Birgit Philipsen: Diálogo con la primera mujer vicepresidenta regional de ADRA

Si hay alguien que puede hacer una descripción de lo que la Agencia de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) hace, así como compartir la pasión y propósito de su llamado a servir a la humanidad, esa persona es Birgit Philipsen. Nativa de Dinamarca, es la primera vicepresidenta de ADRA a la vez que directora de la Oficina Regional de África en Nairobi, Kenya. Desde allí supervisa el accionar de ADRA en 35 países.

Philipsen no es nueva en la organización. Luego de asistir al colegio superior en Collonges, Francia, enseñó en una escuela secundaria en Noruega por un corto período. El llamado de ADRA era imposible de ignorar y en 1991 Philipsen se unió al personal de ADRA Dinamarca como secretaria. Durante este tiempo aprendió mucho sobre programas de desarrollo: desde finanzas a logística. En el 2000, se convirtió en la directora de ADRA Dinamarca, y fue asignada a su puesto actual en el 2006.

A pesar de que más del 70% del tiempo lo pasa en agotadores viajes a través del África, Philipsen disfruta de su trabajo y está muy bien capacitada para desempeñarlo. Además de su pasión y experiencia, los estudios de posgrado en desarrollo realizados a través de un programa de la Universidad Andrews, han dado sus frutos. Philipsen escribió su tesis de Maestría acerca de los trastornos de estrés post-traumático en los trabajadores humanitarios. Su investigación mostró que estas personas dedicadas al desarrollo y la asistencia, al igual que los soldados, están expuestos a altos niveles de estrés y trauma por la misma naturaleza de su trabajo en regiones afectadas por la guerra y la pobreza. En muchos casos, se enfrentan a riesgos de violaciones, ataques y robos. Algunos sufren de estrés porque no tienen ningún propósito claro o descripción del trabajo acerca de lo que deben realizar. También descubrió que al tener buen entrenamiento previo enfrentan mejor dichos riesgos y les posibilita volver a la “vida normal”.

Philipsen es madre de tres hijas y es políglota; creció hablando feroés y además habla danés, noruego, inglés, francés, alemán, y “un poquito de créole”. Actualmente está aprendiendo swahili.

¿Cuando comenzó su interés por el trabajo humanitario?

En el colegio secundario en Noruega cuando tenía 18 años. Vi una película acerca de misioneros y de repente sentí que Dios me estaba llamando a ir al África. A pesar de mis planes de dedicarme a la enseñanza en Noruega, tuve claras respuestas a mis oraciones y a los 19 años fui como estudiante misionera a Sierra Leona en África, donde permanecí un año. Luego de casarme y trabajar para ADRA en Dinamarca, con mi familia nos mudamos a África en el 2006.

¿Tiene oportunidad de compartir su fe en su trabajo?

Sí, casi todos los días. Trabajar con donantes provee contactos con gente de gobierno y embajadas, personas educadas y en altos puestos. He encontrado muchas oportunidades de hablar acerca de lo que ADRA y la Iglesia Adventista están haciendo. Siempre he hecho hincapié en explicar que ADRA es una agencia de la iglesia. Frecuentemente las personas dicen no conocer mucho acerca de la Iglesia Adventista, y esto desencadena buenas conversaciones.

Cuando llegan evaluadores y periodistas para observar los proyectos, se convierten en algunos de nuestros mejores portavoces porque al ver nuestros programas y la forma de trabajo, se van impresionados.

Hay muchas agencias de desarrollo y asistencia en África. ¿Qué es lo que hace a ADRA especial?

Nuestra conexión con la iglesia. He trabajado mucho en el mundo de los donantes, especialmente en Dinamarca. Tuvimos unas cuantas evaluaciones y visitas de consultores del gobierno y compañías, y una cosa que escuché muchas veces fue lo maravillados que estaban con el compromiso que veían. Somos una organización basada en la fe. El trabajo de ADRA no es simplemente un empleo, es un llamado y un compromiso, y se palpa inclusive entre personas de otra fe que trabajan para nosotros.

¿De qué manera ve usted que ADRA apoya la misión de la Iglesia Adventista?

Talvez la más importante es al estimular a los adventistas a buscar personas de su entorno que están en necesidad. Frecuentemente los miembros de iglesia, especialmente los jóvenes, tienen dificultad de identificarse con la iglesia. Los jóvenes no siempre disfrutan de mucha teología, pero en ADRA ven un desafío, una identidad; ven una iglesia en servicio.

Como iglesia tenemos tendencia a querer que la gente venga hacia nosotros; los invitamos a reuniones a las que pensamos que deberían acudir. ADRA es lo opuesto; va donde está la gente tratando de ayudar a quienes están en necesidad.

