Gwendolyn Winston Foster: Diálogo con la directora de salud de Filadelfia

Gwendoline Winston Foster, oriunda de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, ha dedicado la mayor parte de su vida a la educación de la salud. Alguna vez consideró la posibilidad de ser médica como su hermano, pero prefirió prevenir las enfermedades más que tratarlas. Cuando aún estaba criando a sus tres hijos se trasladó a Loma Linda, California, donde obtuvo su maestría en Salud Pública en la Universidad Loma Linda, la misma donde hoy forma parte del Consejo Directivo.

Cuando en 1978 la Asociación Adventista del Este de Allegheny nombró a Foster como directora de los Servicios de Salud, estableció un precedente al constituirse en la primera especialista de dedicación exclusiva en esa función dentro de la División Norteamericana de la Iglesia Adventista. Siempre dispuesta a innovar, desarrolló el programa Aptitud para la Vida. Este plan de reacondicionamiento del estilo de vida fue la base para el desarrollo de un programa anual de dos semanas de inmersión en el campamento de la mencionada Asociación, en Pine Forge, Pensilvania. La gente venía desde todos los Estados Unidos para participar del “Campamento de Acondicionamiento Físico” donde se registraron resultados espectaculares, ayudando a los participantes a superar dolencias crónicas derivadas de su propio estilo de vida.

Por cinco años consecutivos Foster condujo un show radial dedicado a contestar las preguntas formuladas por los oyentes. También colaboró como redactora de la sección de salud en la revista Message, y desarrolló el plan del Certificado de Estilo de Vida, para participantes sin antecedentes profesionales, que luego fue adoptado por la División Norteamericana.

En febrero del 2000, John Street, intendente de la ciudad de Filadelfia, un creyente adventista y amigo de toda la vida de Foster, organizó la Oficina de Salud y Bienestar, designando a Foster como la directora. Desde allí ella supervisa una iniciativa denominada “Diversión y Aptitud en Libertad” que ha transformado la ciudad, que había llegado a ser nominada como “la ciudad más ‘gorda’ de los Estados Unidos” por una revista de salud de circulación nacional. Gente de alrededor del mundo va a Filadelfia para ver cómo trabaja Foster, lo que la ha llevado a compartir su iniciativa de salud urbana como modelo para otras ciudades.

Junto con su pasión por la salud, Foster siente un gran entusiasmo por la música. Ha servido por muchos años como directora de música de la Asociación del Este de Allegheny, donde ha dirigido varias agrupaciones corales de destacada actuación. La presentación del Mesías de Handel que conduce en la iglesia adventista Ebenezer de Filadelfia, ha sido considerada entre las favoritas por los amantes de la música en esa región.

¿Cómo llegó a ser la directora de salud y acondicionamiento físico de Filadelfia?

En 1996, cuando John Street era presidente del Consejo Deliberante de Filadelfia, me había dicho: “Si lanzo mi campaña para intendente, me gustaría que tú hagas algunas cosas por la salud de la ciudad”. Y yo le contesté en tono de broma: “¡Claro, seguro!”, porque siempre me consideré como alguien que estaba fuera de ese ruedo. Pero él insistió: “Piénsalo”. Entonces me dije a mí misma: “Bueno, eso puede llevar de tres a cuatro años para que ocurra”, de manera que casi me olvidé de la propuesta. Desde luego, Street volvió a mencionármelo cuando ganó las elecciones. Como responsable de la promoción de la salud de la ciudad yo respondo directamente ante el intendente, pero no puedo actuar fuera del área ejecutiva. Alguien me ha dicho: “Tú y el intendente son iguales, pues ambos son heterodoxos”. Y yo le contesté: “Es verdad, lo somos”.

Usted ha trabajado para la iglesia la mayor parte de su vida, y ahora le ha tocado desenvolverse en este ambiente secular por invitación del intendente, ¿cómo se sintió en la transición al pasar de un medio al otro?

Asustada. Yo siempre me he desempeñado dentro de lo que ahora describo como la atmósfera “segura” de nuestra iglesia. Pensaba entonces que no había otros desafíos fuera de aquellos. Ahora me doy cuenta de que Dios me estaba preparando para hacer frente a otros desafíos tanto más exigentes.

¿Qué desafíos debió afrontar en particular?

No estaba preparada para enfrentar los desafíos políticos. Es un contexto totalmente diferente, un mundo donde hay que moverse entre mordiscos. Mi amistad con el intendente no me resultó de gran ayuda en el mundo de la política. Cuando me presentaba solía decir: “Es como mi hermana”. Y era casi dañino, porque la gente se quedaba esperando ver el momento en que yo tomaría ventaja de la relación. Decidimos que ello no ocurriría. Asumimos de mutuo acuerdo que no habría consideraciones especiales. Si yo lograba algo, sería porque lo había alcanzado por mí misma y no por concesiones especiales.

¿Cómo se prepara usted para lo desafíos cotidianos?

Habitualmente me levanto a las 4:30 de la mañana, pero esta mañana lo hice, a las 3:45. Necesito consagrar cada mañana un período de dos horas bien sólidas al Señor. Parte de ese tiempo lo dedico a caminar en el parque cerca de nuestro hogar. Cuanto más desafíos enfrento, tanto más tiempo tengo que invertir tiempo junto al Señor. Si dejo de hacerlo un día, esa es la jornada en que vivo asustada. Cada mañana yo le digo: “Señor, hoy va a ser maravilloso ver cómo tú haces las cosas”. La gente me pregunta: “¿Dónde aprendiste a hacer política?” Yo no hago política; yo escucho al Señor. Esa es literalmente la forma en la que yo me conduzco cada día.

