Jordi Baget: Diálogo con un pintor adventista de España

Nacido en una familia adventista, Jordi Baget se interesó desde muy niño por la pintura. Cuando tenía doce años sus padres lo animaron a que se inscribiese en una escuela de arte. Sus excelentes notas le permitieron ser aceptado en la prestigiosa Escuela de Bellas Artes “San Jorge” de Barcelona. Para perfeccionarse en las dificultades del retrato, asistió más tarde al Real Círculo de Arte de Barcelona.

Criarse en una ciudad donde prolifera el arte, facilitó al pintor en ciernes la visita frecuente de los numerosos museos y exposiciones, que dejaron en él un profundo impacto y consolidaron su pasión por la pintura. A lo largo de una dilatada carrera, los dones artísticos de Baget han sido ampliamente reconocidos. En 1982 fue galardonado con el Premio Nacional de Pintura de España. Numerosos centros de Europa han expuesto su trabajo, tanto en exposiciones individuales como colectivas.

Jordi Baget es miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Urgell, Barcelona, donde toca el órgano con frecuencia en servicios de culto.

Cómo te convertiste en pintor profesional?

Aunque mis padres me animaron a dibujar y pintar desde muy pequeño, creo que nunca se imaginaron que la pintura iba a convertirse en la vocación de mi vida. Como me interesaban todas las artes, me inscribieron también en una escuela de música. Más tarde me consiguieron trabajo en un taller de tallado de madera para muebles de estilo. El trabajo era muy difícil, pero creativo. Me dio un sentido muy claro de los volúmenes, relieves y formas. Pero yo prefería pintar. Al principio, y hasta que pude dedicarme a tiempo completo, tuve que aceptar muchos encargos de carácter comercial. No siempre me gustaba la tarea, pero me permitió salir adelante.

En tu caso, ¿el artista “nace” o “se hace”?

Las dos cosas. Pero sólo el trabajo duro y persistente lleva al éxito, en cualquier actividad.

¿Tienes alguna preferencia por ciertos temas o motivos?

Me atraen especialmente las escenas con muchas figuras en movimiento, como los mercados, los puertos, las playas con pescadores, las escenas urbanas, o los niños jugando. Principalmente por las dificultades adicionales que esas escenas plantean desde el punto de vista técnico. Obviamente, es más fácil pintar paisajes apacibles, sin movimiento. Me gusta pintar las dos cosas, pero me atraen más los desafíos técnicos que plantea el movimiento.

Pero también pintas naturalezas muertas . . .

Es cierto. Hasta tengo preferencia por este tipo de cuadros. Creo que pintando este tipo de cuadros es cuando más he aprendido. Ante una composición tal puedo observar a fondo el juego de luces y sombras, así como el valor artístico de los volúmenes, texturas y formas. Esta concentración intensa me ha ayudado mucho a compenetrarme de lleno en mis temas.

Dónde sueles pintar?

Mayormente en mi taller, pero he pintado mucho al aire libre. Cuando se pinta del natural, la luz cambia constantemente. Hay que observar bien y trabajar rápido. Hoy prefiero sacar fotos y trabajar después en mi estudio, a mi propio ritmo, usando las fotos como meras referencias. Pero sólo puedo pintar así porque llevo muchas horas de trabajo al aire libre.

¿Qué puedes decir acerca de tus técnicas preferidas?

Hoy mis técnicas son muy eclécticas y personales. Para mis obras figurativas pinto al óleo o con pinturas acrílicas que preparo yo mismo a partir de materiales básicos. (Siempre he evitado la acuarela porque me parece ¡demasiado difícil!) Pero para mis proyectos abstractos utilizo, además de oleos y acrílicos, muy diversos componentes tales como madera, cemento, diferentes tipos de arena y tierra e incluso materiales sintéticos. Esto me permite explorar otros conceptos creativos sobre efectos y texturas, que manejo según la inspiración del momento, el tema escogido y mi propio estado de ánimo. Actualmente estoy muy involucrado en este tipo de búsqueda de nuevos medios de expresión estética de lo abstracto.

Al recorrer tu carrera, ¿ puedes identificar algunos períodos específicos?

