R. J. Solomon

Diálogo con un educador-investigador adventista de India

Cuando R. J. Solomon era un niño, experimentó el primero de tres milagros que darían forma a su vida y ministerio. Dios abrió el camino de la verdad para sus padres cuando se enteraron por primera vez del mensaje maravilloso de los tres ángeles, el plan edénico de Dios del día de reposo y la culminación final de la historia con el regreso de Cristo. Por lo tanto, el niño creció en un hogar adventista. El segundo milagro que Solomon experimentó fue cuando tuvo que elegir una educación universitaria. En lugar de ir a una institución de mucha reputación cerca de su hogar, siguió el consejo de sus padres y se dirigió al colegio adventista Spicer Memorial College, en Pune (India), que por entonces, ni siquiera tenía acreditación gubernamental. Pero el Dios de los milagros todavía tenía más. Luego de su graduación pudo obtener una Maestría en Psicología en la Universidad de Pune, seguida por un Doctorado en Ciencias de la Población en el Instituto Internacional de Ciencias de la Población en Mumbai.

En el 2002, Solomon recibió como estímulo-premio del gobierno de Estados Unidos una visita de intercambio de investigación al East West Center de la Universidad de Hawaii, en Honolulu. En el 2009, fue galardonado con la prestigiosa Beca para Proyecto Mayor de Investigación de la Comisión de Becas Universitarias de la India, para implementar la sede en dicho país del Estudio Internacional de Desarrollo de la Juventud (IYDS, por sus siglas en inglés). El IYDS es ampliamente utilizado a nivel internacional para la planificación de servicios de prevención para niños y jóvenes. El estudio monitorea el desarrollo saludable de los niños y adolescentes, contribuye al avance del progreso educativo, la promoción de la salud mental, la prevención de enfermedades crónicas y el estímulo de comportamientos positivos como el voluntariado y la participación cívica.

La tarea de investigador lo ha relacionado con muchas universidades internacionales, entre ellas la Universidad del Estado de Washington, la Universidad de Melbourne (Australia) y la Universidad Deakin también en Melbourne. Habiendo presentado resultados de investigación en congresos internacionales en Australia, EE.UU., Corea del Sur y Tailandia, el Dr. Solomon es quizás el educador-investigador adventista de mayor trayectoria en la División Sudasiática.

Todo este caudal académico no ha llevado al Dr. Solomon a las nubes, sino que tiene los pies en la tierra, donde actúa no solo como profesional, sino también sirve de diversas maneras: enseña la Escuela Sabática en su iglesia local; planifica el desarrollo de una moderna escuela secundaria, propiedad de la iglesia, en su ciudad; y actúa como anciano de iglesia. Su esposa, Shreeletha, también es investigadora, y su hija es estudiante en la universidad.

Para comenzar nos gustaría saber cómo llegó a la Iglesia Adventista y cuál es su contexto familiar.

Mis padres eran miembros de la Iglesia Anglicana. Un año después de mi nacimiento, recibieron el mensaje adventista y fueron bautizados. Desde mi infancia, ellos hicieron mucho hincapié en que todos sus hijos fueran educados en la fe adventista. Como consecuencia, mis hermanos y yo fuimos más enriquecidos en el conocimiento de las Escrituras que mis primos y los niños de otras denominaciones. Cuando niño, esa insistencia de mi padre en seguir estrictamente la fe adventista me producía cierta irritación, pero hoy puedo afirmar que fue la mejor cosa que un padre podía hacer por su hijo. El versículo: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22: 6) demostró ser muy cierto en mi vida.

¿Cómo influyó la educación adventista en la formación de su carácter, su carrera, y el compromiso familiar?

Tuve la oportunidad de recibir una educación adventista solo a partir de los dieciséis años cuando ingresé a Spicer Memorial College. Allí me sentí por primera vez inmerso en un nuevo mundo, luego de una crianza estricta en mi hogar, y comencé a explorar la vida en forma independiente. Mi padre quería que estudiase teología y me convirtiera en pastor, pero yo elegí la psicología. El hogar adventista en que crecí y la educación adventista que recibí en la universidad se complementaron entre sí, afirmaron mi relación con Jesús, y me llevaron a ser espiritualmente maduro y socialmente responsable.

Cuéntele a nuestros lectores algo sobre su trayectoria académica. ¿Qué le hizo decidir ser un especialista en investigación, y qué obstáculos tuvo que superar?

Elegí estudiar psicología en parte para entenderme a mí mismo y por otra parte para desarrollar una mejor comprensión de los demás. Como profesor universitario de psicología, también estuve profundamente involucrado en el asesoramiento de estudiantes con problemas de conducta y adaptación. Muy pronto, me di cuenta que como consejero solo podía ayudar a los estudiantes con problemas de conducta. Sin embargo como investigador, sería capaz de desarrollar estrategias de prevención que pudieran evitar que los jóvenes se involucrasen en problemas de comportamiento. Ese fue el punto de partida de mi inmersión en la investigación.

