Francisco Badilla Briones: Diálogo con un artista y filósofo estético adventista

Te habla sin palabras. Te acaricia sin manos. Te interroga sin preguntas. Es un pintor; sus pinturas te susurran sin voz y te sirve un cóctel de ideas, sentimientos y emociones con solo contemplar alguna de sus obras. En definitiva, conmueve tu espíritu. Es Francisco Badilla Briones, un pintor chileno cuyo arte es una materialización del mensaje evangélico en un lenguaje estéticamente contemporáneo.

Nacido en el sur de Chile, en 1974, comenzó a usar el pincel siendo aún un muchachito. Tanto le gustó que más tarde estudió Arte en la Universidad Católica de Temuco, Chile. Empezó con un ciclo básico de arte por un período de dos años, luego ingresó en la carrera de Pedagogía en Artes Plásticas y más tarde, cursó la Licenciatura en Artes con mención en Pintura de la que se graduó con una tesina acerca del símbolo de la Cruz en el arte, a lo largo de la historia.

El esfuerzo que hace Badilla por plasmar su espiritualidad en los lienzos le ha valido un amplio reconocimiento y varios premios, como también la adjudicación de dos murales en sendas instituciones educativas chilenas y una amplia cobertura mediática a propósito de sus exposiciones. Una de ellas, titulada Permanencia, motivó un extenso artículo en la revista cultural Kimelchen en donde lo retrataron como un artista capaz de trabajar la pintura figurativa y abstracta, cuya obra, inspirada en Jesucristo, materializa sus reflexiones espirituales.

Actualmente, Badilla da clases de pintura en la Escuela de Arte “Armando Dufey Blanc” de Temuco, realiza pinturas por encargo y está ilustrando un libro de poesías, a la vez que se prepara para pintar un mural de doce metros para la iglesia adventista de su ciudad. Recientemente abrió una web (www.franciscobadilla.com) en el que se pueden ver sus obras. Todo ello sin dejar el pincel que acaricia sus lienzos para dar forma y color a sus reflexiones con Dios.

¿Por qué eligió la pintura cuando la tradición protestante y la cultura adventista apuestan claramente por la música y apenas promueven la pintura como lenguaje estético mediante el cual relacionarse con Dios?

Comencé a dibujar a los 4 años. Pasé por varios temas que me gustaban cuando niño, desde soldados y ejércitos a animales, músicos, deportes, etc. Podía pasar gran parte del día dibujando y pintando. Por ese entonces no era adventista, así que puedo decir que conocí el adventismo cuando era adolescente y ya había en mí un gusto por la expresión artística en relación al dibujo y la pintura. Es cierto que la tradición adventista considera a la música como importante para la adoración a Dios, pero creo que Dios usa diversos talentos, cuando se los entregas y decides ponerte en su dirección. La pintura es un canal que me permite sacar mis cuestionamientos y mis visiones acerca de Dios.

En relación a la tradición adventista que ve la música como cercana a Dios y la pintura como más lejana, quisiera decir que Dios mismo es un gran pintor –mire la belleza, la riqueza y la variedad de su creación.

En su tesina de licenciatura Ud. estudió la relación entre el puritanismo y la pintura. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Para los puritanos la imagen es pecaminosa. El arte puritano se define como purismo anicónico ya que para ellos las imágenes están cargadas de un peso impuro. La Reforma de Lutero trajo consigo la calificación de herejía a todas aquellas imágenes que representaban la muerte de Jesús. De ahí nace un arte “puritano”, es decir, un arte que ya no representa santos ni vírgenes ni mucho menos a Jesús, sino paisajes, escenas tradicionales, objetos, naturalezas muertas… Los artistas que habían aceptado las verdades bíblicas debían pintar lo que veían sus ojos y no fantasear con imágenes que pudieran corromper el alma y el intelecto. Posteriormente, en esos mismos países nacen estilos modernos de arte más ligados al intelecto y al espíritu que al sentimiento y la sensualidad, como por ejemplo, el arte abstracto, minimalista y conceptual. Por todo ello, en mi tesina propongo la unión de varios elementos para formar metonimias visuales que simbolicen la muerte de Cristo.

