Ruy Vieira: Entrevista con un defensor del creacionismo en Brasil

Sus padres tenían muy poca o ninguna inclinación hacia la religión y, por consiguiente, no se interesaron en transmitirles a sus hijos creencias cristianas. Sus profesores de la escuela secundaria eran agnósticos y evolu-cionistas. Influido por estos dos esquemas ideológicos gemelos, Ruy Carlos de Camargo Vieira ingresó en la universidad indiferente a las doctrinas cristianas. Pero toda persona tiene su camino a Damasco y en el transcurso de sus estudios Ruy encontró a Alguien a quien todavía no conocía. Las ideas filosóficas basadas en el agnosticismo y la evolución que lo habían protegido hasta ese momento se desmoronaron ante el embate de otras creencias que no se basaban en la razón humana sino en la revelación divina. Por primera vez leyó en la Biblia algo acerca de los orígenes del mundo, el amor de Dios, la gracia, la paz y la libertad del pecado que el Señor concede tan generosamente. Estos nuevos descubrimientos atrajeron al joven Ruy, quien continuó estudiando la Biblia ávidamente. Pronto se unió a la Iglesia Adventista. Su tránsito desde el agnosticismo hacia la fe, de la evolución a la creación, no fue sólo un descubrimiento sino el amanecer de una perspectiva divina de la vida.

Todo esto transformó a Ruy. Con el tiempo llegó a ser uno de los más activos y prominentes hombres de ciencia que han promovido y defendido el creacionismo en Brasil. El nuevo camino no fue fácil. Que un hombre de ciencia confiese públicamente que es creacionista es una invitación al ridículo profesional. Pero Ruy perseveró en sus convicciones. En 1972 fundó la Sociedad Creacionista Brasileña y publicó la primera edición de la revista A Folha Creacionista, que ya cuenta con más de sesenta números. Sigue siendo el presidente de esa sociedad, además de sus tareas de docente universitario y de sus publicaciones sobre la creación. También se desempeña como consultor del Ministerio de Educación del gobierno de Brasil y es tesorero de la Sociedad Bíblica Brasileña.

¿Cómo se interesó por primera vez en el creacionismo?

Mi interés se despertó luego de hacerme adventista. Cuando comencé a guardar el sábado descubrí que necesitaba saber más acerca del tema de los orígenes, especialmente de la creación en contraste con la evolución, que había llegado a ser la opinión "correcta" en círculos académicos.

¿Por qué decidió ser creacionista?

Ser creacionista es lo lógico cuando uno llega a ser cristiano. Ser cristiano significa aceptar a Cristo como Salvador y su Palabra revelada como divina y normativa. La Biblia nos dice que Dios creó un mundo perfecto y nos habla de la tentación y la entrada del pecado con toda la degeneración que trajo como consecuencia. Justo antes de mi graduación como ingeniero, conocí el cristianismo bíblico, y eso cambió totalmente mi perspectiva. Entendí que los postulados de la evolución no concuerdan con las premisas cristianas de la creación. En la Biblia descubrí que detrás de cada vida hay un acto creador llevado a cabo por Dios, que le ha dado al universo un propósito y una razón de ser. El Señor me ayudó a vencer las dificultades en mi trayectoria de la evolución a la creación. Alabo y agradezco a Dios por ello. Hoy puedo relacionar, basándome en principios científicos básicos, la imagen de un mundo perfecto creado por Dios y su decadencia causada por el pecado. Más aún, puedo relacionar este descubrimiento con los temas que presento como profesor universitario, tales como la Primera y la Segunda Ley de la Termodinámica, que implican consideraciones filosóficas relativas al concepto de la entropía, el orden y el desorden, la direccionalidad, la decadencia y la degradación. Puedo ver en todos los campos del conocimiento humano una perfecta coherencia entre el paradigma de la creación y una perspectiva científica genuina.

Díganos algo acerca de la Sociedad Creacionista Brasileña, de la cual usted es presidente.

Como profesor y padre, al ayudar a mis hijos en sus tareas de la escuela secundaria, observé cómo se presentaban ideas evolucionistas en casi todos los libros de texto. Me preocupaba la sutileza con que esas ideas evolucionistas se convertían en la única perspectiva para la enseñanza de los diferentes cursos, ya fueran sociales, políticos, económicos, científicos o tecnológicos. Hace treinta años, por la providencia de Dios, me enteré que había sociedades creacionistas fuera de Brasil que buscaban contrarrestar las ideas evolucionistas y ofrecer un concepto diferente acerca de los orígenes. Observé cómo funcionaban esas sociedades y examiné los métodos que aplicaban para hacer frente al conflicto entre la creación y la evolución. Entonces decidí que había llegado el momento para que mi patria también tuviera una sociedad similar. Fue así que en 1972 fundamos la Sociedad Creacionista de Brasil y lanzamos el primer número de su periódico creacionista.

¿Cuáles son las principales diferencias de los conceptos creacionista y evolucionista?

El creacionismo parte de la idea de un universo planificado, diseñado y creado con un propósito. La idea evolucionista es diferente. No existe planificación en la naturaleza; todo ocurre por casualidad. Fundamentalmente, tanto la creación como la evolución son ideas filosóficas y no científicas.

¿Qué es un modelo y qué es una teoría?