Hacer investigación es una tarea de enormes proporciones y requiere mucho tiempo en un país como la India, donde la casta, la clase, la religión y origen lingüístico de uno importa más que su propio mérito. Pero las lecciones de paciencia y perseverancia aprendidas en esa época fortalecieron mi fe. Tal vez Dios quería que yo aprendiera de esa manera, y él sabía qué era lo mejor para mí. Mirando hacia atrás en la vida, puedo ver cómo Dios me ayudó.

¿Qué desafíos tuvo que superar mientras se preparaba profesionalmente? Y en aquellos tiempos difíciles, ¿encontró en su vida de fe un lugar de refugio o ayuda?

Al igual que la mayoría de los otros muchachos de escasos recursos que aspiran a hacer algo grande en la vida, yo también tenía mis propios sueños y fantasías. Luego de obtener una Maestría en Pune, me mudé a Mumbai, la capital comercial de la India, porque pensé que eso significaría progreso en mi vida. Los cuatro primeros años de mi carrera ejercí como psicólogo clínico en un hospital de la ciudad. Más tarde, me desplacé hacia la enseñanza universitaria.

El estilo de vida y las creencias adventistas se observan con curiosidad en el mundo secular. La mayoría de mis compatriotas son religiosos y concuerdan en que uno debe adorar a Dios, pero no pueden aceptar la idea de un día designado como día de reposo. Muchos sienten que los adventistas somos muy rígidos y que nuestra postura intransigente del sábado, es irracional. Sin embargo, esto nos da la oportunidad de presentarles nuestras doctrinas en profundidad.

Yo creo que los adventistas que trabajamos en instituciones seculares tenemos excelentes oportunidades para testificar de nuestra fe. Hay mayor desafío al trabajar en un ámbito secular que en las instituciones adventistas. Al igual que con José en Egipto, Abdías en los días de Acab, o Ester y Mardoqueo, Dios también puede usar a los que trabajan fuera del ámbito de la iglesia de manera significativa. Mi estilo de vida y la preocupación por la salud también han llamado mucho la atención. La mayoría de la gente se pregunta por qué un cristiano decide ser vegetariano, y por qué no bebo té o café, que son bebidas mundialmente populares. Estas cuestiones siempre me dieron la oportunidad de compartir nuestro mensaje de salud y estilo de vida, y la importancia de confiar en el Creador.

Como psicólogo, proporciono servicios de aconsejamiento, y esto me da la oportunidad de compartir mi testimonio. La consejería no se utiliza para el proselitismo, pero no puedo permanecer en silencio acerca de mis experiencias personales.

En el mundo actual, cada organización –ya sea profesional, educativa, empresarial, o gubernamental– debe tener una declaración de misión y una filosofía que impulse esa misión. ¿Cómo describiría usted la suya en su vida profesional?

Encuentro mi declaración de misión en Proverbios 3: 5 y 6 (NVI): “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas”. Todo lo bueno que ha tenido lugar en mi vida es solo a causa de mi Señor Jesucristo, sin quien no soy nada. Él me ha bendecido abundantemente a pesar de que no merezco todo lo que me ha dado; estoy siempre agradecido a mi Padre.

Además de ser profesor, usted tiene renombre como investigador educativo. Háblenos acerca de algunos de los proyectos de investigación que ha emprendido, y qué o cómo han contribuido al avance del conocimiento y el bien de la comunidad.

Yo me considero un investigador de la juventud, y mi área de investigación es la salud del adolescente. Esto incluye tanto el estudio de los problemas de comportamiento de los jóvenes como el desarrollo positivo de la juventud.

El gran avance en mi carrera de investigación llegó cuando fui seleccionado en 2002 como uno de los catorce investigadores de las naciones del Asia-Pacífico para recibir capacitación en el East West Center de la Universidad de Hawaii, Honolulu, en un seminario sobre la salud de los adolescentes. El instructor principal era John Toumbourou, quien es actualmente director y catedrático en el área de psicología de la salud en la Universidad de Deakin, (Australia). Todos los sábados, el centro llevaba a sus participantes internacionales a hacer turismo y entretenimiento. Uno de esos sábados por la mañana, John se dio cuenta que yo estaba solo, en una parada de autobús frente al centro y me preguntó acerca de mis planes para el día. Le hablé del sábado y que las actividades de mi día girarían alrededor de mis compromisos de fe. Siendo él mismo un hombre temeroso de Dios, se dio cuenta de mis creencias y demostró respeto por mi fe. Más tarde, creo que Dios lo impresionó a que me eligiera para guiarme y asistirme en el desarrollo de mi carrera. Este se convirtió en un punto de inflexión en mi vida ya que me ayudó a completar mi doctorado y más tarde visitó la India y diseñó un plan para construir mi carrera en investigación, con el objetivo de establecer el Instituto de Investigación de Salud Infantil y del Adolescente en la India. La colaboración me llevó a recibir dos importantes becas de investigación: de la Comisión de Becas Universitarias de la India, y más recientemente del Consejo Indio para la Investigación en Ciencias. Además, en los últimos cuatro años también obtuve dos subsidios del gobierno australiano, ambos basados en el mérito y competitivos internacionalmente: una beca de investigación postdoctoral Endeavour y una beca ejecutiva Endeavour. Estas oportunidades académicas avanzaron la causa del movimiento internacional de salud de los adolescentes.

