James Graves: Diálogo con un juez de la Corte Suprema de Misisipí

La Asociación Nacional de Abogados le concedió su primer reconocimiento como jurista distinguido en 1996. La Asociación Nacional de Abogados Negros lo nombró Juez del Año en 1992. La Asociación de Estudiantes Negros de la Universidad Millsaps lo eligió como el Ex Alumno del Año en 1993. El gobernador Ronnie Musgrove lo nombró miembro de la Corte Suprema de Misisipí el 29 de octubre de 2001. Pero él se siente orgulloso de haber sido nombrado Padre del Año para el año lectivo 2001-2002 del distrito de escuelas públicas de Jackson.

El juez James E. Graves, hijo, de 47 años, es un miembro activo de la iglesia adventista de Jackson, donde actúa como director de Libertad Religiosa. Como reconocimiento por sus incansables esfuerzos dedicados a ayudar a los niños, el juez Graves fue nombrado Campeón Adoptante por su actividad en el programa de los “Niños Para un Mañana más Luminoso”. Condujo el equipo para un Juicio Imaginario hasta que logró el primer lugar en el campeonato del Estado en 2001. Está profundamente dedicado a los niños de todas partes, pues le agrada su forma directa y honesta de ser, y su cometido es ser una influencia positiva en sus vidas.

Graves nació en el hogar de un pastor bautista en el Estado de Misisipí. En su graduación del colegio secundario se le encargó el discurso de despedida de su clase. Terminó su licenciatura en sociología en la Universidad Millsaps, donde conoció a Betty, una adventista, con quien estudió la Biblia y luego casó, después de bautizarse y graduarse. Completan su hogar tres hijos. Obtuvo su título de abogado y una licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Syracuse, Nueva York. Ingresó al Colegio de Abogados de Misisipí en 1980, y ha servido al Estado de Misisipí en diversos cargos como la dirección de la División de Apoyo a la Niñez del Departamento de Servicios Humanos, juez del tribunal de los municipios de Hinds y Yazoo, además del ejercicio privado de la profesión.

Graves ha enseñado derecho en las universidades de Harvard, Cambridge y Massachusetts, y ha servido como profesor adjunto en la Universidad del Estado en Jackson, donde ha enseñado también legislación de los medios de comunicación y los derechos civiles. Pero lo que mantiene en equilibrio al juez Graves es el texto del Salmo 75:6 y 7 que dice: “Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez”.

Doctor Graves, ¿qué lo indujo a usted a estudiar leyes?

Quería tener una profesión que me permitiera llevar a cabo tantos cambios en la sociedad como fuera posible para ayudar a la gente.

Ayúdenos a entender qué significa criarse en Misisipí en una época cuando el sistema legal se oponía a los derechos civiles de la gente afroamericana, y ahora formar parte de la corte suprema de justicia de ese mismo Estado.

Es asombroso y al mismo tiempo me obliga a ser humilde. Me motiva a trabajar arduamente, porque para muchos ciudadanos de Misisipí es muy importante que alguien como yo forme parte de la Suprema Corte del Estado, alguien que se crió y estudió en un pueblo pequeño de su Estado. Eso me impele a hacer lo mejor que pueda en mi función de juez.

¿Siente en ocasiones como si estuviera en una posición precaria?

Es un tema que por cierto hay que analizar profundamente por dos razones: Primero, porque es el tribunal supremo del Estado, y segundo, porque yo soy el único norteamericano de origen africano que forma parte de esa corte. Pero no creo que esto sea más difícil para mí que para cualquier otra persona. Es un cargo que otorga mucho poder, pero también exige mucha responsabilidad, de modo que hay que ser cuidadoso y hay que reflexionar al tomar decisiones en la corte.

¿Qué caso o casos lo han impresionado más?

Las causas criminales. Las sentencias en esos casos fueron las decisiones más difíciles que me ha tocado tomar como juez. Cuando hay que sentenciar a alguien hasta 30 años de cárcel por vender cocaína, por ejemplo, usted tiene la libertad de esa persona en sus manos. Implica un importante poder de decisión, y cuando me toca hacerlo no lo hago livianamente.

¿Cómo equilibra usted sus creencias religiosas con sus responsabilidades como juez de la corte suprema?

No veo que esas dos cosas estén en conflicto, y no las veo tampoco como actividades en que una deba excluir a la otra. En otras palabras, no me imagino ejerciendo en una sin la participación de la otra. La religión siempre está allí: usted quiere ser justo, hacer lo correcto y considerar lo que es justo y moralmente correcto. Esa es la oración que elevo todos los días: dictar la sentencia correcta por la razón correcta. No separo las dos cosas.

¿Tiene oportunidad de dar testimonio en favor de Jesús?

Constantemente. No tanto por medio de la profesión sino por las oportunidades adyacentes que se presentan a causa de lo que hago y cómo lo hago. Hay una gran cantidad de oportunidades para dar testimonio y para hablar acerca de mis creencias religiosas y mi fe en Cristo, y cómo todo ello ejerce influencia en lo que hago. Le digo a la gente que durante los diez años en que fui juez de primera instancia nunca comparecí ante el tribunal sin haber doblado mis rodillas para orar primero.

¿Le parece a usted que es importante que los adventistas y la iglesia se expresen abiertamente acerca de temas tales como la clonación, la pena de muerte y ahora la seguridad?

