Fifaia Matainaho y Teatulohi Matainaho: Diálogo con hermanos mellizos y líderes adventistas en Papúa Nueva Guinea

Fifaia y Lohi son mellizos que nacieron en las islas Mortlock de Papúa Nueva Guinea (PNG), crecieron en medio de la belleza –el balanceo de las palmeras, las interminables ondas del mar azotando las plateadas arenas de las playas, la emoción de adentrarse en olas de marea baja para atrapar peces, y toda la diversión que surge con la vida simple y tranquila de una aldea a la orilla del mar. Su familia, así como el resto de la aldea –una población de 450 personas– eran adoradores de sus antepasados, y sabían muy poco o nada acerca del cristianismo. Su educación formal comenzó en la escuela primaria de la aldea. Luego de terminar la escuela secundaria en Bougainville, los mellizos fueron a la parte continental –un viaje de una noche en barco– para comenzar su educación universitaria: Fifaia se matriculó en una universidad tecnológica mientras que Lohi se inscribió en la de Medicina. Actualmente, ambos hermanos tienen títulos doctorales y se han sumergido en el trabajo educacional y de desarrollo de su país.

El Dr. Fifaia Matainaho actualmente está sirviendo como director de Desarrollo en la Universidad Adventista del Pacífico y como consultor en Ingeniería Ambiental y Química para muchas organizaciones gubernamentales y profesionales. El Dr. Lohi Matainaho es el director del departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la universidad estatal. En el presente, es el único adventista con un cargo designado en una universidad pública en PNG. Su área es la investigación de nuevas medicinas derivadas de recursos marinos y forestales.

Fifaia, su amor por la lectura lo llevó a la fe adventista, pero cómo sucedió eso?

Fifaia: Una vez visité a un compañero de la Universidad que hablaba mi idioma. En su habitación vi un libro con un título interesante, El camino a Cristo. Mi pasión por leer me llevó a pedírselo prestado. Esa noche me senté y leí el libro hasta el final. Estaba maravillado por el estilo de escritura y el contenido. Me absorbió completamente. Aproximadamente una semana después, visité de nuevo a este compañero, y esa vez me prestó El gran conflicto. Me impresionó la narrativa fluida de la historia y el retrato detallado del origen del pecado y su final trascendental. Pronto descubrí que ambos libros habían sido escritos por la misma persona, una mujer con gran lucidez mental. Quedé profundamente conmovido por lo que había leído.

Mi interés en los libros de Elena White comenzó a crecer por lo que mi amigo me puso en contacto con la Iglesia Adventista, en donde podría obtener más de estos libros. Aunque otros compañeros me dijeron que esta autora era rara y que los adventistas tenían creencias extrañas, personalmente quería saber más. Usé todo mi dinero para comprar libros, tales como Educación y El discurso maestro de Jesucristo. Su manera de escribir cautivó mi atención.

Mientras leía El gran conflicto, dos temas me interesaron profundamente: el santuario y el sábado. Profundicé en esos asuntos y compré más libros. Leí a George Vandeman y Morris Venden y llegué a entender la justificación por la fe. Hice los arreglos para conseguir las revistas Signs, The Record y otras y poco tiempo después estaba guardando el sábado.

Ninguno de sus parientes pertenecían a una religión formal. ¿Qué reacción tuvieron?

Fifaia: cuando fui a visitar a mi familia a fines de 1976, me encontré con mi mellizo Lohi, y un primo, que también estaban yendo a casa para las vacaciones. Mientras esperábamos el barco en Bougainville, les expliqué a los dos que estaba yendo a la iglesia los sábados, y los animé a que fueran conmigo. Ellos solamente sabían acerca de la adoración ancestral, pero estuvieron de acuerdo en acompañarme.

Al llegar a nuestra aldea, le conté a mi familia y a otros acerca de Jesús y del sábado. Los isleños no tenían ninguna religión con la cual comparar, y simplemente aceptaron la fe adventista. Ninguno de los tres siquiera éramos todavía adventistas, pero reunimos a todos bajo las palmeras para adorar y cantar los cantos religiosos que yo había aprendido en la iglesia. Ellos siguieron adorando de esa manera bajo las palmeras por muchos años. Hace aproximadamente ocho años finalmente se construyó un templo en mi isla.

¿Cómo llegó a la decisión de unirse a la iglesia adventista?

Fifaia: luego de leer bastante literatura de Elena White, busqué una iglesia. El pastor local me visitó y quedó impresionado con mi colección de libros generales y adventistas. Cuando me preguntó si quería ser bautizado, le dije: “si así es como ustedes hacen, claro que sí”. Eso fue todo. Simplemente entré a la iglesia.

Cuéntenos acerca de los desafíos posteriores en su carrera.

