EDITORIAL

Escapar del túnel

Era una de esas maravillosas mañanas de primavera; la combinación era perfecta: cielo azul, sol brillante y brisa suave. La invitación para escaparme al aire libre se tornó irresistible. En un instante me encontré paseando por un viejo huerto de manzanos, no muy lejos de casa. En ese momento del año los retorcidos y nudosos árboles estaban cubiertos con delicados brotes y un aroma suave flotaba en el aire.

Fue allí en el huerto donde lo encontré. Apareció como una serpenteante joroba en la hierba. Inmediatamente tuve una evidencia segura de una red de túneles de un topo. En realidad, la pequeña criatura había tenido un trabajo difícil, avanzando lenta pero firmemente justo debajo de la superficie.

Abruptamente y quizás en forma atípica, la hierba de abrió. Una pequeña y polvorienta cabeza apareció a la vista. La criatura miró a su alrededor, parpadeó, y volvió a desaparecer dentro de su túnel, tan repentinamente como había aparecido.

Quedé allí parado, mirando al estrecho e irregular hoyo en la hierba.

Pobre pequeño topo. Allí estás, arrastrándote por túneles oscuros, chocando con rocas y raíces, cuando aquí, apenas encima de ti, un mundo maravilloso te aguarda. Un mundo de sol brillante y brisas, de color y fragancia, de nuevas perspectivas y oportunidades.

Es demasiado fácil deambular a través de los corredores conocidos de nuestra vida, haciendo lo que siempre hemos hecho; experimentando nuevamente lo que ya hemos intentado. Confinados en nuestra “área cómoda” o “zona de seguridad”, atrapados por la rutina.

En algún momento, sin embargo, debemos salir de nuestros monótonos túneles. Debemos alejarnos de lo conocido, explorar nuevos territorios, vislumbrar nuevos horizontes. Debemos ensanchar nuestras vidas. Dios nos exhorta a través del profeta Isaías: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas” (Isaías 54:2 RV60).

¿Qué implica esto? Puede significar que te aventures más allá del círculo de tus amistades establecidas y que te relaciones con alguien desconocido, quizás de diferente raza, cultura o nivel socioeconómico. Puede significar que tomes algunos meses, o quizás un año, para servir en algún lugar en donde exista una necesidad especial. Si estás estudiando, puede implicar que te intereses en algo diferente a tu campo de estudio. Si eres profesional, puede requerir que sumes una nueva dimensión a tu carrera. Cualquiera sea tu circunstancia, puede significar que experimentes a Dios de una manera como nunca lo has hecho antes.

Escapar de la estrechez de un túnel, del pensamiento en túnel o de vivir en un túnel, es liberador. Abre nuevas direcciones, nuevas oportunidades, nuevas avenidas para el servicio y la realización. Es parte del plan de Dios para tu vida: “El ideal que Dios tiene para sus hijos está por encima del alcance del más elevado pensamiento humano”. (Elena White, La Educación, p. 19)

En definitiva, es tu respuesta a la invitación del que te ha llamado a salir de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).

— John Wesley Taylor V