No sé si es tan necesario expresarse abiertamente como estar al tanto de qué significan esos temas. Creo que desde un punto de vista histórico los adventistas han creído que no es importante participar en política. Eso, sencillamente, no es verdad. Cuanto más adventistas participen en la política será tanto mejor. Cuando era abogado, nunca vi que un adventista fuera reticente a llamarme cuando arrestaban a uno de sus hijos, cuando algún conocido iba a la cárcel, cuando querían sacar a alguien de la prisión o cuando tenían alguna duda acerca de un problema doméstico. Y siempre me llamaban cuando alguien fallecía y tenían preguntas acerca de un testamento, una herencia o un título de propiedad.

Pero no se dan cuenta que cuando usted participa en la política ni saben que usted presentó su candidatura, ni que necesitaba de la ayuda de ellos y de sus votos. No creo que tengan que hacer proclamas ni declaraciones públicas, pero deben estar al tanto de los diferentes temas en discusión y necesitan participar en el proceso político, porque la clonación, a lo menos en parte, llegará a ser un tema político. Y el Congreso va a debatir las leyes y las va a promulgar, y todo eso es política. Sí señor, es importante.

¿Le parece que su posición contribuirá a crear un nuevo concepto entre los adventistas y los obligará a analizar algunos de los temas sociales y religiosos con una actitud diferente, e incluso poner algunos de ellos sobre el tapete?

Espero que así sea. Si esta actitud y todo lo que se relaciona con ella induce a la meditación y al diálogo, eso es algo positivo.

¿Qué les puede decir a los cristianos que creen que sus pleitos no se deben dirimir en los tribunales?

Francamente, me gustaría que un número menor de personas acudiera a los tribunales a resolver sus entredichos. He visto casos de familiares que trataban de solucionar sus problemas en los tribunales cuando, en mi opinión, eso se podría haber arreglado en la mesa, mientras cenaban. Por supuesto no participo de la idea de que los pleitos nunca se debieran ventilar en los tribunales aduciendo que “yo soy cristiano y no creo en eso”. Ciertos pleitos se deben dirimir adecuadamente en los estrados judiciales; para eso están los tribunales.

Usted recibió una distinción el año 2000 por sus esfuerzos pioneros al introducir la aplicación de alta tecnología en los tribunales del Estado de Misisipí, incluso la primera página web de un tribunal de ese Estado, y la implementación de un archivo electrónico de los documentos del tribunal.

¿Qué ventajas han producido estos cambios?

Los juicios son más rápidos. Son más interesantes. Los abogados no necesitan estar pegados a sus televisores ni a sus reproductores de video, ni necesitan exagerar las cosas. Usted puede tomar una foto de 20 x 25 cm y ponerla en esa máquina para proyectarla en una pantalla parabólica de unos 5 metros. Es una manera más eficiente y un costo menor para presentar evidencias a un jurado. El website le permite a la gente recabar información que en otras circunstancias tendría que estar buscando en el tribunal; basta buscar la información que está allí a disposición de quien la necesite en cualquier momento, de día o de noche. Y hay ventajas obvias en archivar electrónicamente los documentos en un CD, lo que en otras circunstancias ocuparía una caja. Los tribunales de todo el país están sufriendo por la escasez de espacio para guardar documentos.

En el ambiente posterior al 11 de septiembre de 2002, ¿se podrían tomar decisiones tendientes a limitar las actividades públicas, incluso la asistencia a las iglesias?

Creo que vamos a ver que algunos estarán dispuestos a infringir ciertas libertades civiles y religiosas en nombre de la seguridad y el antiterrorismo y otros a renunciar a ciertas libertades en nombre de la seguridad. Creo firmemente que esto está en el horizonte.

¿Cuán difícil le parece que será su posición cuando tenga que tomar algunas decisiones desde el punto de vista de la ley en contraposición a la religión?

Haré lo que crea justo de acuerdo con la ley y según las circunstancias. Si hay alguna prohibición constitucional, mi voto será en el sentido de apoyar la Constitución, que considero lo suficientemente amplia como para abarcar lo necesario para gozar de libertad religiosa.

Se dice que usted está orgulloso de haber sido nombrado Padre del Año lectivo 2000-2001 por el distrito de las escuelas públicas de Jackson. ¿Por qué se lo considera a usted un padre excepcional?

Ser un buen padre siempre ha sido de capital importancia para mí. Puesto que el último año del colegio secundario fue para mi hijo su último año en casa, era muy importante para mí que él encontrara la cena lista al regresar del ensayo de la banda o de cualquier otra actividad.

¡Eso es ser un buen padre!

Papá siempre fue un buen padre y lo sigue siendo. Si yo pudiera ser la mitad de lo bueno que fue papá conmigo, entonces me consideraré un buen padre. Para mí lo más importante que se pueda decir en mi funeral es que fui un buen padre para mis hijos.

Entrevista por Audrey Stovall y Roy Brown. Audrey Stovall es redactora para una universidad en Alabama. Su email es: sotallay@Hotmail.com Roy Brown es animador del programa “In Focus”, de PBSWGCUTV, y productor de noticias para NPR en Ft. Myers, Florida, EE.UU. Su email: RBtrown@fgcu.edu