resolver por largo tiempo, de manera suficientemente lógica como para que un científico espacial los pueda aceptar.

Comberiate está casado con Karla, terapista ocupacional y madre, quien asumió la preparación escolar de sus dos hijos en su propio hogar. Viven en una de las casas que construyeron en las afueras de Washington, D. C. Si deseas enviarle una tarjeta postal desde cualquier parte del mundo, dirígela a: NASA Mike, 20777, EE. UU., mencionándole la revista Diálogo.

¿Que lo inspiró a buscar una carrera en la NASA y desde cuándo trabaja allí?

La carrera espacial ya se había lanzado cuando yo estaba en la escuela primaria. Y cuando me gradué de la Universidad de Maryland en la década del 60, me fui a trabajar a la NASA. He trabajado allí por más de 32 años.

Usted nació en un hogar católico, ¿cómo se enteró de la existencia de la Iglesia Adventista?

Yo era uno de esos católicos que realmente cuestionaba todo lo que creían. Cuestionaba misterios como el de tres personas en un solo Dios, el infierno eterno, la vida después de la muerte, entre otras cosas. Realmente, nunca recibí una buena respuesta. Mientras me hallaba en mi búsqueda, di por pura casualidad con algunos programas de televisión que trataban de los adventistas y del Apocalipsis. Me pareció muy interesante. Un día mi esposa me dio un folleto. Era de la Iglesia Adventista, de la que yo no sabía mucho, que ofrecía un seminario sobre Apocalipsis en nuestra localidad. Así que fui. Luego los que presentaban los temas vinieron a mi casa y terminamos saliendo a jugar golf juntos. Así empezamos a estudiar estos temas por un par de años. Junto con ellos asistí a la iglesia de Spencerville, Estado de Maryland, y entré en la clase de Biblia que daban. No pensaba que estarían en condiciones de contestar todas las preguntas que yo tenía tanto mejor que cualquier otro, pero al menos eran capaces de contestarlas de manera diferente, pues usaban la Biblia literalmente. Eso representaba una novedad para mí y me quedé hasta que pude encontrar respuestas a varias de mis preguntas. Asistí a la iglesia regularmente desde 1988 y recién me bauticé en septiembre de 1994.

¿Qué fue lo que realmente lo convenció para convertirse en adventista?

Los misterios, tal como podían tener sentido para mí, encajan perfectamente en la teología adventista ahora. La interpretación del estado de los muertos, la definición del infierno, y el sábado como el séptimo día de reposo, entran perfectamente en la visión del Gran Panorama que hace que todo tenga sentido. Eso fue lo que me atrajo a la Iglesia Adventista.

Uno puede usar ciertos textos para probar lo que quiere. Otro puede usar los mismos versículos para probar lo opuesto. Uno de los dos debe estar errado. ¿Cómo hace uno para darse cuenta? La única manera de superar esa instancia es tener en cuenta el cuadro general. La mayoría de las iglesias admiten que se han quedado con enormes vacíos en su interpretación. Su versión del rompecabezas todavía está lleno de agujeros o piezas faltantes. Mientras tú tengas misterios, tendrás lugar para diversas interpretaciones. La ciencia es muy parecida. Mientras tú no conozcas las respuestas tú puedes desarrollar otra teoría. Hasta tanto no sepas las respuestas, tú puedes fundar una nueva religión. Todos pueden decir: “Nosotros creemos en la Biblia, aún cuando sólo entendemos el 10 por ciento de ella. De manera que el 90 por ciento de nuestro cuadro son agujeros”. Entonces, intentando cubrirse dicen: “¡Pero es que hay que tener fe!” Y esa declaración suena como un insulto para quien piensa en términos científicos. ¿Fe en qué? ¿En los agujeros?

Yo creo que los adventistas tenemos más completo el rompecabezas y debemos usarlo para defender nuestra interpretación de la Biblia. Porque si tú no conoces la verdad, entonces podrías estar creyendo en una mentira.

¿Qué lo inspira a continuar trabajando en su especialidad?

