Rebecca Oyindamola Olomojobi

Diálogo con una jueza adventista de Nigeria

Rebecca Oyindamola Olomojobi es ama de casa, madre y jueza del Supremo Tribunal Federal en Nigeria. Está casada con el profesor Zac Olomojobi, decano de la Facultad de Derecho y Estudios de Seguridad de la Universidad Babcock en Nigeria. Han sido bendecidos con cuatro hijos –tres varones y una niña. Su padre fue pastor adventista y ella es la segunda generación de adventistas de la familia. La jueza Olomojobi realizó estudios superiores en la Universidad de Londres, donde en el año 1972 completó con honores su Licenciatura en Derecho. Al regresar a Nigeria, continuó estudiando y obtuvo un nuevo título como Licenciada en Práctica Legal. Luego de trabajar como consejera del Estado en el Ministerio de Justicia Federal, lo cual le implicó presentarse en varias cortes incluyendo la Corte Suprema, fue ascendida al puesto de consejera legal en el Ministerio de Justicia Federal, y luego se unió al Supremo Tribunal Federal de Nigeria como jefa del Registro Civil, supervisando la administración de la Corte en todo el territorio de la federación. Posteriormente, la jueza Olomojobi fue nombrada jueza de dicha institución.

A la par de cumplir con su ejercicio profesional, siempre fue muy activa en su iglesia local donde desempeñó diversos puestos: directora de Escuela Sabática, maestra en los departamentos infantiles, directora del Ministerio de la Mujer, Guía Mayor, líder de jóvenes, predicadora y parte activa en el ministerio de la oración. Cada vez que sus responsabilidades se lo permiten, participa activamente en encuentros nacionales del Ministerio de la Mujer donde su colaboración incluye dar consejo legal a las mujeres en relación a diversos temas. Ella es miembro de la Asociación Nigeriana de Abogados Adventistas y ha presentado artículos profesionales ante ese cuerpo.

Jueza Olomojobi, ¿quién la motivó a estudiar Derecho?

Mi hermana y su esposo fueron muy importantes al brindarme apoyo. Cuando mi madre murió, yo tenía doce años y quedé a cargo de ellos. Mi hermana se transformó en mi mentora y modelo a imitar. Como ella es maestra yo decidí que la emularía, dedicándome a la enseñanza. Pero cuando mi esposo viajó al Reino Unido para estudiar yo lo acompañé. Al concluir su primer título él continuó sus estudios para completar una maestría. Yo acababa de comenzar una licenciatura en Educación, cuando mi esposo me convenció que cambiara de carrera.

¿Fue una ventaja, en algún aspecto de su carrera, el ser adventista?

Si no lo fue en mi carrera, seguramente sí lo fue al dar testimonio en mi lugar de trabajo. Mi carrera se inició como consejera estatal en el Ministerio Federal de Justicia de Nigeria. Mis compañeros de trabajo sabían que yo guardaba el séptimo día sábado. Algunos me hicieron preguntas acerca de mi fe, abriendo puertas para compartir mis creencias a través de muchas vías.

Usted es segunda generación de adventistas. ¿Es activa en la iglesia?

Sí, y debería decir que muy activa. La iglesia cumplió un rol formativo desde mi niñez. Recuerdo con cariño cuando era una misionera voluntaria juvenil. Disfrutaba de las Clases Progresivas y continué hasta lograr completar los requisitos para ser Guía Mayor. Aún participo en programas de jóvenes, y estoy convencida que el Ministerio Joven Adventista, si es llevado a cabo correctamente en la iglesia local, puede tener una gran influencia sobre los jóvenes en sus difíciles años de crecimiento. Actualmente soy líder de la organización de jóvenes de mi iglesia local, lo que implica trabajar muy de cerca con el grupo y estar disponible para aconsejar, dar ánimo y apoyo cada vez que se presente la necesidad. He servido también en la Escuela Sabática de muchas maneras, y soy miembro del coro de iglesia. Disfruto de mi trabajo con el Ministerio de la Mujer en Nigeria; esto implica presentar charlas motivacionales y escribir artículos, tanto en mi iglesia local como en reuniones nacionales e internacionales, donde se congregan mujeres adventistas. Cualquier cosa que uno haga es útil, pero el punto central es estar involucrado en la iglesia, ya sea en seminarios de Apocalipsis o en la Escuela Sabática de niños. La actividad define el rol de uno como adventista.

