Michelle Chin: Diálogo con una adventista especializada en ciencias políticas

Nacida en Chicago y criada en Keene, Texas, donde su padre enseña matemáticas en Southwestern Adventist University, Michelle Chin siempre ha estado interesada en temas de actualidad y política. Como hija de inmigrantes, el primer recuerdo de Michelle en relación al gobierno de Estados Unidos es la larga espera en la oficina de migraciones de la ciudad de Fort Worth, Texas, mientras sus padres completaban los trámites para obtener la ciudadanía estadounidense. Michelle se graduó en 1990 de Andrews University con un título de grado en el área de la economía política.

Desde 1990 a 1994 trabajó en el Congreso Nacional en la ciudad de Washington D.C., como asistente del congresista republicano por Texas, Joe Barton. Se alejó de allí para continuar estudios en ciencias políticas en Texas A&M University, donde completó su maestría en 1997 y su doctorado en 2001. Actualmente se desempeña como profesora de ciencias políticas en Arizona State University. Ha publicado artículos acerca de diversos aspectos del sistema político de Estados Unidos en revistas especializadas, y está preparando un libro acerca del acceso a las decisiones del Congreso. Michelle es miembro de la Iglesia Adventista de Camelback en Phoenix, Arizona.

Michelle, su carrera académica se ha desarrollado en el campo de las ciencias políticas, algo desusado para un adventista. ¿Qué la atrajo a este campo de estudio?

Siendo adolescente, me interesaban los temas de actualidad y los asuntos de gobierno. Inicialmente, había pensado ser periodista, pero una controvertida campaña por el puesto de gobernador de Texas despertó mi interés en las campañas políticas. Cuando llegó el momento de ir a la universidad, me enteré de que había solamente dos instituciones adventistas que ofrecían un programa en ciencias políticas; Pacific Union College ofrecía un curso combinado de ciencias políticas e historia y Andrews University ofrecía uno con orientación hacia la economía política. Cursé el primer año universitario cerca de mi hogar en la Southwestern Adventist University, luego de lo cual elegí ir a Andrews.

Durante un verano trabajé como pasante en Washington D.C. para el congresista Joe Barton, representante de Texas, y una vez graduada pasé a trabajar tiempo completo. Aun cuando disfrutaba de mis experiencias como parte de dicho equipo, muy a menudo me sentía frustrada por no poder comprender plenamente el proceso legislativo y político. Por eso decidí realizar estudios superiores en ciencias políticas. Fui aceptada en la Texas A&M University, donde completé mi maestría y doctorado. Alguna vez quise estudiar derecho, pero ahora estoy contenta de no haberlo hecho ya que estar en ciencias políticas me da las herramientas necesarias para estudiar cómo las instituciones gubernamentales afectan e influencian el proceso político, como así también el comportamiento y las decisiones políticas de los ciudadanos.

Ahora se desempeña como docente en la Arizona State University. ¿Qué desafíos enfrenta por el hecho de ser mujer, joven y adventista, al enseñar en una universidad pública?

Uno de los desafíos al enseñar en una universidad secular tan populosa es tratar de recordar el nombre de todos mis alumnos. (Se sonríe.) Puesto que cursé mis estudios de grado en Andrews, estoy acostumbrada a clases pequeñas en donde mis profesores nos conocían a todos por el nombre de pila. En esa época, no me daba cuenta del efecto positivo que este tipo de interacción alumno-profesor puede tener en el desarrollo personal y académico de los estudiantes. Además, en muchas clases mis profesores oraban antes de tomarnos los exámenes. Esos momentos causaron una gran impresión en mí. Aunque no puedo hacer esto por mis alumnos, trato de conectarme con ellos de otras maneras, como ser, dándoles oportunidades de trabajar en grupos pequeños (lo que me permite aprender sus nombres), como también animándolos a hablarme de su vida y sus preocupaciones.

En general, los desafíos profesionales que una mujer adventista soltera encuentra en una universidad pública no son diferentes de los que cualquier otra mujer puede enfrentar. Estos van desde la preocupación de obtener un rango académico y un empleo permanente hasta la cobertura del seguro de salud. Sin embargo, como adventista, enfrento decisiones más serias, como las invitaciones a presentar trabajos académicos o a actuar en paneles programados en horas del sábado, o las expectativas con respecto a participar en ceremonias de graduación en sábado.

Además de enseñar, ¿qué otras oportunidades profesionales pueden tener los jóvenes que estudian ciencias políticas?

