Virginia-Gene Rittenhouse: Diálogo con una intérprete musical que tiene una visión “a tempo” de la educación adventista.

Virginia-Gene Rittenhouse le ha puesto un sello indeleble a la cultura adventista con su visión sobre la actividad musical. La música ha sido la tarea de su vida, y su vitalidad apenas ha disminuido si la comparamos con el tiempo en que inició en 1970 el Conjunto Juvenil de Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Con ese conjunto ha viajado a más de 40 países.

Cuando tenía tres años, Virginia-Gene, de origen canadiense, viajó con sus padres hacia Sudáfrica, donde su padre sirvió como director del Colegio Heldeberg. Hasta los 19 años, Virginia-Gene prosiguió su carrera musical allí. Al regresar, obtuvo una maestría y luego el doctorado en música, este último en el prestigioso Conservatorio Peabody de Nueva York.

Pronto llegó a ser una conocida concertista de piano y violín. Cuando contrajo enlace con el Dr. Harvey Rittenhouse, se dedicó al ministerio de la medicina y la música en Jamaica, antes de unirse al cuerpo docente del Atlantic Union College en 1972, donde su padre había sido director de la residencia de varones de esa misma institución en 1940. Y en cierto sentido este fue el comienzo de la historia de cómo el adventismo llegó a conocer a esta notable dama. La historia del Conjunto Juvenil de Nueva Inglaterra es su propia historia. Y prosigue en una nueva forma con el traslado del conjunto, hace siete años, al Columbia Union College, en Takoma Park, Estado de Maryland.

¿Cómo surgió en usted la idea del Conjunto Juvenil? ¿Qué tenía usted en mente?

Enseñaba en el Atlantic Union College, donde tenía alumnos de violín muy jóvenes. Por casualidad, se me ocurrió que podrían tocar juntos, y tal vez de esa manera se sentirían más inspirados a practicar. Así que reuní en la sala de mi casa a cinco de ellos, incluyendo a un sobrino y una sobrina. Contaban entre 11 y 13 años. Les propuse: “Toquemos juntos”. Pues bien, empezaron a tocar juntos, los vestimos de uniformes y en poco tiempo comenzaron a dar conciertos. Descubrí que a la gente le encantaba, y que cumplíamos una verdadera misión. Dimos nuestro primer concierto en una cena del Club Kiwanis, en Navidad. Al final, se me acercó un empresario, quien muy agitadamente me comentó: “Nunca nos emocionamos tanto. Estos jóvenes han interpretado piezas de Bach y de Haendel. ¡Volvemos a tener fe en la juventud norteamericana!” Luego, uno tras otro me dijeron cuánto habían apreciado el concierto. Súbitamente me di cuenta de que había un verdadero poder en estos chicos que tocaban música culta. Esa fue la chispa de mi inspiración. Después comenzamos a tocar en las iglesias de todas partes. Tocamos en el Congreso de la Asociación General en Atlantic City, Estado de Nueva Jersey. Fuimos al Congreso Mundial de Jóvenes celebrado en Edimburgo en 1973, en nuestra primera gira de ultramar. Los jóvenes eran una sensación por donde iban. Tocamos en muchos centros musicales famosos, incluso en algunos de Polonia y Rusia.

¿Y desde entonces está en perpetuo movimiento?

Así es, desde 1973, ¡y sin parar! Todos los años, dos veces por año. Por lo general tenemos una gira en invierno en California o en el Noroeste de los Estados Unidos. Después tenemos la gira de ultramar, sin descanso.

¿Cuántos miembros tiene el conjunto?

Alrededor de 45.

¿Recuerda cuántos jóvenes han sido miembros del grupo en total?

Oh, cientos. Los “chicos” del conjunto tuvieron una reunión en marzo. Vinieron de todas partes de los Estados Unidos y el extranjero. ¡Fue sencillamente maravilloso!

Creo comprender cuál fue la razón por la cual Diálogo quería hacerle esta entrevista. Estimo que para usted el conjunto es un medio de realzar el valor de la educación adventista.

¡Por supuesto! Mi padre trabajó toda su vida como educador adventista; fue director del Colegio Helderberg, Sudáfrica, luego preceptor en el Atlantic Union y sirvió en muchas otras responsabilidades. He vivido en medio de instituciones educativas desde que nací. En efecto, nací en un colegio y estoy plenamente dedicada a la educación cristiana. Y hoy, cuando tantos jóvenes se inscriben en las universidades de afuera, creo con más firmeza que nunca en el valor especial de la educación cristiana.

Recluto a los miembros para el conjunto en todo el país. Estoy pensando en un joven violinista brillante que se va a unir a nosotros en el colegio superior. Se ha decidido por nosotros prefiriéndonos al Juillard, el prestigioso colegio de música. Le costó mucho tomar su decisión. Yo le dije: “Preston, déjame decirte algo: Reconozco que no somos el Juillard. El lugar donde funciona nuestro departamento de música no es adecuado y estamos tratando de reunir dinero para construir un nuevo edificio. Pero quiero que sepas que no te estás uniendo a un edificio. Preston, te aseguro que en ningún otro lugar te pueden ofrecer lo que nosotros tenemos: un ambiente cristiano. Me relaciono con músicos de Nueva York y sé lo que piensan. Carecen de la dimensión espiritual. A muchos de ellos les gustaría unirse a nuestro grupo. Nos ruegan que los dejemos participar de las giras. Si yo abriera las compuertas, el conjunto estaría formado en su totalidad por no adventistas. Les gusta la idea de llevar a cabo una misión y participar en nuestras giras. Tendrás oportunidad de ir con nosotros por todo el mundo. Tocarás en el Carnegie Hall y lo mejor de todo es que tendrás un ambiente cristiano”. Bueno, lo convencí.

De su larga experiencia, ¿puede recordar algún incidente o anécdota que esté especialmente grabada en su memoria?

Yo creo que el incidente más memorable fue en Rusia, en San Petersburgo, hace aproximadamente cuatro años. En esa ocasión tocamos en un gran estadio. Se calcula que había aproximadamente 15.000 personas esa noche allí. Yo no tenía idea en qué nos estábamos metiendo. Al terminal el concierto, cientos de personas venían de todas partes y nos hablaban en ruso. Muchos esparcían flores sobre el escenario. Ése fue uno de los momentos más inolvidables de mi vida y de los miembros del conjunto. ¡Qué maravilloso!

¡Felices memorias del pasado! ¿Y de aquí en adelante?

El conjunto ejecutará 15 conciertos este año en el Carnegie Hall. Se me ocurre que hemos tocado más veces en el Carnegie Hall que cualquier otra orquesta del mundo. Cada año hacemos giras por todo el país y en el exterior. El año pasado estuvimos en Australia, y el año anterior en Escandinavia y Rusia. Hacemos giras cada verano y pronto iremos rumbo a Inglaterra y Zimbabwe y después a Sudáfrica, por quinta vez. Nuestro director invitado será John Rutter, de Inglaterra, el más famoso compositor y director de música sacra de la actualidad. Es a su pedido que vamos con él a Sudáfrica.

Nuestra misión específica en esta oportunidad será colaborar en la fundación de un orfanato para niños cuyos padres fueron víctimas del SIDA en Harare, Zimbabwe.

Entrevista por Lincoln Steed. Lincoln Steed es el director de la revista Liberty y director asociado de Libertad Religiosa y Asuntos Públicos de la División Norteamericana. Su email es: steeli@nad.adventist.org Para contactar a Virginia-Gene Rittenhouse, puedes enviar un mensaje electrónico a su secretaria: rochelledavis@cuc.edu