Ramón Rolando Garrido Quevedo

Diálogo con un pintor adventista de Chile

Ramón Rolando Garrido nació en Concepción, en la región centro-sur de Chile. Fue su madre quien lo introdujo en la niñez al dibujo y la pintura, que terminaron transformándose en una pasión a través de la cual puede expresar lo que tiene en mente. A pesar de que su profesión no es el arte (es un paramédico), disfruta cada momento libre dibujando o pintando, actividades que le brindan enorme gozo y le dan la oportunidad de compartir su atracción por las bellezas naturales que lo rodean.

A la edad de veinte años cuando aceptó a Jesús como su Salvador personal se produjo también un cambio en su expresión artística. Pasó a inspirarse en escenas bíblicas y agregó colorido en iglesias. Pero su testificación no se limita a lo artístico, ya que también colabora en diversas actividades en su iglesia local y muy específicamente en la testificación; su sueño es dar vida a una nueva congregación.

Fuera de este hobby o pasatiempo, su actividad profesional tiene que ver con el servicio al prójimo. Estudió en su país natal y en la universidad adventista en Montemorelos (México). Ha ejercido su profesión de técnico superior en enfermería y tecnólogo dental en zonas montañosas, en islas remotas de los archipiélagos del sur de Chile y actualmente sirve en el campus de la Universidad Adventista de Chile, en las cercanías de la ciudad de Chillán donde vive con su esposa Elizabeth.

¿Cómo comenzó su inclinación por la pintura?

Ocurrió de manera espontánea cuando como alumno de la escuela primaria, mi madre intentó ayudarme con requisitos de la clase de dibujo. En ese momento advertí la facilidad con que yo podía hacer más y mejor de lo que ella procuraba hacer para guiarme. Me di cuenta que mi mano podía dibujar como si fuese agua que fluía. No me salía perfecto, pero me resultaba fácil hacerlo. Entonces también tomé conciencia que para mis compañeros o incluso otros adultos, no era tan simple.

¿Realizó entonces estudios en alguna escuela de arte?

No, no tuve esa oportunidad y en realidad no fui consciente de esa necesidad. El arte en mi vida comenzó como un pasatiempo, pero debido a mi gran interés fui haciendo progresos ayudado por libros y la motivación recibida de mis maestros de nivel primario y secundario. Ellos se entretenían viendo lo que yo podía hacer con un lápiz en mi mano. Participaba en todo concurso escolar en que hubiera que realizar algún tipo de dibujo o esquema gráfico. Al mirar retrospectivamente veo que hubiera sido muy útil un entrenamiento con algún artista profesional, pero lo mío fue apareciendo más como una inclinación o entretenimiento que como un medio de vida.

¿Qué tipo de cuadros y pinturas produjo en ese tiempo inicial?

Durante mi edad escolar pinté y dibujé mayormente para el ambiente de las instituciones donde estudiaba. Participé en concursos escolares, ilustré y ayudé en los eventos educacionales y llegué a ser conocido por periódicos locales que me pidieron ilustraciones. Estos comienzos me llevaron a trabajar para una editorial en la ciudad de Santiago, la capital de mi país.

¿Cuándo dejó de lado esas oportunidades y pasó a otros temas y estilos?,

Ocurrió cuando conocí mejor a Jesucristo y fui bautizado en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En ese momento tuve el deseo de desarrollarme y crecer; sentí un impulso de expresar lo que pasó a ocupar un lugar importante en mi vida: la presencia de Dios. Es así que me dediqué a pintar cuadros religiosos, incursionando especialmente en rostros de personajes bíblicos. Me interesé particularmente en desarrollar un mejor manejo de la luz y la sombra y a usar mucho (y mejor) la técnica de la pintura al óleo.

¿Qué quiere decir con desarrollarse o crecer?

Me refiero a que anteriormente me dedicaba a ser copista o imitador de artistas como Harry Anderson y Nathan Green, hasta que mi crecimiento espiritual se reflejó en creaciones propias en las que me expresé tal cual yo sentía.