Trabajando con el profesor Toum-bourou y su equipo de investigación, tuve la oportunidad de desarrollar la sede de Mumbai del estudio longitudinal transnacional llamado Estudio Internacional de Desarrollo de la Juventud. Este estudio de una muestra representativa de casi cinco mil jóvenes de Mumbai ha sido diseñado para ser comparado con muestras idénticas en Seattle (EE. UU.), y Melbourne (Australia). El mismo ha permitido que se hagan por primera vez comparaciones precisas de los índices de salud de los adolescentes y de problemas sociales tales como consumo de tabaco y depresión. Mediante la comparación internacional de las influencias longitudinales sobre el desarrollo de los adolescentes, este estudio contribuye a la planificación y el diseño de programas de prevención en los contextos de la India, Estados Unidos y Australia. También ayuda a construir una base científica para el avance de la investigación y la práctica, abordando los objetivos de salud prioritarios del gobierno indio.

¿Ha hecho alguna investigación que pueda ser de ayuda para que la iglesia comprenda mejor a la juventud? Después de todo, el futuro de la iglesia está en manos de los jóvenes.

Recientemente, hemos desarrollado un instrumento de medición llamado Estudio de Desarrollo de la Juventud Adventista (AYDS, por sus siglas en inglés) para el Departamento del Ministerio de Jóvenes de la División Sudasiática. El AYDS está diseñado para estudiar a los jóvenes en el contexto y el entorno sociocultural del sur de Asia; es un instrumento de medición balanceado y aun así comprensivo. Consiste en un cuestionario de trece páginas y se divide en secciones. Aborda los temas de la salud, la familia, el desarrollo espiritual y el bienestar de los jóvenes en el grupo de edad de 15 a 35 años.

El AYDS se administró a 310 jóvenes adventistas en 2014. La composición de la muestra por género es de 52% hombres y 48% mujeres. El estado civil es de 82% solteros, 13% casados y el resto comprometidos. El nivel académico de la muestra presenta 35% con títulos de grado o por encima, 42% que han completado la escuela secundaria, y 23% han completado algún curso de certificación. El hecho que solamente alrededor de un tercio de los jóvenes adventistas posean un título de grado o posgrado habla de la urgente necesidad de animar a la juventud adventista a cursar estudios superiores. La División Sudasiática debe hacer provisiones para que nuestra juventud pueda asegurarse títulos más elevados y pueda construir carreras con mayores aspiraciones.

La encuesta también pone de manifiesto el bajo nivel socioeconómico del que provienen la mayoría de los adventistas. La mitad también informó haber pasado hambre al menos una vez durante el último mes, debido a que no había suficiente comida en casa. En temas de salud, a pesar de que el 88% consideró que tenía buena salud, la mayor parte de sus prácticas de salud pueden conducir a condiciones adversas en la edad adulta: el 75% se saltea a menudo el desayuno, el 79% no completa las ocho horas de sueño, y el 70% generalmente come una comida ligera tipo merienda cada vez que siente hambre, en lugar de ingerir las comidas en horarios regulares. Los hábitos alimenticios del grupo muestran que el 46% es lacto-ovo-vegetariano, mientras que el 54% afirmó ingerir carne y/o pescado. Esto sucedió a pesar de que el 88% informara haber sido enseñado sobre los beneficios de una alimentación saludable, incluyendo una dieta equilibrada y vegetariana.

El comportamiento de riesgo para la salud indica que el 81% nunca fumó mientras que el 15% lo probó algunas veces, y el 4% fumaba regularmente. El 93% informó la abstención del mascado de tabaco y el 7% afirmó mascarlo con regularidad. Alrededor del 17% informó que sus padres también fumaban, lo que sugiere modelos parentales de riesgo. En cuanto al consumo de alcohol, un 60% informó haberlo probado en algún momento de la vida. Sin embargo, solo el 9% dijo consumir alcohol en forma rutinaria, y un 5% reportó el consumo de drogas con regularidad. Más del 40% informó acerca de tensión y conflictos en sus familias.