¿Qué otros desafíos tiene?

No tenemos dinero. Iniciamos esta oficina con el presupuesto en cero. Debo conseguir fondos para poder pagar los sueldos de los miembros de mi equipo.

¿Y cómo hace para obtener dinero?

Tengo un grupo de asociados que sostienen mi tarea. Nos reunimos cada primer viernes del mes, y hablamos sobre cómo queremos darle cuerpo a nuestro programa. Desde luego, yo tengo una idea básica pues he estado haciendo esto mismo en la asociación de nuestra iglesia durante 23 años. No obstante, hago que mis asociados en este esfuerzo participen de manera integral del proceso en que los recursos llegan hasta la mesa. No nos sobra nada, pero hacemos cosas tan estimulantes que hace que la gente crea que disponemos de grandes recursos.

¿Cuántas personas componen su personal?

Tenemos dos secretarias: la ciudad nos provee una y la otra quiso voluntariamente unirse a nuestro grupo de trabajo. Los salarios provienen de las contribuciones de una compañía farmacéutica local.

¿Es todo su equipo de trabajo adventista?

No, pero todos son cristianos. Todos saben que yo soy adventista. Siempre pongo en alto esa distinción. Y los periodistas me preguntan: “¿De dónde saca sus ideas?” Yo no inventé “los ocho remedios naturales”, de manera que les tengo que explicar de dónde provienen.

¿Cómo hace el personal para adaptarse a su observancia del sábado?

Usted tendría que escuchar a las secretarias hablando por teléfono cuando alguien pregunta si voy a asistir a un desfile o a una maratón en sábado. Ellas dicen: “¡Ah, pero eso va a ser el sábado! La señora Foster no acepta esos compromisos en sábado”. Siempre hay una iglesia que espera organizar algún evento como aquellos varias veces al año. En agosto tuvimos un programa en el auditorio de un hospital durante siete semanas, dos noches por semana. Muchos pensaron que no iba a funcionar, pero de los 70 que vinieron, 67 terminaron, y 31 no faltaron una sola noche. Esto demuestra cuán desesperada está la gente. Estamos planeando hacer cuatro de esos eventos por año. También presentamos un programa de televisión de media hora de duración por el Cable Time-Warner, que se difunde a las 7:30 por las mañanas y a la misma hora por las tardes, los siete días de la semana. Además, organizamos eventos para el público como “Saliendo a Cenar en la Calle Saludable”, que se organiza una vez por mes, a fin de favorecer la exhibición de menús alternativos saludables como una contribución de los restaurantes locales a la salud de la población. Esa es una de las pocas veces en que puedo ver al intendente, debido a que nuestras agendas están muy ocupadas. Pero también compartimos el Festival “Diversión y Aptitud en Libertad”, donde el intendente y yo encabezamos la marcha de 5 km con la participación de centenares de ciudadanos de Filadelfia. Y creamos “76 Toneladas de Diversión”, un plan para bajar de peso ofrecido a toda la comunidad, junto con el copropietario del equipo de baloncesto local conocido como los “76” de Filadelfia.

¿Cómo comparte su fe dentro de la atmósfera secular en la cual trabaja y vive?

No necesito predicar. Los principios que enseño apuntan al Creador. La mayoría de la gente coincide en admitir que un ser inteligente acepta esos mismos principios. Cada uno de los que participa en mis programas de salud tiene más de una oportunidad de escuchar acerca del Creador. Y preguntan: “‘¿Tiene algo más para compartir? Quisiéramos estudiar la Biblia con usted”. Nos reunimos con musulmanes y creyentes de otros credos porque muchos de los valores y principios religiosos son similares. No tengo problemas de compartir mi fe. ¡Me encanta hacerlo!

¿Qué consejo le daría a la gente joven que inicia su carrera en un medio secular?

Tú puedes ser testigo en cualquier circunstancia. La mejor manera de lograrlo es salir afuera, enfrentar ese medio y vivir en él. La gente está cansada de escuchar sermones. Quiere verlos. Cada uno tiene su círculo de influencia. Es posible que no se te haya ocurrido pensar que la gente te está observando.

Comparta con nosotros algunas de sus experiencias y éxitos.

Una enfermera empleada en una escuela debía someterse a la amputación de una pierna por su diabetes. Al enterarse de nuestro programa se anotó en él. Como resultado, su diabetes quedó bajo control y pudo conservar la pierna. Un empleado municipal que participó en el plan de siete semanas me contó que había adelgazado alrededor de cuatro kilos. “Gracias por su plan. Gracias a nuestro intendente por ponerla al frente de la salud de la ciudad”, me escribió. Y la revista de salud masculina nos dio una gran placa de reconocimiento y nos felicitó por desarrollar una conciencia de salud popular como nunca antes se había logrado en la nación, ni en otra parte del mundo.

Entrevista de Vikki Montgomery. Vikki Montgomery es directora asociada de la revista Liberty. Su dirección electrónica es: montvi@nad.adventist.org Para obtener más información sobre los programas de salud que promueve la ciudad de Filadelfia, abre el sitio www.phila.gov o escribe a gwen.foster@phila.gov