El factor amistad

La vida moderna se carcteriza por el estrés. Con o sin razón, de manera real o imaginaria, todos --niños o ancianos-- parecen sentir su impacto. ¿Cómo librarse del estrés? ¿Existe algún factor que disminuya el estrés y aumente el gozo de vivir?

No hace mucho tiempo, la escuela secundaria de la Universidad Andrews llevó a cabo un estudio en el que participaron 179 alumnos. Una de las preguntas que debían responder era: "Si estuvieras abandonado en una isla desierta, ¿qué cosa desearías?" Los alumnos debían elegir sólo una de entre varias opciones. El 1 por ciento marcó "indumentaria y accesorios". El 4 por ciento dijo desear la compañía de un equipo musical o deportivo. El 18 por ciento deseaba alimentos. El 16 por ciento, una Biblia. El 2 por ciento señaló la radio y la TV para mantenerse en contacto con el mundo. El 3 por ciento eligió estar con alguien a quien nunca hubiera visto. Pero un abrumador 54 por ciento dijo que desearía un amigo, un conocido, alguien real con quien conversar.

¿Es tan crucial la amistad para la vida, para vencer la soledad y llevar una vida normal? Skip MacCarty, pastor asociado de la iglesia Pioneer Memorial de la misma universidad, dictó un curso llamado: "El estrés: Más allá del afrontamiento". Una parte del curso se titula: "El factor Amigo", y muestra el poder de las relaciones para hacerle frente al estrés y mantenernos sanos.

Una encuesta nacional conducida por la revista Prevention, que contó con 11.000 participantes, reveló que lo que se cree que causa el mayor estrés son "los desacuerdos y conflictos con las personas que amamos" (58 por ciento). En segundo lugar están los problemas financieros (55 por ciento), y en un lejano tercer lugar el ritmo de la vida moderna. Las amistades íntimas y leales son los elementos más importantes de una vida feliz, saludable y plena.

Otro estudio, publicado en el American Journal of Psychiatry, mostró que los hombres en proceso de separación o divorcio tienen 1000 por ciento más probabilidades de tener que recurrir a servicios psiquiátricos. En las mujeres el índice es del 500 por ciento. La soledad y las relaciones distantes parecen afectar más a los hombres. Los solteros, separados, divorciados y viudos no viven tanto como los casados. ¡Las mujeres parecen arreglárselas mejor sin los hombres que los hombres sin ellas! Las mujeres tienen conversaciones más íntimas entre ellas. Los hombres hablan de deportes, automóviles, política y de temas similares. Luego de un ataque cardíaco, los hombres ancianos con dos o más amigos o parientes íntimos habían tenido la mitad de la cantidad de muertes que los ancianos que no tenían amigos.

Un estudio de las historias clínicas de 1.337 alumnos de la John Hopkins University reveló que los factores psicológicos que más se correlacionan con las enfermedades son (1) la falta de relaciones estrechas con los progenitores y (2) las actitudes negativas hacia la familia propia. Estos y otros hallazgos hicieron que James Lynch, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, escribiera: "En un número sorprendente de casos de enfermedades coronarias y de muertes prematuras, la infelicidad interpersonal, la falta de amor y la soledad parecen ser las causas de los problemas físicos".

Barbara Powell agrega: "En mi profesión como psicóloga clínica, no importa cuál sea la queja inicial del paciente --insomnio, fobia, depresión, ansiedad, o falta de dirección en la vida--, la situación generalmente tiene que ver con relaciones estresantes o con el estrés provocado por no tener una relación".

Relaciones amantes

Un anuncio en un boletín de iglesia decía: "El 24 de octubre, Irving Benson y Jessie Carter se unieron en matrimonio. Es el fin de una amistad que comenzó en el colegio". ¿Parece raro? No, si pensamos que hoy en día, el 50 por ciento de los matrimonios norteamericanos termina en divorcio: Personas que han sido amigas dejan de serlo y la relación termina.

Las relaciones amantes y las amistades leales contribuyen al apoyo social necesario en momentos de estrés severo, a la vez que promueven la salud y la longevidad. Un equipo de investigación de la Universidad de Houston, conducido por Dorbert Nerum, se propuso ver si la dieta es lo único que aumenta el colesterol y produce un ataque cardíaco. Entonces sometieron a una dieta alta en colesterol a un grupo de conejos. La dieta funcionó: los conejos comenzaron a tener un índice alto de colesterol y de enfermedades cardíacas. Al examinar los datos, notaron que un grupo de conejos parecía no tener niveles de colesterol altos ni enfermedades cardíacas. Como todos recibían la misma dieta, revisaron los datos. Después de un análisis detenido, descubrieron, para su asombro, que el asistente que alimentaba los conejos a menudo lo hacía con su hija. Ella, sin saber que interfería en el experimento, alimentaba a los conejos y entonces abría la jaula y mimaba a los animalitos. Los conejos que eran alzados en brazos, mimados, a los que se les hablaba y con los que se jugaba con regularidad, tenían un 60 por ciento menos de enfermedades cardiovasculares.

La diferencia fue tan significativa que repitieron el experimento. Esta vez, se jugó y mimó intencionalmente a un grupo de conejos por varios minutos a la hora del alimento. Los resultados concordaron con el experimento previo. A los investigadores les costaba creer que sólo el contacto y los mimos hicieran tanta diferencia en la salud cardiovascular de estos conejos así que realizaron el experimento por tercera vez. Los resultados fueron los mismos: ¡Con sólo mimar a los conejos, las enfermedades cardíacas disminuyeron un 60 por ciento!