¿Le parece que es más fácil para jóvenes abogados adventistas triunfar en el presente, que lo que fue para Ud. en sus años de inicio en la profesión?

No lo creo, pero sí quizás hay más oportunidades ahora, especialmente para las mujeres. El éxito en cualquier campo depende mucho de la determinación propia, de la abnegación y de la confianza en Dios. Si uno invita a Dios para que esté al comando en todo lo que uno haga, tendrá la guía y seguridad del Espíritu Santo.

¿Cuáles fueron algunos de los desafíos a los que como adventista tuvo que enfrentar en la práctica legal?

Durante los primeros años, entre 1973 y 1975, cuando era consejera estatal, se esperaba que trabajase los sábados. Fue bastante difícil, pero oré y trabajé arduamente con mis superiores inmediatos, y Dios abrió un camino. Me dieron autorización para reemplazar el trabajo de los sábados, haciéndolo los domingos. Doy gloria a Dios quien hizo esto posible y por el cambio posterior por parte del gobierno al permitirme trabajar más horas cada día para poder tener los fines de semana libres.

Como adventista practicante, ¿alguna vez debe enfrentar el dilema de defender a un cliente criminal confeso, lo que le daría renombre profesional.

Nuestro Dios es un Dios de justicia, que nos ha dado reglas y leyes para guiar nuestra conducta. Ambas leyes –las de Dios y las seculares– deben ser obedecidas. Un abogado practicante tiene el deber de representar a un cliente una vez que él o ella aceptan el informe, aún cuando se trate de un criminal confeso. Un juez tiene también la obligación de ratificar la ley y hacer justicia sin temor o favor. Cualquier profesional legal adventista tiene el deber de ver que la justicia no sea solo hecha, pero también deberá ser visible que está para ser aplicada. La cuestión del renombre profesional no tiene relevancia.

¿Ha tenido que lidiar con algunas frustraciones en su profesión?

No puedo decir que no existen frustraciones en mi trabajo, pero prefiero llamarlas desafíos. He tenido los desafíos de ser madre, esposa y jueza del Supremo Tribunal Federal en el que debía permanecer en la Corte por largas horas y escribir sentencias hasta tarde en la noche. Bajo estas circunstancias tenía que planificar mi rutina diaria para que ninguno de ellos sufra. Oro mucho y medito en la palabra de Dios, encomendando a mi familia y mi trabajo en sus manos y él me ha estado sosteniendo.

¿Cómo sobrelleva las presiones conjuntas de la carrera y la vida familiar?

Afortunadamente tengo una familia que me da mucho apoyo. Mi esposo ha sido siempre muy comprensivo, y al ser él un abogado, conoce las presiones del trabajo. Nuestros hijos también han colaborado bien y han hecho su parte de las tareas de la casa. Ahora ya son adultos y ejercen sus propias carreras.

¿Aconsejaría a abogados adventistas a trabajar en política? ¿Cómo cree que ellos pueden marcar una diferencia en términos de transparencia y buen gobierno?

No veo nada de malo en que los jóvenes adventistas se involucren en política. Mi consejo sería: No comprometan su fe, y no fallen en defender su fe. Cualquiera sea la profesión que elijan, no hay sustituto para la transparencia, el temor a Dios, la honestidad y la dedicación. Permitan que sus colegas vean a Jesús en lo que hacen. Reflejen su carácter en todos sus esfuerzos. Marquen una diferencia en donde les toque estar, y permitan que Dios los use para su gloria.

Como profesional en el área de Derecho, altamente respetada y exitosa, ¿qué consejo tiene para los jóvenes adventistas que están estudiando esa carrera?

Les diría: mantengan sus prioridades. Coloquen a Dios primero en todo lo que hagan. El mundo no es vuestro modelo, Dios sí lo es. Dejen un ejemplo para que otros sigan. Que el servicio sea vuestro objetivo primordial.

Entrevistada por Olubunmi A. Idowu, (Ph.D., Universidad de Ibadan, Nigeria) enseña en el Departamento de Lenguas y Literatura de la Universidad de Babcock, Nigeria. Su email: oaidowu03@yahoo.co.uk.

La jueza Rebecca Oyindamola Olomojobi puede ser contactada en: olomojobij@yahoo.com.