Evan Jeremy Paki: Diálogo con el embajador de Papúa Nueva Guinea ante los Estados Unidos, Canadá y México

Su Excelencia, Evan Jeremy Paki, fue acreditado formalmente como embajador de Papúa Nueva Guinea ante los Estados Unidos el 8 de septiembre de 2003. Con sus 30 años de edad, es el diplomático más joven en el servicio diplomático de su patria. El Sr. Paki proviene de la provincia Enga, en la región montañosa de Papúa Nueva Guinea, y es abogado, investigador y miembro activo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Estudió en una escuela primaria luterana, y cuando completó el colegio secundario recibió una beca del gobierno de Australia para estudiar en Brisbane. Al regresar a su patria se graduó como abogado en la Universidad de Papúa Nueva Guinea y llegó a formar parte del Colegio de Abogados en 1996. Al año siguiente, Paki recibió una beca de la Fundación Fullbright para estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Harvard, de la cual egresó con el título de Master en Leyes en 1998.

Posteriormente trabajó en la Agencia Multilateral de Inversiones y Garantías, en Washington, Estados Unidos. Luego pasó a desempeñarse en la firma internacional Baker & McKenzie de Sydney, Australia.

A fines de 2001, Paki regresó a su patria y en marzo de 2003 fue nombrado embajador de su nación ante Estados Unidos, Canadá y México. Diálogo entrevistó al embajador Paki en la sede de la representación de su país en Washington.

Señor Embajador, cuéntenos cómo su fe ha influido en su carrera.

Cuando pienso en la manera en que Dios ha dirigido mi vida en el pasado y cómo lo sigue haciendo, siento seguridad y aumenta mi confianza en él. Aun cuando todos los que nos rodean estén desesperados, uno puede seguir confiando en Dios. Como embajador de mi país tengo una enorme responsabilidad, y creo que Dios obra por medio de las circunstancias.

Por ejemplo, en las reuniones con los jefes de misión y otras reuniones de alto nivel, cuando digo: “Sin vino, por favor”, la gente me pregunta sobre los motivos por los cuales no tomo bebidas alcohólicas. Esto me da la oportunidad de hablar acerca de mi estilo de vida y las razones que lo fundamentan. No quiero que me consideren fanático, pero cuando se trata del alcohol hay suficientes argumentos relacionados con la salud y la seguridad que resultan convincentes. Y a partir de este punto, se pueden iniciar interesantes conversaciones sobre temas más profundos.

¿Cómo define usted su idea de Dios?

Para mí es un asunto de relación personal. Con frecuencia oímos a las estrellas de cine y a las personalidades de la televisión referirse a una fuerza o poder divino que obra en el universo. Y tienen derecho a creer eso. En cuanto a mí, Dios no es una fuerza impersonal. Es una persona real, y mi relación con él es muy importante. Dios es mi amigo, mi socio y mi consejero. Me provee orientación cuando enfrento dificultades y decisiones importantes. Siempre está cerca para ayudarme, porque cuanto más grande es el problema mayor es el desafío y también su apoyo.

¿Se crió usted en el seno de una familia religiosa?

Los miembros de mi familia eran luteranos, pero mamá nos llevó a una iglesia adventista cuando yo era aún pequeño. Soy el segundo en una familia compuesta por seis hijos varones. Mi hermano mayor es contador, el tercero es pastor adventista, el cuarto está estudiando medicina, el quinto cursa ciencias económicas y el menor estudia en los Estados Unidos. Al principio mi padre se opuso a que fuéramos adventistas, pero ahora asiste a una congregación nuestra y está haciendo planes para bautizarse en el curso del año.

¿En qué circunstancias se lo nombró embajador?

El parlamento de Papúa Nueva Guinea consta de 109 miembros que representan las 20 provincias del país. En julio de 1999 los miembros del parlamento eligieron a un nuevo primer ministro. Algunos de sus miembros, a quienes yo estaba asesorando, llegaron a formar parte del gobierno. Debido a los contactos que yo había tenido con los Estados Unidos y con diversas agencias internacionales, además de las cualidades y las capacidades que vieron en mí, me nombraron embajador ante los Estados Unidos y los dos países vecinos.

¿Qué clase de tareas implica este nombramiento?

Ante todo, la tarea diplomática de representar los intereses de mi país en los Estados Unidos, incluyendo los tratados bilaterales y multilaterales. Luego debo atender las negociaciones con las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. También mantenemos relaciones con la comunidad empresarial de los Estados Unidos a fin de promover inversiones y crear oportunidades comerciales en nuestro país. Como jefe de la misión diplomática de mi patria en Washington, también sirvo como embajador ante Canadá y México. Una vez que nos pongamos de acuerdo sobre una fecha con aquellos gobiernos, viajaré a presentar mis credenciales ante los dirigentes de esos dos países.

