Diez razones por las cuales decido continuar siendo adventista

Los exámenes son comunes en la vida. En la escuela determinan las calificaciones que uno tendrá. En el consultorio médico son útiles para el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad. Un examen de conducir es necesario para obtener permiso de conducir.

Pero el más importante es el Examen Final. ¿Cómo se aprueba éste? La respuesta final es siempre la gracia. Sin embargo, hay un problema. Cuando Dios otorga gracia, hace un acuerdo que involucra lo que nosotros llamamos “iglesia”. Los estudiantes de mi universidad a veces dicen: “Soy espiritual, pero no religioso”. En general significa que han tenido algún problema con la iglesia.

Sí, alguna vez la iglesia te puede enervar. Políticas internas, demasiadas reglas, legalismo o incluso asustando a la gente con historias acerca de persecuciones en el tiempo del fin. Un muchacho con ropa informal y pelo largo llegó a la iglesia para esperar a su novia. Alguien le informó: “No puedes entrar de esa manera; tendrás que esperar afuera”. El joven prometió no volver a la iglesia hasta que yo lo llamase y le pidiese disculpas.

Como pastor he tenido muchas razones para meditar acerca de la iglesia y preguntarme: “¿Por qué permanezco en la iglesia? ¿Por qué acepto enfrentar todos los problemas que encuentro dentro de la iglesia?” Estas reflexiones me llevaron a anotar 10 razones por las cuales permanezco en la iglesia; razones que pueden llevarte a una conclusión similar. Aquí están:

1. La carga no es pesada. “Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo 11:30).*

Alguien me dijo que ser adventista le resultaba pesado. Pero Jesús dice: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo 11:28 y 30). Si tu religión te parece pesada no la recibiste de Cristo. Este versículo se ha convertido en un versículo clave para mí. Me motivó a repasar mi adventismo hasta que todo pareció fácil o liviano.

Charles Swindoll cuenta la historia de un hombre que caminaba por un aeropuerto acarreando dos maletas pesadas. Otro hombre le preguntó qué hora era y él le dio la hora, el puntaje de un equipo de fútbol y el clima en Londres.

“¿Tu reloj te da toda esa información? Tengo que tener ese reloj. Te daré $100 por él”.

“No, no está a la venta”.

“Quinientos dólares”.

“No, es único. Mi padre me lo dio y yo se lo daré a mi hijo”.

“Cinco mil. Debo tener ese reloj. Tengo dinero efectivo aquí”.

“Bueno, está bien”.

El comprador, encantado, se puso el reloj y se alejó pero el primer hombre levantando las maletas le gritó: “¡No, espera, no te olvides las pilas!”

Esto es lo que les sucede a muchos nuevos cristianos. Llegan a la iglesia, aman la gracia, el descanso sabático, el cielo, el bautismo y los nuevos amigos. Luego se les cargan encima todas las leyes y reglamentos y pronto es una carga como esas maletas pesadas. Pero Jesús dice: “Mi yugo es suave y mi carga es liviana”.

2. ¡Dios no es un ladrón! “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Satanás ha estado diciendo mentiras acerca de Dios por miles de años. “Dios es un ladrón. Te engañará, te quitará todo placer. Ten cuidado le interesa robarte tu vida”. Pero Jesús dijo: “¡No soy un ladrón!”. Revisé todo mi adventismo, cada doctrina y cada dogma de la iglesia para estar seguro que no hubiese nada que diese pie a pensar que Dios es un ladrón.

3. No temas. “No tengan miedo” (Lucas 2:10).

Cuando los ángeles tuvieron la posibilidad de decir algo ¿cuales fueron sus primeras tres palabras? “No tengáis miedo”. Yo crecí con temor. Cada vez que pecaba, tenía temor que Dios tachaba mi nombre de “La lista”. Tenía temor del juicio, de los últimos días y todo eso.

Pero los ángeles dijeron: no tengan miedo. Vayan a encontrarlo en un establo. Es un bebé. No deben asustarse frente a un bebé. No deben temer por estar cerca de Dios”. Así que nuevamente tuve que revisar todo mi adventismo y librarme del temor. No más miedo de estar perdido, ni del juicio, ni del tiempo del fin.