El estudio del universo requiere cierta sistematización, con una metodología para elaborar hipótesis y llevar a cabo investigaciones. Este estudio implica algunas tesis previas, que a su vez requieren la construcción de hipótesis. En este punto se basa toda la estructura filosófica de la ciencia. Un modelo es siempre una estructura mental que trata de reproducir la realidad. Lo que ocurre es que muchas hipótesis terminan siendo aceptadas y difundidas como si fueran verdades científicas absolutas, cuando en realidad no lo son.

¿Es posible conciliar la fe con la ciencia?

Esta pregunta suscita otras: (1) ¿Puede un cristiano ser hombre de ciencia en la actualidad? ¿Puede un hombre de ciencia ser cristiano? (2) ¿Ha destruido la ciencia moderna los fundamentos de la fe cristiana? (3) ¿Implica la fidelidad al cristianismo el rechazo de todas las conclusiones de la ciencia? (4) ¿Debemos aceptar que la ciencia y la fe cristiana son incompatibles? (5) ¿Ha probado la ciencia la veracidad de la fe cristiana, tal como algunos lo afirman? (6) ¿Requiere el actual desarrollo de la ciencia una nueva ciencia y una nueva tecnología más adecuadas al nuevo milenio?

Estas preguntas se pueden contestar de manera satisfactoria, lo que nos permite afirmar que es posible ser cristiano y científico al mismo tiempo, sin necesidad de decir que la ciencia siempre es secular y que por lo tanto no tiene nada que ver con las conclusiones del cristianismo. Por eso debemos evitar la falsa dicotomía entre fe y razón. Sin duda, tanto la fe como la razón representan aspectos esenciales de la actividad humana, incluyendo la ciencia y la teología. Ambas se refieren a suposiciones (fe) y ambas llegan a conclusiones (razón). La fe en que el universo es racionalmente comprensible es una hipótesis científica. La fe en esta hipótesis no sólo induce al hombre de ciencia a investigar, sino que posibilita y brinda eficacia a la investigación. La misma fe puede demostrar que es razonable llegar a conclusiones basadas en las enseñanzas bíblicas respecto de un universo creado por un Dios racional. De modo que la ciencia y la fe no son conceptos mutuamente excluyentes. Como lo afirmó cierta vez el filósofo naturalista Blas Pascal, la ciencia consiste en "seguir los pensamientos de Dios".

¿Se puede ser evolucionista y creer en la Palabra de Dios al mismo tiempo?

No. La evolución y la Biblia son antitéticas. La Biblia es creacionista. Resulta imposible armonizar la evolución con las enseñanzas de la Biblia sin destruir los postulados básicos de ambas. No podemos probar científicamente ninguna de las dos posiciones, porque son conceptos filosóficos.

¿Es posible aceptar la Biblia sin creer literalmente en las enseñanzas de Génesis 1?

La libre interpretación del texto bíblico puede conducir a diferentes interpretaciones. Pero yo creo que lo que registra Génesis 1 es historia y por eso mismo se lo debe entender literalmente. Una negación del carácter literal de Génesis 1 nos deja sin base alguna para la comprensión del sábado, el origen del pecado, el plan de salvación y finalmente la segunda venida de Cristo. Todo el edificio de la fe cristiana se viene abajo sin el fundamento de Génesis 1. Los que no aceptan el carácter literal de Génesis 1 no han estudiado su contenido desde un punto de vista más amplio, a saber, el origen de la historia que avanza hacia su culminación final. Los lectores podrán apreciar algunas de estas perspectivas más amplias si consultan los números 52 y 53 de A Folha Creacionista.

¿Qué evidencias de un diseño racional encuentra usted en el universo?

Muchas, ciertamente; desde el macrocosmos hasta el microcosmos. Por ejemplo, tomemos la estructura de sustancias tales como las moléculas orgánicas levogiras que tienen que ver con la vida. ¿Cómo podríamos explicar su presencia en los organismos vivos basados en la casualidad, si consideramos que existen similares estructuras orgánicas que son dextrogiras? Si aceptamos que todo apareció por casualidad y en forma más o menos caótica, ¿no encontraríamos todo desorganizado, sin la existencia de átomos definidos capaces de ser estructurados dentro de la tabla de elementos químicos? La mera existencia de esa tabla, mediante la cual podemos formular ciertas predicciones sobre las características de esos elementos, implica que hay un orden y no un desorden en la naturaleza, que sería característico de un proceso basado en el azar. Si estudiamos el sistema solar y el de nuestro planeta, la galaxia en que nos encontramos y las otras galaxias, podemos ver estructuras coherentes y lógicas, al punto de poder descubrir en ellas una intención definida. La ciencia misma, que presupone que ciertas causas van a producir determinados efectos, implica un universo que existe con un propósito definido.

¿Cuál es en la actualidad el mayor desafío a la idea del Dios Creador?

Lo que Pablo denominó como "la falsamente llamada ciencia" (1 Timoteo 6:20) es todavía la mayor amenaza a la creación. La verdadera ciencia y la verdadera religión convergen en sus objetivos. La falsa ciencia exhibe prejuicios, disidencias, arrogancia y orgullo.

Entrevista por Roberto Azevedo. Roberto Azevedo es el director del Depar-tamento de Educación y representante de Diálogo en la División Sudamericana. Para ponerte en contacto con la Sociedad Creacionista Brasileña busca: http:/www.scb.org.br.