Mi arroyo Querit

“Pasados algunos días, se secó el arroyo” (1 Reyes 17:7).

Así como Elías, yo tenía mi arroyo Querit –todo mío.

Había pasado una porción significativa de mi vida en el Southeast Asia Union College (SAUC) en Singapur. Aunque se trataba de una institución pequeña, tuvo un impacto profundo en mi vida cuando joven. Llegué a sus portales como estudiante en 1968. Por primera vez podía saborear y beber profundamente de las fuentes de la educación adventista. Así como el arroyo Querit, nutrió mi alma, cultivó mi pensamiento y transformó mi ser, definiendo para mí el llamado que el Señor me había hecho mientras era una jovencita y asistía a nuestra iglesia en Penang, Malasia.

Con gran gozo me gradué al final de 1971 junto con mi novio. Luego volvimos a nuestra casa y nos casamos. Para nuestra luna de miel volamos a Kuching, en la isla de Borneo –y allí saboreamos por primera vez el servicio misionero en la escuela de Sunny Hill. El SAUC nos había preparado bien e hicimos lo mejor posible. Siete años después recibimos un llamado para volver a Singapur. Estábamos emocionados con la oportunidad de servir como profesores en nuestra alma mater. Pero antes pasamos un año y medio en las Filipinas, donde concluimos nuestras maestrías. Al volver a SAUC en 1980, la institución estaba lidiando con asuntos de reconocimiento para que nuestros graduados pudieran tener un título que también les abriera las puertas laborales fuera de la iglesia.

Un nuevo camino se abrió cuando aunamos nuestros esfuerzos en trabajar hacia un acuerdo de afiliación con Walla Walla College en los Estados Unidos. Luego de muchos trámites y visitas de intercambio, esta afiliación fue firmada y sellada en 1984, conduciendo a una mayor seguridad para todos. La relación académica con Walla Walla incrementó gradualmente la matrícula al intensificarse los esfuerzos de reclutamiento de nuevos alumnos. A mediados de la década de 1990, logramos un pico máximo de 201 estudiantes; un aumento del 43 por ciento respecto a 1980.

Sin embargo, como el entorno educativo en Singapur evolucionó y se tornó muy competitivo el número de alumnos pronto se estancó. La ubicación de la institución en un país con un alto costo de vida significaba que los jóvenes de países vecinos como Laos, Vietnam y Camboya no podían ser atendidos. Además, la situación política se complicó y era casi imposible que los jóvenes de estos tres países obtuvieran visas para estudiar en Singapur.

Una institución pequeña tiene mu-chas amenazas y desafíos, pero teníamos confianza así como Elías junto al arroyo Querit. No fue la más cómoda de las situaciones, ni el más próspero de los tiempos, pero teníamos una misión que cumplir. Vimos como el Señor guiaba a los alumnos hacia la institución. Los milagros a lo largo del camino nos aseguraban su providencia y cuidado constante. Como personal docente, trabajábamos duro y disfrutábamos del fruto de nuestra labor. Cada año la graduación era el momento cúlmine, cuando desafiábamos a nuestros graduandos –quienes habían estado con nosotros por cuatro o cinco años– a salir y hacer una diferencia dondequiera que estuvieran.

El arroyo puede secarse…

Entonces, abruptamente, el arroyo se secó. La fecha está grabada en nuestras memorias; no será nunca olvidada porque sucedió de manera dramática justo el día del cumpleaños de mi esposo –el 4 de marzo de 1996. Habíamos escuchado que el gobierno estaba comprando terrenos a lo largo del camino donde se encontraba el colegio, y un amigo se acercó al Registro de Bienes Raíces para conseguir más detalles. Al mirar el mapa, se dio cuenta que el terreno del colegio estaba siendo expropiado. Qué “regalo” de cumpleaños para mi esposo, que por entonces era el director de la institución, cuando por teléfono le dieron la noticia. Fue como un balde de agua fría. Con frenesí hicimos una consulta tras otra, pero el mensaje final era claro como el agua. Teníamos que cerrar o mudarnos; era muy caro mudar y reconstruir el colegio en Singapur teniendo en cuenta la compensación que ofrecía el gobierno.

Sí, teníamos que admitir que el arroyo se había secado; era tiempo de seguir adelante. El establecimiento de una comisión para estudiar el traslado del colegio se convirtió en la primera prioridad, dado que la Unión sentía la necesidad de mantener una institución de educación superior en su territorio. Los planes se activaron para cuidar a cada alumno, ordenar los expedientes y prepararse para archivarlos mientras creábamos un sistema para que los alumnos pudieran tener acceso a sus documentos académicos a pesar de que el SAUC no existiría más en el país.

Al comienzo era difícil alegrarse con esta situación. Las lágrimas fluían libremente e hicimos un duelo mientras fuimos entendiendo que no había forma de continuar como estábamos. Nuestra zona de confort estaba destrozada –el futuro se veía incierto. Nadie podía predecir los resultados, sin embargo debíamos seguir adelante valientemente. Sin embargo, con cada paso que tomamos durante esos dos años llenos de pruebas, el futuro se hacía cada vez más claro. Hacia el final de 1998, se graduó nuestro último grupo de graduandos y el SAUC se mudó oficialmente a Tailandia para fusionarse con otra pequeña institución llamada Mission College.

