Jonathan Gallagher: Diálogo con el representante adventista ante las Naciones Unidas

El Dr. Jonathan Gallagher, director asociado del Departamento de Relaciones Públicas y Libertad Religiosa en la sede mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, a su vez se desempeña como representante de la iglesia frente a la Organización de las Naciones Unidas. Su función principal es la de alertar y promover asuntos relacionados a la libertad religiosa y desarrollar programas cooperativos de interés para la iglesia y la comunidad internacional en áreas de salud, educación, ética, derechos humanos y obviamente, libertad religiosa.

Gallagher ejerce también la función de subsecretario general de la Asociación Internacional de Libertad Religiosa (IRLA en inglés), establecida en 1893, la cual disemina en el mundo los principios de libertad religiosa y derechos humanos para todas las personas y es el editor de la revista académica de la asociación, Fides et Libertas. Asimismo se desempeña como tesorero del Comité de Religión o Creencia de las Naciones Unidas, una organización no gubernamental (ONG).

Como ministro ordenado de la Iglesia Adventista trabajó por siete años en una iglesia en Inglaterra –su tierra natal–, seguidos por ocho años de administración eclesiástica. Cuenta con un doctorado en divinidad de la Universidad de St. Andrews en Escocia y es autor de siete libros y numerosos artículos. Está casado con Ana Gonçalves y tiene dos hijos adultos, Paul y Rebekah.

¿Usted siempre ha sido adventista?

No. Eso significa que en contraste con aquellos que han sido criados en la iglesia, sé cuales son otras alternativas. Las he vivido y no quisiera volver a ellas. Estoy total y completamente convencido acerca de la Iglesia Adventista, sus principios, sus valores y sus creencias.

¿Hubo alguna persona o evento en particular que influenció su decisión de convertirse en adventista?

En mis dos últimos años de escuela en Inglaterra, tuve un compañero de clases llamado Jean-Marc Michel que provenía de las islas Mauricio. Su postura en defensa del creacionismo durante las clases de ciencia realmente me impactó. En ese tiempo uno no acostumbraba confrontar a los profesores. Cuando Jean-Marc lo hizo, un profesor recurrió al sarcasmo: “En nuestra próxima clase, el Doctor Michel nos dará una conferencia sobre lo que él piensa acerca de la verdad del origen del universo y la vida, tal como los conocemos”. Jean-Marc hizo un trabajo tan brillante que el profesor ¡nunca más le pidió otra presentación similar!

Ambos tuvimos varias discusiones interesantes acerca de la Biblia. Un día me dijo, “Cuando Jesús vuelva”. Yo contesté,“¿Qué quieres decir con cuando Jesús vuelva”? Él respondió: “Tu sabes, la segunda venida, el regreso de Cristo…”. Le pregunté: “¿Donde dice eso la Biblia?”. Yo creía que conocía la Biblia porque mis padres eran evangélicos libres, y la había leído desde que era pequeño, pero nunca habíamos escuchado un sermón acerca del regreso de Jesús. Después que me mostró los textos de la Escritura, mi primer sentimiento fue de terror absoluto. Posteriormente ese sentimiento se transformó, cuando profundicé mi conocimiento y tuve la convicción de que realmente era verdad. De hecho, mi tesis doctoral trata acerca de aspectos de la segunda venida de Cristo.

¿Cuándo sintió un llamado para el ministerio?

No sentí ningún llamado en aquel entonces. Quienes me conocen ahora no pueden cree esto, pero durante mis años de adolescencia yo era extremadamente tímido e introvertido. Aún hoy no me siento cómodo hablando en público. Sin embargo luego de mi conversión como adventista, supe que Dios quería que yo predicase. Para ese entonces ya estaba comprometido en la carrera de ciencias, así que continué con eso. Fue en ese tiempo que me casé y tuve la convicción de que debía ir al colegio de Newbold, en Inglaterra, pero no con la idea de ser un pastor, sino sólo pensaba que debía saber más acerca de Dios. El llamado vino después.

¿Qué lo guió hacia la tarea de defender la libertad religiosa?

Eso se relaciona a conceptos acerca de Dios. Creo que la libertad es el principio más elevado del universo de Dios y por esa razón nuestra habilidad y derecho de adorar y creer libremente, son supremos. Si estás siendo obligado a hacer algo contra tus creencias, ésta es la mayor violación a la integridad y dignidad humanas. Es parte del marco del Gran Conflicto porque Satanás acusó a Dios de ser un tirano, un dictador, y de no conceder la libertad y derecho de elección.

La libertad religiosa se resume en justicia. Estoy convencido que Dios es justo y siempre lo será. Nosotros deberíamos tratar de serlo. Jesús dijo que vendría la persecución, pero no dijo que la disfrutaríamos o que simplemente la dejaríamos pasar aceptándola, sino que deberíamos tomar partido. De otra manera, ¿como sabrían las personas cuáles son los asuntos importantes? No habrá libertad religiosa en los tiempos finales pero por el momento la promocionamos y defendemos. Luego, cuando llegue el final, se levantará una clara polarización haciendo que la gente sepa cuales son los asuntos válidos.