Mientras estudiaba teología, mi hermano me mandó entradas para un juego de Chicago Bulls contra Portland Trailblazers. Yo era de Portland, sede del equipo campeón mundial. Cada vez que Chicago ganaba un punto, veinte mil personas se paraban y alentaban al equipo. Cada vez que Portland ganaba un punto, ¡dos personas se paraban y alentaban! Sobre el final del partido Chicago capturó la pelota, embocó y nos pasó por un punto, tan sólo cuatro segundos antes de terminar; veinte mil personas paradas, agitándose ¡y nosotros dos sentados! Portland pidió una pausa; al volver a la cancha Hollins realizó un tiro que entró en la canasta ¡en el instante que el reloj marcaba el final del partido! ¡Dos de nosotros parados, festejando! ¡Veinte mil sentados, en silencio total! ¡Fue un momento feliz de mi vida!

A veces da la impresión que el contrincante está por ganar. ¿Dónde está Dios? ¿Por qué no manifiesta su poder? ¿Por qué no hay millones ansiosos de escuchar acerca de Dios? Pero de alguna forma sucederá. Llegará el momento en que Dios mostrará su poder y habrá estadios llenos de personas deseosas de escuchar acerca de Dios. Yo no quiero dormir mientras ocurra. No tengo miedo.

4. ¡Buenas nuevas! “No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría” (Lucas 2:10).

Todo lo relacionado con Dios son buenas nuevas. No puede existir tanto buenas como malas nuevas y nosotros hacer un promedio para ponerle a Dios una nota promedio que dé el examen por aprobado. No, todas tienen que ser buenas nuevas.

Una vez asistimos a un casamiento justamente cuando se definía un partido entre dos equipos populares. Al subir al auto para ir hasta el lugar de la fiesta nuestros hijos prendieron la radio. Al llegar desconecté la llave. Mis muchachos comenzaron a gritar: “Papá, no apagues ahora”. Miramos a nuestro alrededor y ¡todos estaban en sus autos escuchando!

Finalmente mi esposa dijo “Dan, tenemos que ir. Vamos a llegar tarde”. Así que apagué la radio y los muchachos avanzaron arrastrándose. Cinco minutos más tarde comenzó a correr la voz: “¿Escuchaste? los locales van ganando” En cinco minutos, todos se habían enterado. ¿Por qué? Porque eran buenas noticias.

¡Quizás la razón por la cual el evangelio no se ha propagado a través de todo el mundo es porque nosotros no estamos convencido que tenemos únicamente Buenas Nuevas!

5. ¡Gran alegría! “Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría” (Lucas 2:10).

Hace poco al llegar a casa encontré a mi esposa mirando un concierto de Elton John. Nunca lo había escuchado; vi como 35.000 personas de mi edad sabían todas las letras y permanecían paradas por dos horas, cantando juntos. Me puse un poco triste, pensando: “¿Cuando ocurrirá algo así para Dios?” Nuestros cultos de alabanza tienen que estar vivos. Los cristianos tenemos que ser los que viven más plenamente porque los ángeles dijeron que nos traen buenas nuevas de gran alegría.

6. ¡Nació un Salvador! “Hoy les ha nacido… un Salvador” (Lucas 2:11).

Cuando terminemos de comprender el concepto “iglesia”, nos concentraremos totalmente en Cristo. Cada sermón, cada doctrina será resultado de que somos seguidores de Cristo. La salvación será únicamente por gracia, porque “Hoy les ha nacido… un Salvador”.

Debido a las matanzas en Ruanda en 1994, la gente comenzó a refugiarse en las iglesias. Una mañana, sorpresivamente un grupo forcejeó la entrada a una iglesia cristiana, escapando de un grupo armado. El “oficial comandante” dio la orden que todos los miembros presentes se tirasen al piso y luego caminasen hacia una imagen de Jesús colgada en la pared, la escupiesen y dijesen: “Jesús, eres inservible, no quiero tener nada que ver contigo”. El pastor caminó hacia la imagen, escupió y dijo: “Jesús, eres inservible, no quiero tener nada que ver contigo”. Algunos lo siguieron.

Finalmente una joven caminó hacia adelante, tomando la falda de su vestido, secó toda la saliva y dijo: “Jesús, tú eres la persona más importante en mi vida y yo soy la inservible”. Dándose vuelta hacia el comandante le dijo: “¡Ahora me puede fusilar!” El oficial comenzó a llorar, se sacó su gorra y la puso sobre la cabeza de la niña. Estaba conmovido al ver a alguien dispuesto a morir por Cristo. En los últimos días nuestra iglesia estará llena de fieles discípulos de Cristo.