Estoy contenta que tenemos instituciones adventistas que nos proveen personal entrenado para asegurar la calidad del trabajo de ADRA. Esa debe ser una de las razones por las que ADRA tiene tanto éxito en algunos lugares en que otras organizaciones no lo tienen: contamos con personas comprometidas que han estado en instituciones educativas y de entrenamiento de nuestra iglesia; tienen sentido de misión y se convierten en trabajadores eficientes.

¿Qué cosas de ADRA pueden ser desconocidas por el público en general?

Todos sabemos que la iglesia tiene instituciones educativas alrededor del mundo, pero ¿cuántos sabemos que ADRA ayuda a las personas que no son capaces de asistir a estas instituciones? Llevamos a cabo programas de alfabetización para adultos. Estamos involucrados en educación para las mujeres, educación para promover la salud, información acerca del virus de HIV, entre otras cosas. Construimos aulas y proveemos entrenamiento necesario para los/as maestros/as. Ayudamos a las instituciones de salud con el equipamiento necesario.

Hacia el final de mi trabajo con ADRA Dinamarca nos dimos cuenta que en África es importante ayudar a las comunidades a desarrollar su capacidad de resolver sus problemas. Trabajamos no solo en procura de darles educación en la comunidad sino también combinarla con la salud y la seguridad alimentaria para poder alcanzar el objetivo mayor: desarrollo de la comunidad. En Ruanda, por ejemplo, tuvimos miles de personas asistiendo a programas funcionales de educación para adultos, enseñándoles no solo a leer y escribir, sino también habilidades para la vida. Cuando se combinan estos elementos, la gente aprende más eficazmente.

En Uganda hemos invertido mucho en entrenamiento de maestros. Eso incluye no solo impartir habilidades profesionales en el manejo del aula sino también proveer la motivación para que permanezcan en escuelas rurales. Hemos dado a estos/as maestros/as una vivienda y les hemos enseñado como cuidarlas. Hemos entrenado asociaciones de padres y maestros para que puedan seguir administrando la escuela después de nuestra partida. Gracias a esto construimos 110 escuelas, entrenamos a 5.500 maestros/as, y establecimos 80 asociaciones de padres y maestros.

¿Qué es lo que le da la mayor satisfacción en su trabajo?

El trabajar con gente y ver como el trabajo produce cambios positivos en sus vidas.

Las decepciones y frustraciones también acompañan. ¿Cómo maneja usted estos desafíos?

Primero, yo sé que nunca estoy sola. Dios siempre está ahí. Muchas veces me he enfrentado a situaciones desafiantes en las cuales simplemente podía decir “Señor, ahora tienes que ayudarme”. Él nunca me ha decepcionado. Ese es uno de los secretos para poder resistir aunque el trabajo sea demandante y estés constantemente en situaciones en las cuales realmente no sabes qué hacer.

Segundo, mantener las cosas en equilibrio, inclusive cuando son caóticas, hago hincapié en no transigir con el sábado. Tiene que haber una perspectiva de equilibrio entre el trabajo y la adoración, el trabajo y la familia. Para ser honesto, no es fácil. Cuando mis hijas eran pequeñas, era difícil mantener el equilibrio entre el trabajo que tanto me gustaba y dar cuidado amoroso a mi querida familia. Sin embargo, tener un trabajo demandante puede ser enriquecedor para la vida familiar ya que hay tanto para compartir, entre historias y fotos.

Tercero, aprender de otros. Alrededor siempre hay personas que saben como divertirse inclusive cuando las cosas se ponen difíciles. Hay tanto que uno puede aprender de otros. Y además estás haciendo un trabajo que Dios quiere que hagas.

Si los lectores están interesados en servir para ADRA, ¿cómo pueden involucrarse?

No crean que hay un solo tipo de educación que capacita para colaborar con ADRA ya que se necesitan personas con una variedad de trasfondos educativos. Muy seguido, las mejores personas que tenemos son aquellas que en su carrera de grado obtuvieron un título en un área que era de su interés en ese momento, pero luego hicieron un posgrado en desarrollo. Eso da una aproximación amplia en materia de educación y habilidades particulares.

¿Cómo se logra trabajar para ADRA? Traten de servir como voluntarios por unos meses o un año y luego sabrán lo que es trabajar para ADRA a nivel de campo de acción. También podrán conocer cuál es el ámbito en que realmente desean colaborar.

Kimberly Luste Maran es editora asistente de Adventist Review y Adventist World (www.adventistreview.org y www.adventistworld.org).

La dirección de email de Birgit Philipsen es: birgit@adra-africa.org.

Para conocer oportunidades de trabajo en ADRA visite: http://jobs-adra.icims.com/adra_jobs/jobs/candidate/intro.jsp