Davide Sciarabba

Diálogo con un pastor adventista y capellán deportivo italiano

Davide Sciarabba nació en el seno de una familia amante del deporte. Por esta razón, durante su infancia tuvo mucha participación en actividades físicas y a lo largo de los años, aprendió las técnicas de distintos deportes en los que no solo sobresalió, sino que también se interesó en el desafío que esta práctica supone para el desarrollo personal. Por otro lado, Davide se sentía cada vez más interesado en el concepto que hay tras el deporte y otras actividades físicas: la idea de que el deporte es solo una parte de un reto más amplio, es decir, el concepto de un desarrollo integral del bienestar del ser humano para así poder servir al Dios Creador quien creó al hombre a su propia imagen y semejanza.

Sciarabba es adventista de cuarta generación. Creció en una familia cuyo interés principal es el desarrollo espiritual. Con este punto de partida, él y sus familiares estaban completamente concienciados sobre la importancia que la educación cristiana da al servir al prójimo y a la iglesia. Así pues, después de cursar una Licenciatura en Educación Física, consagró su vida como educador cristiano. Más tarde, realizó una Maestría en Educación y una Licenciatura en Teología. La tesis de su Maestría trataba sobre los valores que se encuentran en el uso de las metáforas deportivas de Pablo. Actualmente está haciendo un Doctorado en Religión en la Universidad Andrews, con especial énfasis en ética.

A pesar de no haber ganado carreras ni medallas deportivas, siempre se ha involucrado con jóvenes deportistas profesionales. A menudo estos se sienten desmoralizados a causa del fracaso o las decepciones; otros se dejan llevar por la victoria y olvidan el significado esencial del deporte. Sciarabba se convirtió en amigo personal de jóvenes deportistas y de esa manera concilió su vocación ministerial como consejero deportivo, consiguiendo llegar a muchos jóvenes, tanto dentro como fuera de la iglesia. El momento clave en su trayectoria como consejero tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006 en Turín (Italia), donde sirvió como capellán para los atletas. Tres años más tarde tuvo el mismo éxito en el World Track and Field Championship en Berlín (Alemania). Allí Davide se convirtió en el primer adventista que ha trabajado como capellán deportivo en acontecimientos de tal envergadura mundial, proporcionando consuelo y fortaleza a aquellos que se sentían decepcionados y animando a los ganadores a dar sentido a su victoria sirviendo como ejemplo de trabajo y entrenamiento duro, para las siguientes generaciones.

El pastor Davide Sciarabba ha servido durante diez años a la iglesia como pastor, capellán y profesor en Italia, Francia y España. Está casado con Sonia Badenas, quien es profesora de francés en la Universidad Andrews, y el matrimonio se vio alegrado por dos hijos: Flavia y Marco.

¿Qué tipo de consejo espiritual o religioso buscan los deportistas? Y quienes buscan consejo, ¿creen realmente en un Dios personal?

Los deportistas son como los demás jóvenes, tienen necesidades personales, problemas y deseos. Algunos son creyentes comprometidos, mientras que otros no lo son. La mayoría de los atletas que buscan a un capellán son creyentes, pero también hay otros que sienten una necesidad especial de recibir consejo espiritual. Cada persona es diferente y no es fácil hacer un juicio personal sobre la calidad de su fe. Para algunos, Dios actúa como un amuleto que les lleva al éxito. Para otros, Dios es como un socio: “Si yo prometo hacer esto; tú haz aquello por mí”. Hay quienes ven a Dios como determinador: “Él ha predestinado, y lo que tenga que ser será. También están los que perciben a Dios como proveedor de cualidades tales como madurez, paz, confort y otras bendiciones. Independientemente de la calidad o madurez de su fe, intento aconsejarles compartiendo mis conocimientos y experiencias con Dios, y aliento a cada uno de ellos a encontrar una fe en la que puedan confiar.

Cuando aconseja a deportistas, ¿cómo les ayuda a sobrellevar la victoria y la derrota?

Para cualquiera de ellos ganar es muy importante. Son conscientes de que sólo una persona o un equipo puede ganar y sueñan con ser esa persona o pertenecer a ese equipo. La derrota les produce sentimientos de frustración y decepción, mientras que la victoria los llena de orgullo y alegría. Tanto la victoria como la derrota condicionan la mente del atleta, e incluso pueden hasta transformar sus vidas. Pero siempre es importante recordar que ni ser vencedor ni vencido es todo en la vida.