¿Puede explicar este crecimiento haciendo referencia a algunos cuadros en particular?

Si. Por ejemplo pinté un cuadro con el famoso grupo montañoso Torres del Paine; esas tremendas montañas rocosas que imponentemente se elevan como un sólido monumento natural en el aislado y lejano sur de mi país. En esa obra pretendí mostrar la vida sólida y estable del que vive apoyado sobre la Roca divina. Por otro lado, al incrementar los cuadros con personajes bíblicos, me interesé en mejorar técnicas para pintar manos. Así es que pinté un cuadro con una mano muy fuerte, que sostiene una mano inferior que se ve segura bajo la poderosa mano de Dios. Pinté también un cuadro cuyo centro es una embarcación débil en medio de una tormenta, pero que permanece a flote gracias a la protección de Dios.

Entiendo que paralelamente sirvió a la iglesia en sus proyectos evangelísticos. ¿Es así?

Con frecuencia me pedían ilustraciones para diversos programas o actividades de la iglesia. Por ejemplo, de mi arte medio fantástico de la juventud, pasé a ilustrar temas de profecías bíblicas. Esto ocurrió en el tiempo cuando se predicaba más sobre Daniel y Apocalipsis. También he pintado cuadros con escenas bíblicas. Al comienzo mirando otras ilustraciones de autores adventistas, y más tarde reflejando mi experiencia personal con la Biblia. Así he pintado cuadros que pretenden ilustrar la bondad y la misericordia de Dios expresadas en la creación y su belleza natural. Ha sido siempre una gran satisfacción ver esos cuadros en nuestras iglesias o en casas de amigos, como un objeto de decoración y al mismo tiempo como un testimonio personal. Pero tengo muy en claro que desde que pertenezco a la Iglesia Adventista, mi don ha sido puesto al servicio de nuestra iglesia. Hace poco pinté un mural de tres metros de alto por seis de largo, para una institución educativa. Muchas veces doné estos trabajos, porque no todas las congregaciones pueden pagarlos y porque lo hago más como una satisfacción por pintar para la iglesia, que como una forma de sustento.

Díganos algo sobre sus preferencias técnicas.

Siento predilección por el óleo. Me gusta su flexibilidad incluso cuando decido cambiar algo o cuando siento que no estoy inspirado; puedo abandonar el proyecto y retomarlo días después. Me gusta pintar en un formato de 70 x 80. No tengo horario para pintar. Cualquier momento en que me inspiro en algo, tomo papel y lápiz y dejo la idea plasmada.

Ud. vivió en zonas con diversos paisajes y coloridos naturales, ¿siente que ese contacto con la naturaleza enriqueció su sensibilidad artística? Me refiero no solo a los paisajes sino también a despertar más interés por los colores, la intensidad de luz, etc.

Por cierto que el contacto cercano con la naturaleza me ha ayudado a desarrollar la percepción. Uno se torna más sensitivo y observador, y se ensancha el espectro de temáticas.

¿Desde su punto de vista, el artista nace o se hace?

Debido a mi experiencia personal, creo que no podemos negarlo: existe un don, una inclinación natural desde el nacimiento; algo que está dentro de uno mismo. Sin embargo es necesario un proceso de crecimiento y desarrollo en el que se aprende y perfecciona lo que aún es incipiente o rudimentario. Día a día me siento agradecido por este don, pero soy consciente de mis limitaciones. Por eso estoy planeando asistir a una academia de arte, para recibir ayuda. Siento que mi expresión artística se verá muy favorecida con la asistencia y orientación de personas especializadas. Estoy seguro que no solamente se mejorará mi técnica, sino que podré tornarme más creativo. Comencé imitando a otros; siendo una especie de copista que colocaba apenas algunos elementos personales. Pero el artista trata de conseguir que sus pinturas muestren más de su propia personalidad y sentimientos; es una manera de expresarse.

¿Cómo definiría el proceso creativo?

