Los animales en investigaciones médicas

Antes de que un producto médico nuevo o una tecnología innovadora lleguen al paciente, son sometidos a investigaciones y pruebas rigurosas, incluyendo su ensayo en animales. El uso de animales en tales investigaciones clínicas es legalmente permisible.1 Pero, ¿es éticamente apropiado? Por otra parte, en nuestro tiempo, la legalidad de una acción no tiene en cuenta la existencia (o no existencia) de una base bíblica o teológica para determinar si esa conducta es legal. Aunque las Escrituras hayan sido la "ley común" en los tiempos bíblicos, los tribunales actuales se basan en códigos y estatutos seculares en sus determinaciones de lo que es "correcto" e "incorrecto".

¿Justifica el beneficio humano el uso de animales?

La literatura médica contiene numerosos ejemplos del beneficio clínico que los seres humanos reciben de productos derivados de animales. Las válvulas cardíacas humanas que no funcionan bien pueden ser reemplazadas con válvulas cardíacas porcinas; las suturas hechas con vísceras bovinas pueden cerrar incisiones en forma efectiva; y la piel porcina puede usarse para tratar grandes quemaduras. En una escala molecular, se puede usar la epinefrina (derivada de las glándulas suprarrenales bovinas) para estimular el corazón en situaciones críticas; la trombina bovina facilita la coagulación de la sangre; y el páncreas bovino puede ser la fuente de insulina para los pacientes diabéticos. Diariamente, millones de pacientes en todo el mundo se benefician con productos médicos derivados de animales. Millones más experimentan los beneficios de productos médicos que fueron probados en animales antes de ser puestos en el mercado. Además, los médicos aprenden aspectos científicos y técnicas quirúrgicas usando animales durante su adiestramiento médico. Esta preparación profesional impacta directamente sobre su conocimiento y destrezas, facilitando así el cuidado y el tratamiento de los pacientes.

Reconociendo el "bien" que proviene de productos médicos seguros y efectivos, ¿justifica este "bien" el uso de animales? ¿Exige este "bien" una obligación moral de usar animales para el desarrollo de esos productos? ¿Podría haber una base teológica para utilizar animales en la investigación clínica, si la intención de la investigación es mejorar la salud humana? Si hay apoyo teológico para este uso de los animales, ¿tienen los seres humanos obligaciones morales hacia los animales usados?

La Biblia fue escrita en una época y en un ambiente en que no existían tecnologías farmacéuticas avanzadas ni cirugías complejas, y no contiene prescripciones con respecto al uso de animales en el transcurso de la atención o la investigación médica. A falta de estas instrucciones, podemos considerar las observaciones generales de la Biblia sobre el cuidado de los animales. Por ejemplo, Éxodo 23:5 requiere que se ayude a los animales en infortunio; Deuteronomio 25:4 ordena que los bueyes puedan comer cuando trillan; Deuteronomio 22:10 exige que no se fuerce a trabajar juntos a animales incompatibles. Estos versículos describen a animales utilizados en la obtención de metas humanas, y señalan que los seres humanos tenemos el deber de respetar y cuidar de ellos. Además, el hecho de que los animales no se consideran en forma aislada, sino en su relación con los humanos, podría verse como relevante para el estudio de la experimentación médica. Aristondo2 afirma que en todas las relaciones entre humanos y animales es importante el bienestar de ambos; sin embargo, se pueden sacrificar animales para necesidades humanas fundamentales, incluyendo el avance de la medicina clínica. Esta jerarquía de los humanos sobre los animales se ve como un reflejo de Génesis 1:26 y Génesis 9:2 que habla del dominio humano sobre el reino animal. En esta posición superior, los seres humanos pueden considerarse como los administradores del uso de los animales, con la responsabilidad de emplearlos para las metas que atiendan a los mejores intereses humanos, y al mismo tiempo, asegurar que los animales sean cuidados en todos los ambientes (p. ej., el hogar, la granja, el laboratorio).

Las enseñanzas judías contemporáneas sugieren que el alivio del dolor y el sufrimiento humanos tiene precedencia sobre las consideraciones acerca del bienestar de los animales; en forma similar, los beneficios al público general sustituyen al bienestar de los animales individuales.3 El judaísmo también enseña que los animales fueron creados para servir a la humanidad, de allí que se permite su uso como alimento, fuerza de trabajo, y compañía. La única advertencia que hace es que los animales sean tratados tomando en cuenta el dolor y el sufrimiento a los que se someta a los animales.4 Si se acepta esta posición, no realizar investigaciones clínicas que requieran el uso de animales sería considerado inmoral, porque al "salvar" a estos animales, se pierden los beneficios clínicos potencialmente importantes para los humanos. El "salvar"a los animales de ser utilizados en investigaciones clínicias no se considera una decisión moral a menos que los métodos de investigación no puedan minimizar el dolor y la incomodidad de los animales, y no se puedan prever los beneficios potenciales para la comunidad en general.5

No toda la investigación médica resulta en productos o tecnologías beneficiosos. Algunos experimentos producen datos que no son concluyentes, o productos que son perjudiciales para los humanos, los animales o el ambiente. A menudo, no hay una manera exacta para predecir cuál será el resultado de los experimentos. Por eso no hay manera de garantizar que se usen animales sólo en aquellos experimentos que realmente producirán beneficios para los humanos. Por causa de esta incertidumbre, y de la posibilidad real de que los experimentos puedan resultar en productos que son perjudiciales (p. ej., tóxicos, dañinos), la intención del proyecto de investigación es relevante para las decisiones acerca de la experimentación con animales. La mera curiosidad no es suficiente para justificar el uso de animales en la investigación médica; más bien, la meta debe ser reunir datos que sean relevantes para el alivio del sufrimiento, la curación de enfermedades, la prevención de dolencias o el mantenimiento de la funcionalidad.