A mí mismo me sorprende lo consistente que ha sido mi trayectoria. Sin embargo, en torno al año 2000 empecé a explorar nuevas formas de expresión abstracta. Se puede decir que “el Baget clásico” es más figurativo, mientras que “el Baget tardío” es más impresionista, más abstracto y más libre.

Qué te produce mayores satisfacciones en tu trabajo?

Yo disfruto con la sensación de libertad que experimento ante el lienzo, al sentir que estoy creando algo nuevo. Con mi debido respeto a la enorme distancia entre nosotros, creo que entiendo lo que significa el texto del relato de la creación que dice que “Dios contempló lo que había hecho, y vió que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31). No hay alegría mayor que la satisfacción personal de haber completado una obra con éxito.

Cuando decido crear algo, no em-piezo con una idea muy concreta en mente. Me pongo ante el lienzo plenamente abierto a la inspiración. Luego trabajo, trabajo y trabajo siguiendo mi intuición. No suelo dejar un cuadro hasta advertir que me gusta y me siento satisfecho.

Hay cuadros que prefieres a otros?

Sí, tengo en casa dos cuadros que no pienso vender nunca: una naturaleza muerta con cebollas y un paisaje urbano de Budapest. Esos cuadros son, por ahora, los que más me satisfacen aunque mis familiares, clientes y amigos, suelen preferir otros.

Quisieras compartir con nosotros alguna anécdota personal?

Mi sentido artístico hace que no me guste repetir nunca el mismo motivo porque eso me trae a la mente conexiones desagradables con el aspecto comercial del arte. En una de mis exposiciones de más éxito en Barcelona, un señor dijo que quería comprarme uno de mis cuadros, pero se fue sin hacerlo. Poco después vino otra persona y lo compró. Al día siguiente, el primer cliente volvió para comprarme el cuadro, pero como ya estaba vendido se quedó muy decepcionado y se disgustó. “Por favor,” me rogó, “pínteme otro cuadro ¡exactamente como aquel!” Yo acepté pintarle algo similar, pero no exactamente como el primero. El cliente resultó ser el conocido escritor español Manuel Vázquez Montalbán.

Qué es lo que más te frustra en tu trabajo?

Me fastidia no conseguir plasmar lo que quiero en el cuadro. Por eso no me gusta pintar cosas por encargo. Por esta misma razón he evitado al máximo pintar retratos. No sólo porque el cliente rara vez queda satisfecho del resultado, sino porque eso comporta una restricción de mi libertad.

Qué haces cuando no te gusta como te queda un cuadro?

Borro lo que sea y vuelvo a empezar. Yo tengo bastante paciencia y aguante. Esas cualidades son muy importantes para un pintor. Rara vez me doy por vencido.

Tú también eres músico. Te he visto tocando el órgano en la iglesia.

Desde mi infancia me ha gustado la música. Estudié piano y composición en el conservatorio con muy buenos profesores. A menudo soy el organista en la Iglesia Adventista Central de Barcelona. Pero sólo soy un aficionado, que toca para ayudar en la iglesia. Lo que más me gusta es componer música para coro y piano, con ayuda de mi computadora.

El hecho de ser un cristiano comprometido, ¿ha afectado tu vida artística?

Ser creyente es de gran ayuda para un artista. Dios nos motiva e inspira para trabajar mejor. Me bauticé en la Iglesia Adventista del Séptimo Día cuando tenía 17 años, y considero un gran privilegio el ser cristiano y creer en la Biblia. Mirando a mi entorno veo a Dios como un artista extraordinario, infinitamente creativo. Cuando pienso que nos ha creado a su imagen, me lleno de asombro y gratitud. Cada día aprendo de Dios, y aunque me siento muy pequeño en su presencia, disfruto creando con los recursos que él me da.

Qué consejo darías a un joven interesado en hacerse pintor profesional?

Trabaja duro. Aprende bien las técnicas. Observa mucho. Estudia las obras maestras, sin olvidar que los mejores maestros son la naturaleza y la vida. Pídele a Dios que dirija tu vida y que te haga feliz a su servicio.

Roberto Badenas es director de Educación y representante de Diálogo en la División Euroafricana. Su dirección de email: roberto.badenas@euroafrica.org.

Dirección de email de Jordi Baget: jordibaget@gmail.com.