Phil McKay: Diálogo con un pintor adventista de Australia

E l loro nativo australiano, llamado loro arco iris, es un verdadero arco iris viviente que parece saltar de la página. El veloz picaflor aparece con detalles tan vívidos que da la impresión de estar moviéndose. Y así sucede cuadro tras cuadro de la fauna y la flora silvestres, pintados con una meticulosa exactitud y una profunda atención a los detalles.

Bienvenidos al mundo del arte de Phil McKay.

Phil nació en Barellan, una pequeña población rural a unos 600 kilómetros al suroeste de Sydney, Australia, pero se crió en Port Macquarie, un centro turístico de la costa de Nueva Gales del Sur, un lugar idílico de playas de arena blanca, de abundantes ríos y bosques, y un clima muy agradable: un lugar perfecto para un amante de la naturaleza.

Después de terminar sus estudios, Phil probó diferentes trabajos, pero siempre regresaba al llamado de sus dones: hacer carteles y la serigrafía. Aunque algunos de los miembros de su familia eran adventistas, él mismo no había aceptado el cristianismo. A los 20 años fue a las Islas Salomón como parte de "Volar y Construir",* un equipo de aviadores constructores que levantaron una escuela en la aldea Kuzi. Esta experiencia cambió su vida. Al tercer día de estar en la aldea, Phil conoció a una joven isleña adventista, Lily, y decidió quedarse en las Islas Salomón. A los pocos años se casó con Lily, y al final se quedó allí por nueve años. Durante ese tiempo inició sus propias actividades y trabajó en una empresa dedicada a las artes gráficas.

Hace tres años Phil, Lily y su hijita de dos años, Nikhaule, regresaron a Australia y se establecieron en Port Macquarie. Entonces Phil decidió bautizarse. Comenzó a practicar su arte de manera más profesional, y su trabajo muy rápidamente ganó el respeto y la admiración de muchos. El año pasado, durante una función patrocinada por la revista Australian Geographic Magazine en el jardín zoológico de Taronga, en Sydney, recibió el prestigioso premio de la Sociedad Australiana de Geografía, como el mejor dibujante y pintor del año 2001, dentro de un grupo de 30 artistas seleccionados.

* Volar y Construir, es un plan misionero de breve duración en el que australianos y neozelandeses, mayormente laicos o seglares adventistas, ayudan a construir o participan en el mantenimiento de las propiedades de la iglesia en las islas del Pacífico.

Phil, ¿cómo es el día de un artista como tú?

Mi rutina diaria es muy uniforme. Como a las horas de costumbre y dedico 10 horas a pintar, generalmente seis días por semana. Las horas de la noche me resultan más productivas, porque no hay tantas interferencias.

Por favor, conduce a los lectores hasta tu estudio para que te vean mientras trabajas. ¿Puedes explicarnos cómo es tu arte?

Antes de hacer el primer trazo sobre la tela, tengo que investigar bastante. Primero busco fotografías del ave o el animal que quiero pintar. Después tengo que ubicar al fotógrafo con el fin de pedirle permiso para usar su fotografía y evitar problemas por los derechos de autor. Es importante estar de acuerdo con la ética en todo lo que uno hace.

Después hago un boceto de la imagen que quiero pintar y establezco sus proporciones. Una vez hecho esto comienzo a pintar sobre la base del boceto o la fotografía que me sirven de modelos. Normalmente una pintura me toma de cinco a seis semanas.

¿Cómo y cuándo comenzaste a pintar?

Temprano en la vida comencé a participar en concursos de dibujos y pinturas y en eventos semejantes. Aunque nunca recibí una preparación formal al respecto, siempre participé en alguna forma de arte durante toda mi vida laboral. Pero sólo hace pocos años decidí pintar profesionalmente cuando surgió la oportunidad de hacerlo. Básicamente soy un autodidacta.

¿Cómo describirías tu estilo?

Lo llamo fotorrealismo. Muy a menudo la gente confunde mis pinturas con fotografías. Es en este estilo en el cual me siento mejor pues yo pinto la vida silvestre, y creo que lo que se pinta debería ser tan semejante a la vida real como sea posible lograrlo.

De los muchos temas de tus pinturas, ¿hay alguna que sea tu favorito?

Mi cuadro favorito es el del águila de cola en abanico titulado "Regia". El águila es un ave muy especial y tiene su lugar en las Escrituras.

¿Cómo se pueden adquirir tus cuadros?

La mayor parte de mis obras se pueden obtener por medio de la Galería Hart, de la Sunshine Coast. La Sociedad Geográfica Australiana también ofrece en venta mis cuadros en sus locales de atención al público. La mayoría de los fabricantes de marcos para cuadros disponen de mis pinturas. También se pueden conseguir por medio de la página web: www.globalprintgallery.com.au

¿Cuál es el propósito de tus pinturas?