Dominio y responsabilidad

Aunque la Biblia no se refiere específicamente a la "experimentación con animales" como una actividad permisible (o no permisible), en el marco de la experimentación el imperativo bíblico de respeto y cuidado de los animales debiera concretarse en un protocolo de investigación que prevenga o minimice el dolor y el sufrimiento de los animales. Tales medidas podrían incluir la analgesia, el control de la temperatura ambiental, un abrigo seguro, nutrición, hidratación y cuidado veterinario.6

El manejo físico de animales debiera hacerse de manera que minimice el estrés innecesario. El número de animales usados no debiera ser mayor que el indispensable para proporcionar datos estadísticos defendibles. Debieran usarse animales sólo en los experimentos que los requieran. Se debieran usar modelos alternativos, considerados científicamente apropiados, tales como el cultivo de tejidos o simulaciones en las computadoras en lugar de animales. Una comisión institucional debiera analizar los protocolos de las investigaciones para asegurarse de que la metodología es científicamente sólida, y que se incluyen medidas para asegurar el bienestar de los animales. Por último, todo el personal de investigación debiera ser adiestrado con respecto a los principios de la ética de la investigación y el bienestar de los animales.

Conclusión

Mientras algunos intentan encontrar apoyo bíblico para el uso de animales en la investigación clínica, otros usan la Biblia para condenar ese uso en las investigaciones. CARE, el grupo cristiano canadiense que labora en favor de los derechos de los animales, interpreta ciertos textos bíblicos para poner a los animales y a los humanos en el mismo nivel moral, y alega que los animales no deberían ser utilizados ni para la alimentación ni para la vestimenta.7 Y PETA, otra organización que defiende el tratamiento ético de los animales, también usa esa interpretación bíblica en sus argumentos en contra del uso de los animales para alimento, vestimenta e investigación médica.8 Así como diversas personas y denominaciones religiosas interpretan los pasajes bíblicos de diferentes maneras con respecto a la teología y la doctrina, hay numerosas interpretaciones de las Escrituras en asuntos como la experimentación con animales. La interpretación "correcta" siempre será un asunto de discusión entre los diferentes grupos de cristianos.

Cualesquiera sean esas diferencias, estoy de acuerdo con el filósofo David Smith9 en que los animales también son criaturas de Dios, y dependen de los humanos y de su Creador para algunas de sus necesidades. Aunque Dios permite que los humanos usen los animales para metas humanas, esto no ocurre sin la obligación de prevenir o minimizar el dolor y la incomodidad de los animales durante ese uso. Al aceptar el rol jerárquico que tienen los humanos por encima de los animales, aquéllos también deben aceptar la obligación que tienen en asuntos de seguridad y del bienestar de éstos. Un rol jerárquico significa más que "estar a cargo de algo"; exige cuidar de quienes están a su cargo, en este caso, de los animales utilizados en investigaciones. Aunque mejorar la seguridad y la eficacia de la medicina clínica es una meta valiosa, tratar de lograr esta meta sin reflexionar sobre el bienestar de los animales dedicados a la investigación es un descuido del deber requerido por la Palabra de Dios.

Katrina A. Bramstedt (Ph. D., Monash University) es especialista en bioética en la Cleveland Clinic en Ohio, y fue ingeniera de dispositivos médicos, especializada en implantes cardíacos.

Notas y referencias

  1. United States Code, Título 7, secciones 2131-2156, Animal Welfare Act.
  2. J. Aristondo, "A Christian Perspective on the Use of Animals for Medical Research and Transplantation", Ethics & Medicine 11 (1995):56-67.
  3. R. Y. Y. Weinberg, Sereidei Esh III, no. 7.
  4. Ver F. Rosner, "Animal Experimentation: The Jewish View", Archives of Internal Medicine 144 (1984):927-928; M. J. Monea, "Animals--Biblical and Laboratory", Hospital Practice 23 (1988); 3:23-24.
  5. J. D. Bleich, "Domination Over Animals: Balancing Moral Obligations", Investigative Ophthalmology & Visual Science 37 (1996):689-692.
  6. Ver 1, arriba.
  7. Christian Animal Rights Effort, disponible on-line: http://www.allcreatures.org/care.html Acceso obtenido el 3 de setiembre de 2002.
  8. K. Kozlowsi, "Animal Rights Group Calls on Christians", The Detroit News (4 de marzo de 2001). Disponible en http://detnews.com/2002/religion/0103/04/c01-195136.htm Acceso obtenido el 3 de septiembre de 2002.
  9. D. H. Smith, "Religion and the Use of Animals in Research: Some First Thoughts", Ethics & Behavior 7(1997):137-147.