Tiene que haber algo de cierto en la frase que dice: Se necesitan cuatro abrazos por día para sobrevivir, ocho para mantenerse en estado y doce para crecer. ¿Te han abrazado hoy?

El efecto de un abrazo

Un amigo me envió fotografías de dos bebés mellizas prematuras. Las enfermeras pensaban que no sobrevivirían. La más grande de las bebés parecía tener más probabilidades, pero la otra no. Así que cuando creyeron que la más pequeña moriría, una de las enfermeras la puso junto a su hermana en la incubadora. Casi al instante, la más grande la rodeó con su bracito y se acurrucó junto a ella toda la noche, abrazándola con fuerza. A pesar de las sondas en los brazos y en la nariz de ambas, estaban juntas. Y eso bastó. Las enfermeras notaron que desde ese momento la más pequeña comenzó a mejorar. Al día siguiente, se sorprendieron al ver cuán bien reaccionaba. Y a partir de allí, creció y aumentó de peso. Las dos mejoraron. Un abrazo y la cercanía mutua logró la transformación.

El Dr. Lester Breslow, decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California, en Los Angeles, llevó a cabo un estudio en el que participaron 7.000 personas durante nueve años. Al comienzo del estudio, les preguntó cuántos amigos íntimos tenían. Al fin de los nueve años, comparó los que habían muerto con el número de amigos de cada uno. A cualquier edad, los grupos que tenían menos amigos tuvieron tres veces más muertes que los demás.

Cinco niveles de relaciones

Las relaciones existen en cinco niveles. En el primer escalón está el nivel de extraño. Son las personas con las que nos cruzamos, saludamos, pero no conocemos. El siguiente nivel es el de conocido: gente con la que hablamos y le decimos la hora o le hablamos del clima. El tercero es el nivel de amistad casual. Es gente que trabaja en el mismo lugar que nosotros o está en la misma clase. Con ellos, intercambiamos opiniones de vez en cuando o alguna que otra idea. En el cuarto nivel está el grupo más estrecho de 10 a 15 personas a las que podemos revelar algunos de nuestros sentimientos y emociones. En el último, se encuentran los pocos amigos íntimos que nos conocen bien. Son los amigos leales que permanecen a nuestro lado en tiempos buenos y malos. Este nivel de relación se caracteriza por una apertura completa, un sentido de aceptación y afirmación, y por una lealtad mutua.

Qué hizo Jesús

Los hallazgos de la ciencia para la cura del estrés y la manera de tener una vida gozosa ya han sido reveladas por la Biblia. ¿Qué hizo Jesús? Jesús tenía un gran círculo de conocidos. Primero estaban los 12. Luego, los 70. Y dondequiera iba, siempre había una multitud. Todos sentían que estar cerca de él y los unos con otros eran fuentes de bendiciones. Pedro, Santiago, Juan, Lázaro, María y Marta, y muchos otros. Jesús influyó en sus vidas y mientras aprendían y practicaban el arte de la amistad y la unión, su felicidad y éxito aumentaban. Cuatro días después de la muerte de Lázaro, María y Marta se aliviaron de su estrés por el solo hecho de saber que Jesús había llegado finalmente a Betania.

¿Por qué Pedro tuvo tanto éxito en el Pentecostés? Alguien tan temeroso y estresado, que llegó a negar al Señor, logró cambiar y fue un testigo poderoso. Sí, Pedro tuvo éxito por el Espíritu Santo, pero antes de recibirlo, estuvo con sus amigos en el aposento alto. El vínculo que los unía les dio valor necesario para enfrentar cualquier deafío futuro. Además, Jesús mismo había perdonado a Pedro y le había dado la seguridad de su amistad.

Los estudios muestran que no es el número de conocidos lo que hace la diferencia. Los beneficios se sienten como resultado del grado de intimidad y la calidad de la relación. Tu vida va a cambiar si tienes cuatro o cinco amigos con quienes compartir tus sentimientos y de quienes recibir los abrazos necesarios. Si al menos tienes uno de esos amigos, considérate afortunado, rico en el factor amigo.

Atesora y cultiva amistades íntimas y desinteresadas en todos los lugares y en todas las ocasiones que puedas. Si te mudas, haz nuevos amigos, pero no olvides a los viejos amigos. Llámalos o escríbeles, y lo apreciarán y te responderán de manera recíproca. Ellos nos traen gozo y felicidad; además, disminuyen nuestro estrés. Como dijo cierta vez William Temple: "Un amigo verdadero es la medicina más grande".

Pero el amigo más grande de todos es Aquel que una vez dijo: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí"; "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Juan 14:1; Mateo 11:28). Más allá de tu edad, tu ocupación, tu sexo, y tu problema, puedes sentir gozo y liberarte del estrés, si Jesús es tu amigo. Y ninguno que tiene un amigo como Jesús puede estar trabajado o cargado.

DeWitt S. Williams (Ed.D., Indiana University; Master en Salud Pública, Loma Linda University) es director de Ministerios de la Salud de la División Norteamericana de los Adventistas del Séptimo Día, en Silver Spring, Maryland. Su correo electrónico: dewitt.williams@nad.adventist.org Web: www.nadadventist.org/hm