El deporte, como fenómeno social, tiende a globalizar los sentimientos, las presiones, los resultados y los intereses económicos. Y como resultado de esto, vivimos en una cultura donde hay “un solo ganador” y “muchos perdedores”. Al tratar la victoria y la derrota, es necesario tener presente que estos conceptos son bastante relativos. Una asociación deportiva tiene un lema que me gusta: “Más que el oro”. Es importante que los atletas comprendan que en la vida hay cosas más importantes que una medalla de oro: la vida misma, los valores, la dignidad y Dios.

¿Intenta evangelizar a los deportistas con los que trabaja?

Eso depende de lo que quiera decir con “evangelizar”. Si me pregunta si practico el proselitismo, mi respuesta es no. Mi propósito no es que los deportistas se conviertan al adventismo. Si me preguntan sobre mi fe, les digo que soy pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y comparto con ellos mis creencias. Si son cristianos, claro que hablo con ellos de Jesús. Se podría decir que evangelizo, puesto que les ayudo, cuando me lo piden, a encontrarse con Jesús. Y juntos podemos comenzar a explorar el camino de la fe. Si no son cristianos, les ayudo a encontrar a Dios, teniendo siempre el mayor respeto por su fe. A partir de ese momento, si ellos me preguntan sobre mi fe cristiana, les presento a Jesús. Creo que Dios tiene muchas formas de tocar los corazones de sus hijos.

¿Qué cree que Dios espera de usted cuando aconseja a jóvenes en eventos deportivos?

Creo que espera que plante las semillas del evangelio con respeto. Lo que yo pueda hacer, depende mucho de la cultura y las creencias del deportista. Sembrar las buenas nuevas no sólo significa hablar de Jesús, sino que también implica actuar como Jesús lo haría: conociendo, escuchando, ayudando, cuidando, curando, animando, alentando, orando, etc. Creo que Dios quiere que encienda el deseo en el corazón del atleta para que se sienta motivado a buscarlo. Me pide que yo sea sus oídos, boca, corazón, manos y pies. Así se pueden estrechar las relaciones. Y aún después de muchos años, todavía estoy en contacto con algunos deportistas y voluntarios que conocí en varios eventos deportivos.

¿Conoce a algún adventista que sea deportista profesional a nivel internacional?

Desgraciadamente, no. Pero hay una explicación, ya que uno de los mayores obstáculos para los adventistas que quieren sobresalir en el deporte es que la mayor parte de los eventos tienen lugar en sábado.

¿Hay alguna otra forma de afrontar este reto? ¿Cuál es la posición oficial de la iglesia?

La práctica y la fe adventista, como por ejemplo la observancia del sábado, se aplican a todos los aspectos de la vida cotidiana; y el deporte no es ninguna excepción. Cuando un adventista participa o interactúa en ámbitos profesionales, ha de tomar decisiones que estén en consonancia con su fe. Si bien no tenemos derecho a juzgar a los demás, es nuestro deber actuar de acuerdo con nuestra fe en todo aquello que hagamos, digamos, y la forma en la que interactuemos con los principios revelados en las escrituras –incluyendo guardar el sábado. No creo que me compete ser la conciencia de los demás, sino que es el creyente quien debe tomar sus propias decisiones individualmente y ante Dios. Lo que me hace santo, no es sólo aquello que no hago en sábado, sino que también lo es el motivo y el espíritu que me inspiran a querer ser útil, ayudar, sanar, etc. El deporte no se puede comparar con estos tres ejemplos. Sin embargo, creo que hay maneras de evitar jugar en sábado: por ejemplo, hay contratos especiales que eximen jugar en sábado a cambio de una reducción del salario. Este tipo de contratos pueden ser de ayuda.

¿Cree que la iglesia debería promover que haya deportistas de élite entre los adventistas?

