La misma historia contada diferente

La Pasión de Cristo, la película de Mel Gibson, es la misma historia contada de manera diferente. Nuestras reacciones podrán variar, por consiguiente, según la perspectiva de cada cual. Algunos judíos se oponen a la película por considerarla antisemita. Los países musulmanes la permitieron mostrar luego de enterarse de esa reacción judía. Ciertas autoridades seculares supusieron que el film exalta la violencia, sin entender el trasfondo real de la Cruz. Hay cristianos que critican lo que Gibson agregó al relato de los Evangelios. La mayoría, sin embargo, queda impresionada por el mensaje del film. La prensa ha reportado conversiones sorprendentes como resultado de ver La Pasión.

Valor misionero

Muchas congregaciones adventistas en diferentes continentes han compartido libros sobre la vida de Cristo a la salida de los cines. Varios editores han publicado un libro especial con los últimos 14 capítulos del libro El Deseado de todas las gentes de Elena White. La película ya está disponible en videos y DVDs, lo que permitirá su uso con propósitos misioneros y evangelísticos.

Algunas películas sobre el tema presentan a un Jesús iracundo ante sus oponentes o demasiado jovial para con el pueblo. Los pastores que han proyectado esas películas en mis cruzadas evangelísticas me han dicho que de esa manera preparan el corazón de la gente para recibir el mensaje de la Biblia. En tales ocasiones suelo decirle al público que los actores, así como nosotros como cristianos, no siempre representan dignamente el carácter perfecto del Hijo de Dios. Lo mismo pienso decir cuando proyecte algunas partes de la película de Gibson en mis conferencias futuras. Los ministros más sensibles podrán suprimir las escenas que consideren más cuestionables.

¿Qué suprimir?

Me cansó ver a María tantas veces en el film, aunque su papel no desagradó a mi esposa. Sin embargo, estuvimos de acuerdo en que sería mejor eliminar, por innecesaria, la sección en la que María limpia la sangre de su hijo que había caído sobre el piso con un manto que le da la esposa de Pilato. No podemos ignorar, por otro lado, que los Evangelios cuentan que María siguió a su Hijo hasta la cruz, junto con otras mujeres fieles.

Algunos tal vez querrán suprimir la presencia del diablo en la película. Pero nadie puede negar que el diablo haya estado presente con los demonios en el Getsemaní, tratando de desalentar al Señor. En otras partes del film, se representa muy bien al diablo observando todo lo que ocurre. Yo eliminaría la representación de los demonios mediante niños o enanos que atormentan a Judas, así como la representación del diablo como un monstruo furioso al final.

El brutal tratamiento de Jesús que presenta el film puede resultarles chocante a algunos. Pero, ¿acaso trataron con ternura las autoridades al Señor? Me conmovió la dignidad que el Hijo de Dios revela bajo la provocación y el abuso. Algunas escenas adicionales de castigo cuando lleva la cruz podrían también ser suprimidas, ya que no están en los Evangelios. Aún así, el libro El Deseado de todas las gentes —una biografía inspirada y autorizada— describe la participación conjunta de algunos soldados y el pueblo en las burlas y maltrato de Jesús, así como la protección que le brindaron otros soldados romanos ante una multitud que quiere lincharlo en camino al Calvario.

Mensajes teológicos

La Pasión representa de manera impactante el amor del Hijo de Dios por sus peores enemigos. A su vez, condena implícitamente toda clase de genocidio “cristiano”. La paciencia divina y la abnegación que debemos poseer como verdaderos cristianos ante la calumnia y la persecución, el noble ejemplo de control propio bajo provocación e insulto —todo esto y mucho más se representa poderosamente en la película de Gibson.

El pisotón fatal que Jesús da a la serpiente, aunque no literalmente bíblico, resalta el triunfo de Cristo sobre Satanás (ver Génesis 3:15; Apocalipsis 12:9). Contrariamente a las ambiciones políticas de su iglesia, Gibson muestra que el reino del Señor no es de este mundo. También nos conduce a ver al Hijo de Dios a través de la experiencia de Judas, Pedro, María, y la mujer pecadora a la cual identifica correctamente como María Magdalena (véase El Deseado, p. 521).

Lo que le falta al film

No podemos exigirle a Gibson que incluya en su film todo lo que quisiéramos ver en él. Juan escribió el último evangelio porque sintió que había muchos eventos importantes que no se habían incluido en los otros. Pero tuvo que admitir que “ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” para completar la historia (Juan 21:25, VRV). Incluso se necesitaron las Epístolas y el Apocalipsis para explicar y proyectar hacia el fin del mundo la historia de la Cruz. Contemos, pues, a otros lo que le falta a la película de Gibson. Que otros complementen también nuestro testimonio con su propia experiencia, ya que jamás podrá alguien agotar esa historia conmovedora. “La cruz de Cristo será la ciencia y el canto de los redimidos durante toda la eternidad” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 709).

Alberto R. Treiyer (D.S.R, Universidad de Estrasburgo) es teólogo, evangelista y autor de varios libros y artículos. Su página web: www.tagnet.org/distinctivemessages.