¿Escribe usted sus propios discursos?

Sí, por supuesto, ¡y también los de algunos demis colegas! Mi papel consiste estar bien al tanto de una determinada situación a fin de proporcionar el mejor consejo posible, y ofrecer ayuda adicional a los ministros de mi gobierno. Por ejemplo, hace poco viajé a Colombia con el ayudante del primer ministro de mi país, para asistir a una conferencia internacional. También fui a Hawaii con el ministro de relaciones exteriores para asistir a una reunión de dirigentes de las islas del Pacífico, en la que participó el presidente de los Estados Unidos. Además acompañé al ministro a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Debo conocer a fondo los temas que se van a tratar. Tengo que investigar para informar al ministro visitante. De ese modo soy el asesor general de mi gobierno.

¿Hay ocasiones en que la gente piensa que usted es demasiado joven para asumir tan importantes responsabilidades?

El tema de mi juventud es interesante. Al principio, algunos creen que me falta experiencia en asuntos diplomáticos. Pero cuando me conocen y me ven actuar, cambian de opinión. El hecho de haber trabajado y estudiado en otros países, me ha dado una valiosa experiencia. Por otra parte, algunos de los miembros del parlamento de mi país también son bastante jóvenes y tienen más o menos mi edad. No creo que ello sea una desventaja, en absoluto.

¿Por qué resolvió aceptar este nombramiento?

He sido elegido para cumplir un importante servicio público. No lo considero una oportunidad para obtener ventajas financieras, sino para servir a mi país. Yo ganaba mejor sueldo como abogado de bancos y empresas financieras en Sydney. Pero mientras esté aquí, me esforzaré por ser un buen embajador de mi nación.

¿Animaría usted a los jóvenes adventistas a seguir una carrera similar?

Yo les diría esto a los jóvenes: “Consideren la posibilidad de dedicar algunos años de su vida al servicio público”. Es una tarea en la que abunda la acción y no una burocracia. Es una oportunidad para hacer algo valioso, alcanzar una serie definida de objetivos y dejar un legado para la posteridad.

El principio del servicio a los demás es esencial. He recibido varias visitas de ex miembros voluntarios de los cuerpos de paz de los Estados Unidos, que sirvieron en Papúa Nueva Guinea. Dos o tres años de servicio allí transformaron su vida. He conocido a algunos miembros de iglesia que fueron como voluntarios, bajo los auspicios de Misiones Adventistas de Frontera, a trabajar en lugares remotos de mi país, y ellos también recuerdan haber vivido una experiencia muy beneficiosa. Animo a todos a prestar ese tipo de servicio.

¿Qué opina usted de las relaciones de nuestra iglesia con entidades gubernamentales e internacionales, como las Naciones Unidas, por ejemplo?

Creo que debemos interactuar más con organismos gubernamentales e internacionales. Hay necesidades importantes en nuestro mundo, y podemos contribuir significativamente en campos tales como educación, salud y libertad religiosa. Como adventistas esperamos un mundo mejor, pero todavía estamos en este mundo con necesidades que reclaman nuestra atención. Al procurar satisfacerlas, preparamos el camino para la proclamación del Evangelio.

Usted se mantiene aún soltero. ¿Ha considerado la posibilidad de casarse?

No he pensado todavía en ello. En varios sentidos mi condición facilita mi tarea. Si me necesitan con urgencia en algún lugar, puedo preparar mi equipaje en seguida y trasladarme al aeropuerto sin tener que preocuparme por mi esposa y por mis hijos. Note que no he dicho que no quiero casarme. Es un asunto que no he considerado todavía y no he dado aún los pasos necesarios para concretarlo.

¿Desea compartir algo más con nuestros lectores?

Sí. Hay más de 230.000 miembros bautizados en la Unión de Papúa Nueva Guinea, y si a ellos se añaden los niños y los amigos, tenemos cerca de medio millón en nuestro círculo adventista. Pero las necesidades son muchas, tanto dentro de la iglesia como en la sociedad en general. Me gustaría conocer a gente talentosa que esté lista a colaborar con la misión adventista en mi país, especialmente en los campos de la educación, la salud y la evangelización, y también a profesionales dispuestos a ayudar de otras maneras a mis compatriotas. Pueden ponerse en contacto conmigo, escribiéndome a epaki@pngembassy.org. ¡Muchas gracias!

Jonathan Gallagher (Ph.D., University of St. Andrews) es director asociado de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la Asociación General de la Iglesia Adventista y se desempeña como enlace con las Naciones Unidas. Su dirección postal: 12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, Maryland, 20904, EE.UU.