Dennis Dean Tidwell

Diálogo con un funcionario adventista del servicio diplomático de EE.UU.

Dennis Dean Tidwell está trabajando actualmente en el Departamento de Estado de EE.UU. en Kabul, Afganistán, donde colabora en la coordinación de la asistencia internacional para el desarrollo.

Tidwell comenzó su carrera en la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Tailandia y durante cerca de veinte años trabajó principalmente con el grupo de minoría étnica karen (o kayin). En 1989, se incorporó a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) y ayudó a establecerla como una agencia de desarrollo reconocida a nivel nacional en Camboya, Laos y Vietnam. En 1992, se trasladó a Hanoi (Vietnam) como director de ADRA Vietnam. A continuación, fue el director de ADRA India por seis años y ayudó a obtener el reconocimiento gubernamental para la agencia de asistencia.

Después de un breve tiempo como director del programa regional de Hábitat para la Humanidad de la oficina regional de Asia, Tidwell se unió al Departamento de Estado de EE.UU. en 2004. Antes de trasladarse a Kabul en enero de 2012, se desempeñó como funcionario del servicio diplomático en Rangún (Myanmar); Mumbai (India); y Chiang Mai (Tailandia).

Nacido en una familia de misioneros, Tidwell se crió en la India, donde cursó la secundaria. Estudió Teología en la Universidad Andrews, y también una Maestría en la Enseñanza del Inglés como Segunda Lengua en la Universidad de Indiana y una Maestría en Salud Pública en la Universidad de Mahidol, en Tailandia. Sus padres fueron educadores que sirvieron toda su vida en el campo misionero –India, Sri Lanka y Hong Kong. Habla tailandés, karen, hindi/urdu y laosiano. Está casado con Lila Goertzen, también hija de misioneros. Se conocieron en el colegio de Vincent Hill (India) y, por lo tanto, la educación adventista ha tenido mucho que ver con la vida, misión y servicio de la familia Tidwell. Tienen dos hijos, quienes también trabajan para el Departamento de Estado de EE.UU.

¿Qué le llevó a dedicar una gran parte de su vida al trabajo humanitario? Y luego, ¿qué lo llevó a cambiarse al Departamento de Estado de EE.UU.?

Habiendo crecido en la India, siempre me veía a mí mismo viviendo y trabajando en un entorno internacional. Originalmente fui a Tailandia para supervisar los pastores tribales de las montañas, pero después de ver la pobreza y las múltiples necesidades de las tribus locales me involucré más en el trabajo de desarrollo comunitario. Fue un paso lógico unirme a ADRA poco tiempo después de que fuera establecida.

Cuando estaba en la universidad, siempre pensé que tomaría el examen de Servicio Exterior después de graduarme, pero me invitaron a trabajar en Tailandia y me olvidé del Departamento de Estado. Cuando vivíamos en Hanoi (Vietnam), mis hijos eran amigos de los hijos de un diplomático de EE.UU. que había ido a sentar las bases para el restablecimiento de relaciones oficiales entre los dos países. Me acordé de mi pospuesto interés en el Departamento de Estado y decidí presentarme en la primera oportunidad posible.

Usted ha sido esencialmente un expatriado de carrera. ¿Cuáles han sido los desafíos de trabajar fuera de su país durante casi toda su vida?

En realidad, parecía bastante normal trabajar fuera de mi país, porque me fui de Estados Unidos junto con mis padres a la India cuando era muy joven. Estar separado de la familia ha sido una desventaja al trabajar en el extranjero, además que a veces me siento como un extraño en mi propia patria, es un desafío.

¿Cuál es el rol que un cristiano adventista puede cumplir en el Departamento de Estado?

Creo que es importante ser un testigo de mis creencias. Por ejemplo, todos mis colegas en el Departamento de Estado saben que yo no bebo alcohol y trato de seguir un estilo de vida vegetariano. Recientemente, hicieron una despedida para mí en el Consulado de EE.UU. en Chiang Mai en la que sirvieron un menú vegetariano libre de bebidas alcohólicas. Estaban honrando mis creencias y estilo de vida.

Yo veo mi trabajo como un “fabricante de carpas” y aunque no está permitido llevar a cabo actividades religiosas en la propiedad del gobierno, he sido capaz de apoyar y alentar a las iglesias adventistas locales dondequiera que hemos servido. También he estado involucrado en escribir el informe anual del Departamento de Estado acerca de libertad religiosa y creo que con mi perspectiva adventista he sido capaz de entender mejor estas cuestiones en los diferentes países; asimismo estoy más alerta que otros funcionarios diplomáticos acerca de temas de libertad religiosa y he tenido oportunidades de llegar a los líderes religiosos en cada país donde serví. Dos veces he organizado cenas de iftar –la comida del final de cada día de ayuno durante el Ramadán– para los líderes musulmanes locales para demostrar nuestro respeto por sus creencias.

¿Cuáles han sido las satisfacciones más importantes de su carrera –como pastor, empleado de una ONG (ADRA, Hábitat para la Humanidad) y diplomático?

Como pastor, me pareció gratificante ayudar espiritual y físicamente a miembros de la iglesia, capacitar a trabajadores de salud de las aldeas para servir en las zonas donde había muy poca o ninguna infraestructura de salud, y ayudar a organizar las compañías e iglesias en las comunidades karen a lo largo de la frontera entre Tailandia y Myanmar, como así también contratar a los pastores para que los lideraran.

Como empleado de una ONG, me pareció emocionante establecer ADRA en Camboya, Laos y Vietnam y desarrollar vibrantes programas nacionales. Esto incluyó el establecimiento de un insólito proyecto de “banco bovino” en zonas rurales de Vietnam para aumentar los ingresos de los granjeros, y la respuesta a diversos desastres en Vietnam y la India, incluyendo tifones, ciclones, inundaciones y terremotos. Fue muy gratificante sentar las bases para establecer oficinas de Hábitat para la Humanidad en Laos y Myanmar.

Como diplomático, las satisfacciones han sido poner de manifiesto las violaciones a los derechos humanos en Myanmar, mantener las fronteras de Estados Unidos seguras a través de la adjudicación cuidadosa de visas para visitantes no inmigrantes y la detección e investigación de fraudes de visas. Pero quizá lo mejor ha sido el trabajo con las minorías étnicas de Myanmar, para ayudarles a lograr la unidad y negociar con el gobierno nacional para obtener la paz.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta como cristiano adventista al trabajar en organizaciones no eclesiásticas?

No hay nada que no pueda ser superado. A veces los colegas tienden a dejarlo a uno de lado por cosas como no beber alcohol. En ocasiones me ha tocado acompañar a un visitante en sábado. En estos casos, he tenido que planificar actividades únicas con las que me podía sentir cómodo, o bien pedir a los colegas que me suplanten. Contrariamente a lo que algunos piensan, no es necesario beber alcohol para ser un exitoso diplomático. La gente en el Departamento de Estado es muy tolerante y, son abiertos a respetar creencias religiosas distintas.

Por pedido de Diálogo, Charles H. Tidwell, Jr. –hermano mayor de Dennis– condujo esta entrevista. E-mail: tidwell@andrews.edu.

Charles H. Tidwell, Jr. (Ph.D. Universidad de Calgary, Alberta, Canadá), recientemente se jubiló como Decano de los Programas de Afiliación y Extensión de la Universidad Andrews. Trabajó durante más de cuarenta y tres años como profesor y administrador en el sistema de educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en los EE.UU., Canadá y Hong Kong.