Fifaia: En varias ocasiones nos asignaron trabajos prácticos (geología, hidrología, etc.) en sábado, pero yo no fui. Como resultado, perdí notas y tenía que confiar en que me fuera bien en los exámenes. En una de las clases, el trabajo era un componente principal. Toda la clase tenía que ir junto al profesor a determinar la velocidad de un arroyo por medio de medidas de corriente. Yo no fui porque era en sábado. El profesor me dijo: “Lo lamento, no te puedo ayudar. Deberás arreglártelas solo para saber hacerlo”. Tuve que estudiar todos los manuales técnicos para entender por mí mismo, cómo operar los instrumentos. Pero las medidas de arroyos no pueden ser hechas solo. Uno de los empleados del departamento técnico vio mi dificultad. Él había ido alguna vez a una iglesia adventista, así que me ofreció llevarme hasta un arroyo un viernes de tarde, así podía recolectar los datos. Un estudiante adventista de la universidad también me ayudó a manejar el equipo y a registrar los datos. Recibí una nota de aprobación para ese curso. Dios se preocupa por los suyos cuando le son fieles.

¿Ha impactado negativamente la observancia del sábado en su carrera profesional?

Fifaia: Cada vez que empezaba un nuevo trabajo, la primera cosa que hacía era notificar a mi supervisor acerca de mi fe y que por lo tanto no trabajaría en sábado. Si se hacían esfuerzos para forzarme yo saldría a conseguirme otro trabajo. Siempre he sido franco desde el principio. Mi salario era más bajo, pero eso no me molestaba.

Cuando participo en congresos profesionales, les digo a mis colegas que no podré asistir a reuniones en sábado. Entienden mi posición, y a menudo hablan con los organizadores para pedirles que hagan cambios en el cronograma.

¿Qué consejo le daría a los estudiantes adventistas si sienten que su fe se ve atacada y disminuye en el transcurso de sus estudios?

Fifaia: ¡Involúcrense! Yo estaba extremadamente involucrado en las reuniones de iglesia y actividades de testificación. Asistía a estudios bíblicos con compañeros adventistas y era activo en la asociación de estudiantes adventistas en la universidad. Encontré gozo –real gozo– en aquellas actividades.

A veces me atrasaba en mi propio trabajo académico a fin de participar en programas de testificación o estudios bíblicos de la iglesia porque sentía que debía aprovechar esa oportunidad especial. Di estudios bíblicos en la iglesia o en mi hogar, y ayudé a otros a tomar una decisión. Pero los estudios académicos también son importantes y no deberían ser descuidados.

Diría que hagan un hábito de lectura de la Biblia, que recurran a sus páginas cuando tienen algún problema. Cuando me estaba preparando para defender mi tesis doctoral en la Universidad de Vanderbilt, en los Estados Unidos, pasé mucho tiempo leyendo la Biblia y recibí gran consuelo, fuerzas y paz interior. Estaba confiado de que aún si sucedía algo distinto a lo que quería, Dios estaría en control.

¿Cuál fue su experiencia respecto a buscar una compañera para la vida y qué consejo tiene en esa área?

Fifaia: Sé cauto, no te precipites en una relación. Observa antes de entrar en algo demasiado serio. Al visitar la universidad en Port Moresby, la capital del país, conocí a una joven muy activa en la Iglesia Metodista y la Asociación de Universitarios Cristianos. Nos hicimos amigos y nos escribimos cartas y compartí mi fe con ella, sin forzarla. Al comienzo escribí acerca de las creencias cristianas básicas y fundamentales. Más tarde expliqué los puntos específicos de lo que creemos. Cuando volvimos a encontramos le dije claramente que era adventista y estaba preocupado acerca de si debíamos o no entablar una relación más seria. No quería entrar en algo más serio sin consultarla. Me dijo que gracias a lo que le había estado escribiendo acerca de mi fe, estaba preparada para ser adventista. Coincidentemente, sus tías eran adventistas, así que ella estaba abierta y deseosa de aprender más. Eso llevó a los estudios bíblicos que tanto me gusta dar. Estudiamos juntos la Biblia y luego fui a decirle al pastor, “Creo que ella está lista para el bautismo”. Después de un tiempo nos casamos.

Mi consejo es: sean abiertos hacia otros. Si quieren profundizar la relación, busquen la ventana de oportunidad para compartir sus creencias. Sean firmes en sus creencias y reafírmense con respecto a la fe.

El año pasado usted renunció a su cargo de director del departamento de Ingeniería Civil en la Universidad de Tecnología de PNG. ¿Por qué?

Fifaia: A mediados de 2006 le dije a mi esposa que me gustaría trabajar para la iglesia, así me puse en contacto con el presidente de la División del Pacífico Sur. Mientras tanto, el vicerrector de la Universidad Adventista del Pacífico (PAU) contactó a mi esposa quien tiene una maestría y estaba trabajando como gerente de una gran empresa. La universidad estaba interesada en que ella fuera la administradora. En la PAU yo también podía ser útil debido a mis antecedentes en administración universitaria. Mi esposa se convirtió en administradora y yo tomé una licencia de un año de la Universidad de Tecnología y me desempeñé como consultor. Un tiempo después renuncié a mi cargo anterior y ahora soy el director de Desarrollo y me encargo del plan estratégico allí en la Universidad Adventista.

¿Por qué está trabajando en Papúa Nueva Guinea cuando podría ganar mucho más en Australia, Europa o Norteamérica?