Pero en sus pinturas también podemos ver claras representaciones de Jesús.

Exacto. Lidiar con la sensualidad dentro del mundo adventista resulta complicado pero como “pintor adventista” me veo en la necesidad de cuestionar la iconografía protestante, de explorar sus límites y dar con un lenguaje pictórico contemporáneo. Esto me ha llevado a hacer una pintura que representara la pasión de Cristo solo usando la pintura como pintura, y algunos objetos, como maderos, clavos, espinas u otros, que dieran un sentido más amplio al tema. Por otro lado, tengo que decir que la realidad social latinoamericana también me ha inspirado. He transformado sus situaciones de vida austera en metáforas de ideas bíblicas tal y como se refleja en mis obras Parábola del sembrador, A fin de separar (Ver: Suplemento D) Algunas son figurativas y muestran mi transición de lo abstracto a lo realista.

¿Quién lo influenció como artista? ¿Cómo se definiría?

Del arte religioso contemporáneo, me gustan las pinturas de George Rouault, expresionista Francés y William Congdon expresionista abstracto norteamericano. Ambos desarrollaron un arte cristiano de códigos fuertes y trazos y atmósferas violentas. El mensaje de Cristo se presenta de forma clara, honesta y bella. Me gusta la abstracción pero también la figuración y la textura. Mi obra mezcla abstracción, textura y forma. No podría encasillarme en ninguna tendencia contemporánea.

¿Dónde le gustaría que estuvieran colgadas sus pinturas?

En cualquier lugar donde pudieran cumplir su función de comunicar acerca de Dios, y alcanzar a un público inquieto. También, por supuesto, me gustaría llegar al público de galería o de museo, y a lugares donde la exposición amplíe la dimensión del lugar, como por ejemplo escuelas, universidades o iglesia.

¿Considera apropiado que nuestros templos contengan obras de arte?

¿Por qué no? Pero debemos ser selectivos; no todo el arte conduce a la adoración. Además debe ser de calidad técnica, expresiva y simbólica. Debe servir de lenguaje para narrar contenidos cristianos. En la antigüedad la imagen era considerada “la letra de los analfabetos” pero ahora debe ser simbólica, contemporánea, poética, debe ampliar los sentidos hacia un conocimiento de Dios.

Necesitamos desarrollar un arte que sirva de canal para el mensaje de Cristo. Considero que nuestra iglesia carece de educación en las artes visuales, y por consiguiente de una apreciación estética. Por eso mismo, si los templos tuvieran obras de arte contemporáneas, servirían de educación visual y lo principal: una experiencia estética para reforzar la alegría de adorar a Dios.

Háblenos de su proceso creativo. ¿Hasta qué punto se considera inspirado por Dios?

La inspiración no es algo que llega, sino algo que se debe buscar. Me siento inspirado por Dios cuando lo busco y logro reflexionar en ideas acerca de Jesús. A veces, realizo bocetos rápidos y escribo ideas y reflexiones en relación a su Palabra, de esa forma comienzo el proceso creativo que muchas veces termina en una pintura. Ser un artista implica ser humilde y dejar que Dios nos use como instrumento en su obra. Me gusta pensar que puedo servir de canal para expresar estéticamente el mensaje divino.

Hablemos de sus pinturas. En su obra Espacio y tiempo veo la encarnación. Ver: Suplemento D o http://www.franciscobadilla.com/imagenes/espacioytiempo.jpg.

Así es, simboliza a Cristo. Representa a Cristo en su corporeidad y en su rol de mediador entre Dios y el hombre. Hegel decía que el arte es un intermediario entre la materia y la idea, y en mi voluntad de responder a esa definición, he pintado una obra de mucha “carnalidad” pero abstracta y simbólica.