Lo veo como la acción de colocar con el pincel algo personal, un detalle de mi vida, quizá hasta íntimo. Por ejemplo tengo cuadros que muestran cómo Dios llegó a mi vida y cómo la ha transformado. Por otro lado la pintura es una forma de explicar cómo percibo la vida. Todo artista “habla” a través de sus obras; es una manera de expresarse. En mi caso para ello uso las formas y los colores. Otros usan los sonidos y los ritmos o la materia y el volumen… el arte tiene muchas expresiones.

¿Le ha sucedido alguna vez que llegó a sentir que lo que veía en la tela no coincidía con lo que Ud. deseaba realizar? ¿Ha destruido o abandonado alguna de sus obras, o cuando siente que no está conforme, las sigue trabajando hasta lograr lo que desea?

Ud. trae a mi memoria algunos recuerdos de momentos en que tuve que dejar la obra y retomar en otra oportunidad, cuando me sentía más inspirado. Esa es una de las ventajas de trabajar con óleo; tiene esa particularidad que nos permite dejar y retomar después de muchos días o… definitivamente cambiar todo.

¿Qué es fracaso desde su punto de vista?

Es haber sido derrotado; es no haber llegado a la meta. Esto se aplica a toda la existencia y no solo a la creación artística. Pero gracias a Dios que no termina todo allí, porque el Señor hizo todo para que salgamos victoriosos. Creo que hemos nacido para triunfar a pesar de las circunstancias. El cielo será el triunfo final; llegaremos no por nuestros méritos, sino por los de nuestro Salvador. El cielo es la antítesis del fracaso.

¿Tiene usted una filosofía del arte?

Por supuesto. El arte es una expresión de cómo veo la vida; es una forma visible de mi cosmovisión. En mi caso se produce una inclinación a expresar a Dios. De esta manera yo llego a conocerlo como el Dios del arte, subrayando mi dependencia de él.

¿Este arte y el Dios del arte, no se tornarán muy abstractos?

No creo. Es verdad, existe la pintura abstracta, que no es mi preferida, y se presta para indefinida cantidad de interpretaciones, muchas de ellas muy divergentes. Prefiero el realismo o el impresionismo y los veo en mis pinturas como teniendo un mensaje y dando un testimonio.

¿Tiene algún consejo para nuestros lectores?

Debido a mi propia experiencia –el arte no ha sido un centro que impidió mi desarrollo profesional– mi consejo es que no se dejen intimidar por las dificultades aparentes o reales. No permitan que les quiten el deseo de hacer de sus sueños una realidad. Dios me ayudó a ver que no todo se realiza de manera fácil. Ya he compartido este consejo y he podido ver con satisfacción que otros han sido beneficiados. Con alegría sirvo como paramédico y me hago tiempo para dedicarme a mi pasión: el arte. Siento plenitud al usar estos dones que me fueron entregados.

Enrique Becerra (Doctor en Ciencias Religiosas, Universidad de Estrasburgo, Francia) es nativo de Chile y entre otras funciones en el área de la educación, se desempeñó como director asociado del Departamento de Educación de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Actualmente está jubilado.

E-mail: ebecerra36@gmail.com.

E-mail de Ramón Garrido Quevedo: rolandoquevedo7@hotmail.com.

El arte de Ramón Rolando Garrido Quevedo

ENCUENTRO

70x80 Óleo sobre tela. En mi estadía en La Paz, Bolivia, podía observar desde mi ventana del sexto piso los detalles del entorno para capturar como artista el lugar perfecto para un encuentro romántico.

LIBERTAD

70x80 Óleo sobre tela. Traté de mostrar la libertad, fuerza y tenacidad de los caballos en campo abierto, lo que en alguna medida refleja la fuerza y tenacidad del ser humano.

NATURALEZA MUERTA

70x80 Óleo sobre tela. Aquí tenemos luz, brillo y profundidad, los ingredientes básicos que un artista quiere lograr en una pintura para transmitir el realismo a través de algunos elementos.