¿Cuáles son algunas de sus responsabilidades como subsecretario general de la IRLA y tesorero del Comité de Religión o Creencia de las Naciones Unidas?

Hemos establecido asociaciones de libertad religiosa alrededor del mundo, filiales de IRLA. También representamos a IRLA en las Naciones Unidas. Como tesorero del Comité de Religión o Creencia de las Naciones Unidas asisto mensualmente a reuniones en Nueva York con embajadores y otros representantes de la comunidad de las ONG.

Hace dos años tuvimos la oportunidad de hablar en nombre de IRLA ante la Comisión de Derechos Humanos. Resolvimos abordar el problema de la imposición de pena de muerte por conversión, particularmente en el Islam. Dimos un discurso citando autoridades del Islam que habían manifestado abiertamente su oposición a esta práctica. El embajador de Marruecos solicitó el derecho de responder. Se levantó y dijo, “Quisiéramos agradecer a la IRLA por dejar en claro que la pena de muerte por conversión no es parte del Islam; no es parte del mensaje original del profeta y todos los países que la imponen no representan el verdadero Islam”. En ese momento uno piensa: “Nosotros podemos hacer una diferencia”.

¿Puede compartir con nosotros una experiencia que ilustre su trabajo en la ONU?

Me vienen dos a la mente. La primera involucra a una representante de la Misión Permanente Serbia frente a la ONU. Me presenté a ella y le dije: “Ustedes están proponiendo una nueva ley que es terrible”. Ella preguntó, “¿Qué ley?” a lo que dije: “Le puedo contar acerca de la misma”. Se apresuró a interrumpirme antes que pudiera seguir: “No, no, déjeme investigar hasta mañana y yo descubriré de qué se trata”. Llamó a Belgrado y obtuvo el texto de la ley. Luego trabajé a su lado mostrándole aquellas cosas que iban en contra de su propia constitución, como también contra la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU. Ella tomó nota de todo esto y lo mandó a Belgrado. La ley se detuvo.

La segunda tuvo lugar en Trinidad cuando en enero de 2005 tuvimos allí la conferencia de IRLA. Para la ocasión invitamos al primer ministro del país a hablar; él aceptó amablemente. Recibimos una llamada de cortesía pidiendo tener una breve reunión de cinco minutos con él un par de días antes del evento. Nos dispusimos alrededor de la mesa y nos presentamos. “Veo que tenemos algunos doctores en teología aquí. Por lo tanto déjenme preguntarles algo: ¿Cuál fue el rol de Dios en el tsunami?” ¡Mi tarea fue dar respuesta a esa pregunta! Él es un cristiano, por lo tanto empezamos en Apocalipsis con la batalla en el cielo. Luego volvimos a Génesis, entramos en todo el tema del Gran Conflicto de Isaías 14 y Ezequiel 28. Después de media hora la gente de su equipo se preguntaba: “¿Qué es esto? Se suponía que debía ser una reunión de cortesía de cinco minutos y aquí estamos teniendo un estudio bíblico de media hora!”.

Estas son las oportunidades disponibles, y yo pienso que debemos aprovecharlas.

¿Qué consejo daría a los jóvenes adventista acerca de cómo prepararse mejor para este tipo de trabajo?

Es bueno tener un conocimiento básico de ciencias políticas, asuntos y leyes internacionales, pero pienso que lo más importante es tener interés en las personas y preocuparse por ellas. Debemos tratar a cada uno como un ser humano, escuchar lo que tienen para decir, considerarlo. También pienso que es importante querer compartir quiénes somos, nuestra fe, principios y creencias haciéndolo en forma natural y sin agresiones.

¿Qué es lo que mantiene su pasión por la libertad religiosa?

Conocí a una chica de 15 años en uno de mis viajes a China. Descubrí que su padre es un pastor adventista que está en la prisión desde que ella tenía cinco años. Sólo lo había visto en contadas visitas a la cárcel. Le pregunté qué era lo que más quería en el mundo, y respondió: “Quiero que mi papá venga a casa”. Es ahí cuando uno comienza a experimentar el dolor que trae la violación de la libertad religiosa. Es por eso que me siento feliz de trabajar a favor de la libertad religiosa.

Bonita Joyner Shields es editora asistente de la Adventist Review, principal periódico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Las oficinas editoriales están ubicadas en Silver Spring, Maryland, EE.UU. Puede ser contactada en shieldsb@gc.adventist.org.

La dirección postal del Dr. Jonathan Gallagher es: 12509 Old Columbia Pike, Silver Spring, Maryland 20904, EE.UU.