Los indicadores de salud mental de los jóvenes adventistas son una causa de gran preocupación. Aproximadamente un 33% siente falta de esperanza en sus vidas, y el 79% informó haber experimentado depresión. Alrededor del 28% de los jóvenes confesó haber tenido pensamientos suicidas, y el 13% notificó tener comportamientos autodestructivos.

La encuesta mostró una necesidad urgente de hacer frente a las conductas de riesgo de salud observadas en el estudio. Este es un trabajo hecho a medida para que los departamentos de Ministerios de Familia, Pastoral, Juveniles y Educación de la Iglesia Adventista desarrollen diversas estrategias.

¿Cómo aconsejaría a los jóvenes adventistas que quieren ascender en la escala profesional y académica en un mundo extremadamente competitivo, donde los valores adventistas no son populares o no se permite que sean mantenidos en alto?

En base a mi experiencia personal creo firmemente que si los padres adventistas han sentado una sólida base espiritual en la vida temprana de sus hijos, tal como dicen las Escrituras, las posibilidades de que se alejen del Señor son pequeñas. La vida de los jóvenes está fuertemente influenciada por el contexto en que crecen. Esto incluye la familia, la escuela, los pares, el barrio, la comunidad y la iglesia.

Mi consejo a los jóvenes es que permanezcan conectados con Jesús y desarrollen una relación personal con el Salvador. Los jóvenes pueden no tener la fuerza suficiente para enfrentar y superar los desafíos y competencias a los que están expuestos en la vida, pero junto a Jesús no hay ningún obstáculo que no puedan superar; deben saber que no están solos en las batallas de la vida, sino que Jesús está siempre con ellos. Deben reclamar la promesa de Deuteronomio 31: 6: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.

¿Cuál es su sentimiento –profesional y espiritualmente hablando– acerca de la educación adventista?

La filosofía adventista de la educación es distintiva. Se hace hincapié en un desarrollo integral y equilibrado y es más relevante hoy que nunca antes. A menudo la educación, incluso la mejor, prepara a un joven para sobresalir en la vida –en el trabajo, en las relaciones, en la sociedad en general– pero lo que es único acerca de la educación adventista es su compromiso con el ser integral: mente, cuerpo y espíritu. Esta visión es diferente y prepara a uno no solo para la felicidad y la plenitud de la vida aquí y ahora, sino también para la vida venidera. Esto puede no sonar muy apropiado en la era de la ciencia y la tecnología, pero de la misma manera, cuando nuestra visión se fija en algo más grande que nosotros y más trascendente que el ahora, esa dimensión eterna presenta su propio desafío y recompensas.

¿Cómo hace para retratar la fe como una parte importante de su vida?

No he construido mi fe de la noche a la mañana sino que es una travesía de toda la vida, o una especie de caminata diaria con Dios. He visto la mano de Dios guiándome, superando muchas adversidades y salvaguardándome de muchos peligros. Tal experiencia no es solo mía, pero está disponible para todos los que deseen poner su fe y confianza en Dios.

Además, en retrospectiva, soy capaz de reconocer algo importante: cuando Dios no respondió a mis oraciones como me hubiera gustado, fue porque tenía un plan mucho mejor que el que yo le pedía.

Cuéntenos algo acerca de su familia.

Conocí a mi esposa, Shreeletha, mientras estudiaba para obtener mi doctorado en la Universidad de Mumbai. Pronto nos hicimos amigos. Éramos de diferentes estados, hablábamos idiomas diferentes, y manteníamos diferentes credos. Así, en todos los sentidos éramos diferentes el uno del otro, y los padres indios usualmente no aceptan este tipo de matrimonios.

Oré por meses, pidiendo a Dios que me diera una esposa que estuviera aún más comprometida con él, que yo mismo. Y Dios contestó mi oración y construyó un puente entre nosotros dos. Durante dos años, Shree me acompañó a la iglesia y asistió a los estudios bíblicos. Aceptó a Jesús y fue bautizada. A esto le siguió el matrimonio. Dios me dio una esposa con un fuerte sentido espiritual y muy sabia. Ambos fuimos bendecidos con una hija, que prosigue sus estudios de licenciatura en psicología, al igual que yo.

¿Qué consejo le daría usted a los jóvenes adventistas que quieren planificar una carrera profesional?

Fija tus ojos en el Señor y comienza tu viaje profesional; permanece en él con todo tu corazón, mente y alma. Él te concederá el deseo de tu corazón y más aún.

John M. Fowler (Ed.D., Universidad Andrews) antes de jubilarse trabajó como director asociado del Departamento de Educación de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y actualmente colabora como editor de Diálogo. E-mail: fowlerj@gc.adventist.org.

E-mail de R.J. Solomon: rj_solomon@yahoo.com.in.