Tuvimos que enfrentarnos al hecho de que los arroyos Querits no duran para siempre –ya sea un trabajo, una institución, una amistad especial o inclusive una cuenta bancaria. En el caso de Elías, toda su seguridad desa-pareció en un día, pero no lloró ni frunció el ceño. Dios le dijo que fuera a Sarepta de Sidón y viera a una viuda que le proveería alimento (1 Reyes 17:8, 9). Y Elías fue; simple obediencia; ningún cuestionamiento. Tal vez estaba anticipando que algo mejor estaría por suceder. Ya no estaba solo; una viuda estaría ahí para cuidarlo –¡alguien a quien hablarle en vez de hablarle a los pájaros!

Considera lo que hubiera sucedido si Elías se hubiera quedado tercamente en el mismo lugar y se hubiera negado a moverse del arroyo. Habría muerto. Con seguridad, la viuda de Sarepta y su hijo también hubieran muerto de hambre. El culto a Baal se hubiera desarrollado aún más sin la experiencia del Monte Carmelo. Pero gracias a que Elías estaba dispuesto a seguir hacia adelante, 1 Reyes 18 registra el triunfo de Dios sobre Baal en el Monte Carmelo.

En mi caso, me había vuelto tan apegada a mi Querit que estaba cómoda y feliz; tal vez demasiado cómoda y demasiado feliz como para que mi Querit significara más para mí que lo que Dios quería hacer con mi vida. Mirando retrospectivamente, el Señor me estaba alertando que tenía una nueva misión para mí.

Dios tiene un plan

Cuando tu arroyo parece haberse secado, cuando piensas que has sido abandonado, deja de preguntarte por qué, deja de culpar a Dios, deja de buscar una salida fácil. Llora si hace falta, pero clama a Dios, aférrate a sus promesas de que todas las cosas funcionarán juntas para bien. Agradece a Dios por los recuerdos y los tiempos hermosos que has tenido junto a tu Querit. Y luego aléjate de tu arroyo.

Ora fervientemente para poder ver la nueva perspectiva de Dios hacia el futuro, y comprender hacia dónde te quiere guiar. Él prometió que su Palabra sería una lámpara para mostrarnos el camino en medio de la más profunda oscuridad. Lee la Palabra cada día, deléitate en sus promesas y él te guiará un paso a la vez –ni más ni menos– por caminos recién trazados que ya se adelantó en preparar para ti. Estos caminos te llevarán a aguas quietas y pastos seguros donde tu alma será restaurada y donde finalmente concordarás en que él te ha dado “¡mucho más de lo que te podrías haber imaginado, adivinado o pedido en tus sueños más remotos!” (Efesios 3:20, NVI)

Sí, mi experiencia al lado del arroyo Querit era parte de un plan ordenado por Dios. Retrospectivamente, puedo ver cómo las piezas se fueron colocando en su lugar como un rompecabezas. Una hermosa imagen ha surgido. Me llevó a lugares a los que nunca soñé que iría, y me capacitó para cargar con responsabilidades que nunca creí posibles. El Señor resolvió todo de acuerdo a su propósito.

El Mission College de Tailandia estaba en mejor ubicación y posibilidad de servir a cada país del territorio de la Unión. Los alumnos de Laos, Vietnam y Camboya podían ir a estudiar en Tailandia. La institución fusionada creció con pasos agigantados.

Hoy, unos 10 años después, está por recibir el estatus de universidad de parte del gobierno y tiene una matrícula de aproximadamente mil alumnos provenientes de más de treinta países de alrededor del mundo, quienes reciben las enseñanzas de personal docente internacional.

Por lo tanto, cuando tu Querit se seca frente a ti, cuando todo parece perdido, tómate las cosas en serio porque en la esfera de lo espiritual, el final de una historia es simplemente el comienzo de otra –una experiencia que te acercará más a Dios y si lo ponemos como primero y último, seremos capaces de decir con seguridad, “lo mejor está por venir”. Simplemente confía en que Dios siempre tiene nuestros mejores intereses en su corazón y su dirección es siempre la más segura. Elena White afirma con tanta belleza: “Nuestro Padre celestial tiene, para proveernos de lo que necesitamos, mil maneras de las cuales no sabemos nada. Los que aceptan el principio de dar al servicio y la honra de Dios el lugar supremo, verán desvanecerse las perplejidades y percibirán una clara senda delante de sus pies”.*

Sally Lam-Phoon (Ph.D., Andrews University), es la directora del Ministerio del Niño, la Familia y la Mujer y la coordinadora de la Asociación de esposas de pastores de la División Asiática del Pacífico Norte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con sede en Corea del Sur. Su E-mail es: sallylam@nsdadventist.org.

*Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Assn., 1977), p. 297.