En la NASA dispongo de las condiciones para realizar cambios positivamente. Estamos sobre el filo de la explosión tecnológica que caracteriza nuestra era. Y ello está cambiando la manera en que podemos hacer las cosas.

Cuéntenos sobre su libro publicado en Internet acerca de cómo un científico espacial puede confiar en Dios (How a Rocket Scientist Can Trust God).

Generalmente se cree que un científico espacial es un individuo que se caracteriza por poseer una mente lógica o analítica, alguien que está en las matemáticas y en las cosas de este mundo y no tiene interés en un sistema de creencias que abarque incluso sus emociones o pasiones. Se piensa que un científico está interesado en aplicaciones prácticas y cosas que se pueden reproducir, antes que por saber si él o ella están satisfechos con su vida.

Entonces, ¿cómo un científico espacial puede creer en Dios? Por medio de una relación personal con él, como la que tú también puedes mantener. Para ello, tienes que aprender a hablar con él. Tus conocimientos previos de matemáticas no van a hacer una gran diferencia en esto. Pero si tienes una relación personal con Dios, eso sí tiene importancia.

Otro aspecto destacable es que el sistema de creencias que organices debe tener sentido. Un científico espacial puede confiar en Dios, siempre que su concepción de Dios sea coherente con evidencias observables. Si le decimos a un ateo: “¿Qué clase de Dios es aquél en el que tú no crees?” vamos a descubrir que los ateos también creen en Dios. Pero ellos no creen en un Dios personal. En otras palabras, en general todos creen que hay una Primera Causa, la misma que no tuvo causa. Pero la pregunta es si ésta Primera Causa, fuere cual fuere, puede ser personal. De manera que cuando me dices: “Tú eres un científico espacial y tú no crees en Dios, ¿verdad? Tú sólo crees en ‘big-bangs’ o en estallidos iniciales y todas esas cosas, y no puedes creer en un Dios que trazó un plan para nosotros aquí en el planeta Tierra”. Yo te contesto: “No, yo creo. Yo creo en un Dios que puede pensar tanto como yo al menos, lo que significa para mí que Dios es personal”.

¿Causó su conversión alguna reconsideración de sus aspiraciones profesionales?

No. Mi conversión fue un proceso lento que se desarrolló a través del tiempo. Yo siempre entendí que era un buscador de la verdad. Y continúo buscando con todo mi corazón las respuestas. Entonces, dónde estaba buscando antes y dónde lo estoy haciendo ahora no es tan importante, en tanto y en cuanto yo esté buscando todavía. Ahora, hablo con Dios sobre cualquier cosa que estoy haciendo, aunque en el pasado yo no consideraba que eso revestía importancia alguna.

¿Ha tenido éxito con su fe religiosa en su vida profesional?

Para mí, el “éxito” es vivir la vida al máximo y saber que Dios está compartiendo esto conmigo, por la estrecha relación que sostenemos a través de todo el proceso. Deseo cultivar esta relación para siempre. La única diferencia en la tierra nueva será que no habrá dolor, ni enfermedad, ni habrá largas esperas haciendo fila.

¿Qué consejo le daría usted a los estudiantes que están luchando en su intento de concordar el conocimiento científico con su fe adventista?

Puedo ver cómo la teología adventista encuentra expresión lógica y se ajusta tanto a la Biblia como a los hechos observables. Tu puedes hacerlo también, si piensas en ello lógicamente. Mi recomendación es que encuentres el modelo en el que todos los misterios de tu sistema de creencias entren a formar parte coherente del Gran Panorama, el cual cobrará sentido como evidencia observable.

Yo explico ese gran cuadro, tal como yo lo entiendo, en mi sitio en la red: www.nasamike.com

Tú puedes comenzar desde allí y completar luego el rompecabezas buscando respuestas con todo tu corazón. Tendrás que aplicar el método científico racional al reunir los hechos, pero entonces deberás tomar la decisión emotiva necesaria que responda a lo que tú entiendes que es la verdad.

Entrevista de Kimberley Luste Maran. Kimberley Luste Maran es redactora asistente de la revista Adventist Review: www.adventistreview.org