¿Cómo nos puede ayudar el arte a trascender nuestras limitaciones espacio-temporales y llegar a intuir conceptos propios de Dios como lo eterno, la omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia?

Apreciando primeramente el arte, deteniéndose en él, dialogando con la obra. Para que esto ocurra debe haber una experiencia estética, en este caso visual, que nos permita gozarnos en Dios. El arte en su lenguaje simbólico y de polisemia, abre nuestra percepción hacia un mejor conocimiento de Dios. Cuando escuchamos una música sacra disfrutamos percibiendo ampliamente que su mensaje fue hecho para la alabanza de Dios; lo mismo debería sucedernos con las artes visuales.

¿Por qué divide el cuadro en dos partes?

El cuadro a manera de díptico representa dos episodios de la vida de Cristo, su muerte y su resurrección. El formato pequeño de la derecha es la muerte, con colores que simbolizan la carnalidad y la sangre. El de la izquierda simboliza la resurrección, donde el espacio blanco es el cielo que se abre para recibir a su rey victorioso y también se abre –por medio de Cristo– para que tengamos acceso a Dios. El uso de texturas táctiles refuerza la sintaxis hacia un significado de la coorporeidad de Cristo, algo muy discutido por los iconoclastas, pero esta vez las dos teofanías se expresan sin imágenes.

A propósito de su obra Jesús ¿Qué significado tiene un Jesús crucificado en nuestra sociedad posmoderna? Ver: Suplemento C o http://www.franciscobadilla.com/imagenes/jesus.jpg.

Para nuestra sociedad posmoderna es sólo historia, un hecho histórico relevante que originó el pensamiento occidental judeocristiano. Creo que nuestra sociedad no quiere ver a Jesús crucificado, ni de ninguna forma. En cierto modo le incomoda, aunque sabe que lo necesita.

¿No cree que su Jesús es demasiado católico y occidental? ¿Tiene que ver con el hecho de haber estudiado en una universidad católica?

Es que no tenemos iconografía protestante. Por lo tanto, es natural que una imagen de la crucifixión de Jesús nos remita a pinturas católicas.

Veo que su Jesús, a diferencia de otros, transmite mucha paz. ¿Sentir esa paz que solo Dios da es imprescindible para poder pintarla?

Como pintor debo estar en paz, pero a la vez inquieto sintiendo necesidad de Dios. Es importante, al pintar a Cristo, sentir esa paz que me permite tomar decisiones en la pintura, confiando en que Dios dirige mi trabajo para que pueda llegar al corazón de las personas.

En su obra Símbolo y realidad, ¿Dónde está el símbolo y dónde la realidad? Ver: Suplemento C o http://www.franciscobadilla.com/imagenes/simboloyrealidad.jpg

En este políptico se entrelazan símbolo y realidad. La cruz es un símbolo que está representada no en su forma convencional sino como una imagen de un hombre que carga un madero, es decir, la cruz es un símbolo, pero a la vez es realidad para el aquí y el ahora de cada uno de nosotros. Al pensar en el Calvario, vemos nuestra realidad. Los formatos de la derecha simbolizan la Trinidad –arriba Dios, al centro Jesús, abajo el Espíritu Santo– y depende de nosotros si los hacemos una realidad para nuestra vida hoy.

¿Qué nos aporta el símbolo a nuestra percepción de la realidad?

Nos entrega identidad, nos remite a lo que somos, nos señala que Cristo murió por nuestros pecados, y eso debiera mostrarnos nuestra realidad. Debemos ser capaces de decodificar el símbolo de la cruz cada día en nuestra vida, para así ampliar la percepción de nuestra realidad como hijos de Dios necesitados de él.

Ruben Sanchez-Sabaté completó simultáneamente las carreras de Humanidades y Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España. Actualmente trabaja como periodista independiente y acaba de recibir una beca Fulbright para realizar un Master en “Periodismo de las religiones” en Nueva York.E-mail: rubensabate@yahoo.com.

Francisco Badilla Briones tiene el e-mail: franciscobad@gmail.com.