La mayoría de los especialistas en ciencias políticas que conozco planean estudiar derecho. Yo también era una de ellas. Pero en realidad, las destrezas de análisis crítico que un título de ciencias políticas provee son fácilmente transferibles a muchas otras carreras. Las más obvias están relacionadas con el gobierno, la administración pública y la política. El servicio diplomático es otro campo que atrae a muchos graduados. Existen otras opciones también, por ejemplo, uno de mis ex alumnos es pastor, otros trabajan para la asociación de supervisores de un distrito gubernamental, otro estudia cinematografía en la University of Southern California, y varios otros están empleados en diversas administraciones públicas, a nivel local (intendentes, concejales, gobernadores) y también nacionales (miembros del congreso).

En este país hay sólo una docena de adventistas que concluyeron un doctorado en ciencias políticas, ¿por qué cree que este campo no ha sido tan popular para más adventistas en el pasado? ¿Está modificándose esta tendencia?

Tradicionalmente, nuestra iglesia en los Estados Unidos no ha favorecido el servicio en el gobierno o en actividades políticas, considerando que es una distracción de nuestra misión espiritual y una violación de la separación de la iglesia y el estado. Recuerdo muy bien que poco después de graduarme y de haber conseguido mi primer trabajo como asistente de un congresista, un amigo de la familia me sugirió que el congreso de los Estados Unidos era un lugar demasiado pecaminoso para que trabaje una joven adventista. Sin embargo, aun allí uno puede conducirse como un cristiano de convicciones.

Hace poco leí un artículo en el que se mencionaba que J. N. Andrews había dejado a un lado un futuro en el campo de la política para ser el primer misionero adventista que viajó al exterior. Esa fue una decisión admirable. Por otra parte, nuestra iglesia considera una prioridad defenderse de las acciones o leyes del gobierno que restrinjan nuestra libertad de testificar por nuestra fe. Hemos invertido muchos recursos en proteger la libertad religiosa; por ejemplo, contratando a abogados que representen los derechos de los miembros a observar el sábado como día de reposo. Pero creo que los jóvenes adventistas están comenzando a darse cuenta que no es suficiente defendernos en los tribunales, cuando en realidad tenemos la oportunidad de influir sobre el contenido de un proyecto de ley o un reglamento antes de su promulgación.

Respecto a su pregunta acerca de adventistas que se interesen en obtener un título en ciencias políticas, sólo voy a especular. Siendo que hay un número creciente de miembros que han obtenido títulos profesionales y aceptan empleos fuera del ámbito de las instituciones de la iglesia, no sería una sorpresa el ver incrementarse el número de graduados en ciencias políticas. Creo que esto representa un cambio positivo, ya que las universidades seculares y las entidades gubernamentales ofrecen un campo misionero especial para un cristiano.

Además de enseñar, Ud. ha realizado investigaciones y publicado artículos en revistas profesionales. ¿Cuál es su área de especialización?

Mi primer interés se dirige hacia el estudio de las instituciones políticas, la toma de decisiones a nivel del congreso, los grupos de interés y el rol del dinero en la política. Algunas de mis investigaciones han sido publicadas en The Journal of Politics, Electoral Studies, y American Politics Research.

¿De qué maneras puede uno influir sobre las decisiones gubernamentales de diferentes niveles en los Estados Unidos?

La mejor manera es formar a estudiantes que sean servidores públicos concienzudos y honrados, que sepan cómo participar e influenciar en el proceso político. De esa manera podrán representar los mejores intereses de los ciudadanos, mientras respetan los aportes de una población cada vez más diversa.

¿Cómo mantiene viva su fe mientras trabaja en un contexto público?

Uno de mis pasajes preferidos es Proverbios 3:5, 6: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y el enderezará tus veredas”. Yo confío en Dios, pero reconozco que es muy fácil confiar en uno mismo y de esta manera enorgullecerse. Por ejemplo, si recibo buenos comentarios acerca de mis investigaciones o de mi labor docente, es fácil creer que son el resultado de mi propio esfuerzo y talento. De igual manera, cuando aparecen las críticas negativas y las cartas de rechazo de los editores, es también fácil creer que se debe a que mi investigación es pobre. ¡Por eso he aprendido a confiar en él y a mantenerme humilde!

Lo que Dios ha planeado para mí es mucho más grande y mejor de lo que yo puedo imaginar. Algunas veces, un fracaso o resbalón son necesarios porque pulen mi carácter y corrigen mi camino. Fue tan sólo recientemente que llegué a esta conclusión, pero me ha hecho sentir mayor calma en relación a mi futuro y mi carrera. Mantener la fe viva es una responsabilidad personal, pero también ayuda el tener amigos y familia que sean de apoyo y estímulo en la vida cristiana.

Jane Sabes ( Ph. D, Auburn University) dicta clases de ciencias políticas en Andrews University. Su dirección postal es: Berrien Springs, Michigan 49104; EE.UU.

El email de Michelle Chin es: Michelle.Chin@asu.edu.