7. Para todas las personas. “Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo” (Lucas 2:10).

En la iglesia de los últimos días no habrá murallas, ni discriminación, ni jerarquías. Crecimos cantando que Cristo ama a todos por igual sin importar algunas diferencias pero no lo practicamos así. En muchas partes del mundo aún hoy, la discriminación y el prejuicio guían nuestras decisiones, lo que es contrario a las enseñanzas bíblicas. Como adventistas hemos progresado en asuntos sociales y éticos, pero todavía tenemos un largo recorrido.

Algunas veces en sus predicaciones a audiencias de color el pastor H.M.S. Richards decía: “No habrá personas de color en el cielo”. Silencio. “¡No habrá personas de color en el cielo!” insistía. La gente comenzaba a fastidiarse. Entonces agregaba: “No habrá personas oscuras ni blancas. Sólo personas rojas, rojas en la sangre del Cordero”. Todos los muros serán derribados.

8. Libertad. “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17).

Muchos hemos crecido sin sentirnos libres. Hay quienes guardan el sábado, pagan los diezmos y ofrendas, cambian su alimentación, quitan sus joyas, pero no se sienten libres. Si tu religión no te da un sentimiento de libertad, entonces no proviene del Espíritu. Porque “donde está el Espíritu..., allí hay libertad.”

9. Tiene que tener sentido. “‘Vengan, pongamos las cosas en claro” (Isaías 1:18); “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37).

Todo lo relacionado a la Iglesia Adventista de los últimos días tiene que estar apoyado en las Escrituras, centrado en Cristo y debe tener sentido, porque es la iglesia de Dios. Solíamos decir que no se podía ir al cine pero era posible mirar películas en el salón de la escuela. No, el lugar no es el problema sino lo que la película puede hacer a tu alma. Todo lo que decimos tiene que tener sentido porque Dios nunca es arbitrario. Las personas deben saber que están haciendo una elección intencional, con sus ojos bien abiertos. Escoger es una mejora, una mayor y mejor verdad.

10. No estoy avergonzado. “A la verdad, no me avergüenzo del evangelio” (Romanos 1:16).

Como resultado de revisar mi adventismo usando esta lista, llegué a la conclusión de que puedo sentirme orgulloso. Me niego a creer cualquier cosa de la que tenga que avergonzarme.

Hace unos años realicé un funeral para una familia pudiente. Tenían todo: mansión, yate, avión, todo. Yo estaba mirando todo con algo de envidia cuando uno de los hombres de la familia se acercó y me preguntó: “¿Crees lo que dijiste hoy durante el funeral?”

“Por supuesto”.

“Yo no. Yo solía creerlo. Desearía poder creer nuevamente. Quizás si tu-viese un pastor como tú, podría volver a creer”.

Me sorprendió darme cuenta que yo había estado sentado allí deseando tener lo que él poseía y a su vez él envidiaba lo que yo tenía. Me prometí que nunca más estaría avergonzado. Estoy orgullo-so de ser un cristiano, orgulloso de ser un adventista del séptimo día. Esta iglesia tiene la mejor imagen de Dios, el mejor paquete de verdades y la religión más fiel a la Biblia que yo conozca.

Conclusión

Dick Winn escribió que si estás decepcionado con la iglesia tienes algunas opciones. Puedes permanecer en ella como anestesiado, manteniendo las apariencias. Puedes desaparecer por la puerta de atrás. Puedes mostrar tu enojo y salir por la puerta de adelante. Puedes creer “a la carta”, eligiendo tus creencias. No necesitas tirar todo simplemente porque tienes problemas con algunas partes. ¡Guarda lo que funcione para ti!

Pero también puedes permanecer y trabajar para que las cosas sean mejores. Esto es lo que yo elegí. He pasado por dudas teológicas. Algunos de mis amigos han dejado el ministerio e incluso la iglesia y yo también tuve mis dudas pero finalmente decidí: me quedo. Si tú y yo nos vamos, el resto de las personas tendrá el poder de decisión respecto a la iglesia. Si te vas, no tienes voto. Por ello decidí permanecer. Mientras yo tenga el púlpito o tú una tarea en la iglesia, podemos opinar y podemos trabajar para convertir la Iglesia Adventista en lo que debería ser. ¡Así que quédate!

Decide hoy que nada puede alejarte: ni la hipocresía, ni la política, nada. Quédate. Ama a la iglesia porque Jesús ama a la iglesia y murió por ella.

* Todas las citas bíblicas corresponden a la Nueva Versión Internacional.

Dan Smith es pastor principal de la iglesia de la Universidad de La Sierra en Riverside, California, EE.UU. Su dirección de email: dsmith@lasierra.edu.