No creo que la iglesia deba involucrarse en promoción alguna. El mundo del deporte es muy vulnerable, cambiante, complejo y lleno de problemas. No podemos estar seguros de que todo aquello que se percibe en la élite deportiva sea real. Sabemos que los deportistas entrenan mucho, y que necesitan llevar un estilo de vida saludable. Sin embargo, para rendir mejor, a menudo se ven obligados a ir más allá de lo razonable, natural y hasta a veces aquello que es bueno para su salud. Los orígenes del deporte se remontan a la antigua Grecia, donde el deporte nació como medio pacificador entre ciudades, y los Juegos Olímpicos eran una ofrenda a los dioses. Posteriormente, el deporte se ha usado como método de distracción para las masas, alejándolos momentáneamente de los problemas que invaden nuestra sociedad como la corrupción, la pobreza, y tantos otros. Creo que hoy en día el deporte tiene el mismo propósito: ayudar a las personas a olvidarse de sus problemas o inquietudes personales, sociales y hasta religiosos. ¿Deberíamos promover el deporte como mecanismo de escape entre los adventistas? Aunque sea decisión de cada uno, creo que la iglesia debería ayudar a los jóvenes a enfrentarse a la vida de forma realista y a llevar un estilo de vida auténticamente cristiano.

¿De qué forma cree que podemos usar el deporte en nuestra misión de predicar el evangelio?

El deporte puede ser una buena forma de transmitir los valores cristianos. Ser pastor en el ámbito deportivo es sin duda una de las mejores formas de llegar a los atletas. Los católicos, protestantes y evangélicos ya están usando este ministerio para llegar a deportistas de élite. Nuestra iglesia necesita entender mejor la importancia del ministerio pastoral. Estamos tan concentrados en realizar campañas evangelísticas tradicionales que sólo llegamos a un pequeño grupo a través de las conferencias. El servicio pastoral es una forma de compartir los valores del evangelio y de testificar con menos barreras allí donde la gente está, vive y trabaja.

¿Qué actitud deberíamos tener hoy en día hacia el deporte como pueblo o individuos adventistas?

La iglesia siempre ha hecho hincapié en la importancia de llevar una vida saludable y esto no es posible si no se hace el debido ejercicio. En el pasado, nuestros educadores preferían promover el ejercicio físico a través de actividades útiles como por ejemplo la agricultura, jardinería, etc. Durante muchos años, el deporte se consideró una actividad mundana, y muchos creyentes comprometidos lo miraban con desaprobación. Pero nuestra sociedad ha cambiado. La mayoría de la gente vive ahora en grandes ciudades. La agricultura está muy especializada y se ha industrializado mucho. Lo que hace unos años era fácil de hacer, es decir ejercicio físico útil, ahora es cada vez más difícil, no solo en nuestras sociedades, sino también en colegios y universidades urbanos. En muchos países, se exige una edad determinada para trabajar. Ahora el deporte forma parte natural de los programas escolares. Nuestros principios de salud no han cambiado, pero la manera de fomentar y hacer ejercicio físico sí lo ha hecho. El deporte ahora juega un papel importante que no podemos pasar por alto.

¿Cuál es la filosofía actual del deporte en la educación adventista? ¿Cómo podemos enseñar los valores adventistas a través del deporte?

La educación adventista siempre ha abogado por un desarrollo individual equilibrado: física, espiritual y mentalmente. La educación física es importante para este objetivo, y en nuestra situación actual debemos desarrollar una nueva filosofía del deporte. Esto es algo en lo que me he involucrado personalmente. Estoy trabajando para mejorar la enseñanza de los valores adventistas a través de una forma alternativa de practicar algunos deportes.

Deberíamos aprovechar que el deporte está tan generalizado en el mundo actual; en vez de tener una actitud pasiva u hostil, deberíamos ver la educación holística con nuevos ojos para poder ver con una claridad renovada de qué forma el deporte nos puede ayudar a alcanzar este objetivo. Nuestros colegios y universidades deberían ser líderes en este ámbito, a través de la organización y promoción de actividades deportivas desde una perspectiva cristiana. Esto es lo que intento hacer en las clases deportivas que doy en la Universidad Andrews.

Para concluir, ¿qué ha aprendido siendo consejero deportivo?

He aprendido muchos valores, como por ejemplo la disciplina, la determinación, el trabajo en equipo y el entusiasmo. A través de los atletas he aprendido acerca de la importancia de la perseverancia y el trabajo metódico para superar obstáculos. También me ha impresionado su humildad cuando se enfrentan a sus competidores.

Rubén Sanchez Sabaté está realizando cursos de posgrado en Periodismo y Estudios Religiosos en la Universidad de Nueva York. E-mail: rubensabate@gmail.com.

Para contactar a Davide Sciarabba: davidesciarabba@hotmail.com.