Para mí, el objeto de mis cuadros consiste en compartir la gloriosa belleza de los animales y la naturaleza que el Señor ha creado. Antes de ser cristiano, los temas de mis cuadros eran sombríos y parecía que los podía pintar con los ojos vendados, de memoria. ¡Tan fáciles parecían! Después, cuando llegué a ser cristiano, decidí usar el talento que el Señor me ha dado para servirlo de otra manera.

¿Cuán importante te parece que es el arte para los seres humanos?

Me parece que es sumamente importante. El arte es, por cierto, la expresión de una habilidad o de un talento dado por Dios. Además, para un cristiano, el arte pictórico proporciona una comprensión visual del pasado y del futuro.

¿Podrías darnos alguna información adicional sobre cómo vinculas tú el arte con tus creencias cristianas?

Tiene que ver con la relación que existe entre la naturaleza y la creación. Yo solía pintar una cantidad de temas satánicos sin darme cuenta de la belleza que hay en la creación de Dios. Lo que pintaba era un reflejo de mi estilo de vida. Ahora que soy cristiano veo las cosas con una perspectiva completamente diferente. Cuando Dios llega a ser real y significa algo en la vida de uno, las cosas se ven de otra manera. Por ejemplo, ahora cuando contemplo los animales, veo en ellos una notable muestra de la obra de las manos de Dios. Esa comprensión se refleja en mi pintura. Creo que el Señor nos da dones especiales, y deberíamos usarlos de acuerdo con su voluntad. Yo puedo ver realmente al Altísimo obrando en mi familia y en mi propia vida. El Señor me ha abierto una cantidad de puertas a través de mi arte, y ha contestado muchas de mis oraciones y lo continúa haciendo.

Tu esposa es oriunda de las Islas Salomón, y allí viviste durante nueve años. ¿Qué aprendiste al integrarte a otra cultura?

Los años que pasé en las Islas Salomón fueron muy valiosos. Lo primero que observé en los isleños fue la sencillez de su cristianismo y su amor a Dios. El Señor ejerce tal influencia sobre sus vidas diarias que todo lo que hacen está relacionado con su fe. Como consecuencia de ese testimonio al volver a Australia llegué a ser adventista. ¡Nosotros, los occidentales, necesitamos misioneros provenientes de las islas para que nos evangelicen!

Las diferencias culturales a veces eran difíciles, pero para mí fue una experiencia fantástica. Lily y yo vivimos unos dos años en la aldea de su familia. Después nos instalamos en nuestra propia aldea a unos dos kilómetros de distancia, y nos pusimos a cultivar la tierra. Hicimos planes para construir una casa como para pasar unas vacaciones y después volver a Australia. Pero nuestra aldea, llamada Minana (es decir, bendición) quedó tan linda que no la pudimos dejar y nos quedamos allí otros seis años. Era un prístino paraíso de aguas color turquesa y playas de arena blanca, rodeadas de cocoteros, como si fueran el cerco del fondo de nuestro jardín. ¿Te das cuenta por qué nos costó tanto salir de allí?

Cuando no pintas, ¿tienes algunas aficiones personales que te interesen?

Mis aficiones favoritas son pescar con arpón, cuidar del jardín y conducir autos veloces.

¡La jardinería y los autos veloces! Pareciera que estas dos cosas no congeniaran demasiado...

La jardinería es una buena terapia, relajante y muy agradable. Creo que es algo que aprendí en las islas Salomón, donde los isleños viven de la tierra, y nosotros teníamos nuestros propios productos. Por otro lado, en el otro extremo del espectro, los autos veloces también son una buena terapia, ¿no? Tengo que admitir que mi gusto juvenil por ellos está resurgiendo. No había automóviles con motores V-8 en las islas, de manera que creo que ahora me estoy poniendo al día.

Hablando más seriamente, soy como el resto de la gente que ama la naturaleza de una manera u otra. Cuando era niño me gustaba ir al zoológico y a los reductos donde no se permite la caza de animales, y quedaba fascinado por la cantidad y la magnificencia de las criaturas que había allí. ¡No entiendo a la gente que cree que los animales evolucionaron a partir de un montón de barro!

Me suele asombrar la inteligencia de los animales y pienso en cuán inteligentes habrán sido en el jardín del Edén y cuán hermosos serían sin su defectos ni su agresividad. La naturaleza es para mí una evidencia del amor de Dios por la familia humana que creó.

Entrevista por Gary Krause. Gary Krause, es director de comunicación de Misión Global en la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Su dirección electrónica es: 102555.325@compuserve.com