Fifaia: Tyco International, una de las compañías de ingeniería más grandes, me hizo un ofrecimiento de trabajar en cualquier lugar en Canadá o los Estados Unidos. Pero soy el único nativo de PNG con un Doctorado en Ingeniería Ambiental y siento que debo ayudar a mi gente y mi país. Además de mi cargo actual en la Universidad Adventista, también estoy sirviendo como consultor en varias organizaciones de PNG, incluyendo el gobierno. Dirijo varias comisiones técnicas y estoy involucrado en asuntos ambientales. Estas tareas me dan satisfacción y realización. Al final de cuentas, la vida no debe ser definida solamente en términos monetarios.

Muchas gracias, Fifaia. Déjeme hacerle algunas preguntase a su hermano. Por favor Lohi, háblenos acerca de su conversión.

Lohi: Mi hermano ya contó que durante una vacación de mis estudios él no solamente me contó acerca del sábado sino también su relación con el concepto de la creación. El concepto de un Creador enseguida tuvo sentido para mí.

Como verá, los ancianos de nuestra aldea nos contaron acerca de personas grandes con grandes pies que habían estado hacía mucho tiempo y crearon el atolón donde vivíamos. Luego se fueron y nadie los había visto desde aquel entonces. Cuando Fifaia me contó acerca del sábado, todo cobró sentido. Había un Creador y el sábado era la culminación de la creación. Él fue quien creó nuestras islas. Estábamos tan entusiasmados que se lo contamos a todos nuestros parientes cuando llegamos a casa.

Cuando volví a la universidad conseguí una Biblia, la abrí y leí lo primero que vi. Era Mateo 6:6. ¡No lo podía creer! De repente recordé que había leído aquellas mismas palabras en un libro en casa, cuando tenía unos 10 o 12 años. Nunca había escuchado acerca de una Biblia y no sabía lo que era ese libro en aquel entonces. Abrí el libro y leí: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

No teníamos una puerta o un aposento en nuestra morada de palmeras y paja, y yo no sabía lo que significaba orar, pero inmediatamente sentí que debía hacer algo. Me paré y cerré la abertura de nuestra casa y luego me senté adentro y esperé. No sabía cómo orar, pero sentí que debía esperar adentro. En mi espera sentí algo, pero no sabía qué o quién era. Hasta ese día, nunca había abierto la Biblia. En ese momento cuando leí una vez más ese mismo texto, me convencí de que Dios me estaba hablando y que ya lo había hecho cuando era un niño. Me estimuló a seguir leyendo la Biblia, y a tomar finalmente la decisión por él.

Háblenos acerca de su trabajo en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud. ¿Cómo encuentra la forma de expresar su fe?

Lohi: Enseño las ciencias médicas básicas, pero la mayoría de mi tiempo lo uso para investigar, explorando nuevos medicamentos derivados de recursos marinos y forestales, y traduciendo las moléculas de los lechos de las selvas y el océano a medicamentos para los lechos de los enfermos. Por ejemplo, nos sumergimos y recolectamos esponjas marinas o juntamos otros especímenes botánicos para desarrollarlos como componentes terapéuticos para el tratamiento del HIV/SIDA, tuberculosis, malaria, cáncer y diabetes. También estudio las propiedades bioquímicas y farmacológicas del veneno de las serpientes para tener mejores resultados en caso de una picadura de serpiente. También estoy involucrado con el desarrollo de políticas para la medicina tradicional.

El enfoque en la biodiversidad para la salud ha añadido un enorme interés en la conservación de los recursos y ha resaltado la necesidad de articular claramente los asuntos globales y comunitarios asociados con el uso y administración del ambiente, incluyendo el impacto del cambio climático.

Parte de nuestra investigación es financiada por el Instituto Nacional de Salud, el Instituto Nacional de Cáncer (ambos de EE. UU.) y la Organización Mundial de la Salud, y yo estoy involucrado en proyectos de investigación farmacológica multinacional. Estoy particularmente preocupado por entender el ambiente y los beneficios ofrecidos por la biodiversidad, sin producir deterioro en el proceso. Yo creo que la mayordomía del medio ambiente nos fue confiada por el Creador.

Para apoyar la educación adventista, estoy sirviendo en el Consejo Universitario de la Universidad Adventista del Pacífico. También soy muy activo en mi iglesia local. Recientemente he estado escribiendo acerca del tema de la creación, y cómo los principios de éxito son ilustrados por los días de la creación. Pero me gustaría encontrar alguna manera de estar aún más involucrado en la educación adventista.

Lisa M. Beardsley (Ph.D., Universidad de Hawaii) es la Editora Jefa de Diálogo y Directora Asociada de Educación para la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Su e-mail: BeardsleyL@gc.adventist.org.

Fifaia T. Matainaho, Ph.D. (Universidad de Vanderbilt, EE. UU.): fifaia@pau.ac.pg.

Teatulohi K. Matainaho, Ph.D. (Universidad de Queensland, Brisbane, Australia): Lohi.Matainaho@upng.ac.pg.